LA CIENCIA, BAJO ATAQUE

Ley ómnibus: reforma universitaria solapada, asfixia y amenaza autoritaria

Uno por uno, los artículos que implican retrocesos en la legislación que regula el sistema de educación superior. Piedra libre a los vouchers.

Los alcances sobre la educación superior de la Ley Ómnibus que impulsa el presidente Javier Milei no han ocupado el centro del debate, en parte porque sus intenciones aparecen solapadas en modificaciones de redacción de ciertos artículos, en parte porque la abundancia de capítulos regresivos -sumados a lo del mega-DNU- obtura un debate razonable e informado sobre cada tema. Frente a la amplia delegación de facultades legislativas, la privatización de empresas estratégicas, la rehabilitación de un endeudamiento sin controles, el perjuicio sobre las provincias y las economías regionales, la regresión de leyes de protección ambiental, la reforma electoral que suprime la representación de minorías y la eliminación de organismos y normas de fomento de la cultura, entre otras, el capítulo referido a las universidades nacionales pasa bastante desapercibido.

Titulado con un acto fallido (“Universidades privadas”), este apartado de cuatro artículos implica distintos retrocesos:

- Artículo 553: Si bien mantiene una definición de gratuidad de los estudios universitarios, restringe sus alcances a argentinos o residentes. Se trata de un gesto “para la tribuna”, basado en el mito que indica que las universidades están pobladas de extranjeros, cuando representan un porcentaje ínfimo de los 2,5 millones de estudiantes actuales, pero socava la idea del derecho a la educación superior, que deja de ser universal.

A su vez, el mismo artículo elimina el impedimento a las universidades para suscribir acuerdos que impliquen ofertar educación como un servicio lucrativo o que alienten formas de mercantilización; un guiño para la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) -a cuya membresía aspira el Gobierno en su errática política exterior-, que erosiona los consensos históricos de las Conferencias Regionales de Educación Superior (CRES) en 2008 y 2018, que han definido a la educación superior como un bien social y un derecho universal, no una mercancía.

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- Artículo 554: Elimina la posibilidad, instaurada en 1995, de que personas mayores de 25 años sin título secundario pudieran ingresar a la Universidad con la aprobación de exámenes específicos y/o acreditación de experiencia. Es otra señal contra el carácter inclusivo que el sistema universitario argentino ha forjado a lo largo de su historia.

- Artículo 555: Modifica la lógica de los procesos de evaluación institucionales que todas las universidades atraviesan periódicamente. Por un lado, quita las instancias de autoevaluación. Por otro y de forma sutil, abre las opciones de la evaluación externa. Como observó el Instituto de Estudios y Capacitación de CONADU, el cambio podría dar lugar a “un mercado de la evaluación institucional” en el que “grandes empresas extranjeras que realizan procesos de evaluación con lógicas ajenas a las universidades nacionales lo hagan con sus propios equipos sin tener que incluir pares locales”.

- Artículo 556: Incorpora en la ley criterios para elaborar la pauta presupuestaria de las universidades que sugieren un esquema donde predominarán datos como cantidad de estudiantes y cantidad de egresados. Aquí hay un paso en el camino de financiar la demanda, en lugar de la oferta, parte del paradigma que orienta el sistema de vouchers planteado durante la campaña electoral y por ahora no desplegado.

El proyecto también carga las tintas contra los medios universitarios, al incluir entre las empresas “sujetas a privatización” (Artículo 8) a la Radio de la Universidad Nacional del Litoral y el Servicio de Radio y Televisión de la Universidad de Córdoba. Esta intención conjuga con el cúmulo de medidas sobre el sistema infocomunicacional, tanto del DNU como del proyecto de ley, que implican más concentración de medios y menos soberanía y afectan fuertemente a los sectores público y comunitario, garantes de la diversidad de voces.

Presupuesto al freezer

El mayor ataque al sistema universitario y científico, sin embargo, está en una ley que el Gobierno no envió ni enviará al Congreso: la de Presupuesto. De esta manera, congela los montos asignados en la ley que se aprobó en noviembre de 2022, irrisorios frente a una inflación continua y en alza. En poco tiempo, las instituciones tendrán dificultades para pagar salarios y servicios básicos. Entonces se verá cuán lejos busca ir el Gobierno, que por ahora sólo desliza la idea de que la educación es una mercancía, contradiciendo un consenso histórico que en Argentina inició, paradójicamente, una generación liberal.

Se verán, también, las resistencias. Esa también es una identidad robusta del sistema universitario argentino, cuyos estudiantes y trabajadorxs resistimos al arancelamiento durante el menemismo, a los recortes de la Alianza y a la asfixia presupuestaria que ensayó el macrismo. En este punto, hay que advertir que el andamiaje de la Ley Omnibus incluye un apartado de 16 artículos en torno a la manifestación, que limita el derecho a la protesta, además de la sección que agrava desproporcionadamente el delito de “resistencia a la autoridad”, que, como advirtió la Asociación de Pensamiento Penal (APP), “es una figura que la policía suele utilizar como un comodín, sin prueba independiente más allá del testimonio del propio personal policial”.

En otras palabras, lo que está en discusión en el Congreso no es una ley para reducir el déficit fiscal, sino una profunda reestructuración de la sociedad argentina. Además del recetario liberal, que exhibe con orgullo, abreva en las peores tradiciones autoritarias del país. No hay forma de que la Universidad pública, espacio habitado por diversidades y que alienta el diálogo racional, ámbito de democracia y construcción de soberanía, no se reconozca profundamente amenazada.

Alejandro Cosentino, Secretariod e Ciencia de Javier Milei
La ciencia bajo ataque en el gobierno de Javier Milei

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