¿Existió tal campaña internacional? El especialista en redes español Julián Macías Tovar publicó este jueves un largo análisis en el que concluyó que “en términos generales la conversación sobre Argentina en los últimos 90 días no hay grandes diferencias entre la etapa antes del Mundial y posterior”.
El Gobierno, sin embargo, decidió agitar la idea. La diputada Lilia Lemoine dijo que los ataques contra Argentina provenían “del Soviet, de los países soviéticos, del comunismo, de la izquierda, de los aliados de la izquierda que es un país como Irán, proxies del terrorismo constante”. La analista Pilar Rahola, muy vinculada a Israel y ferviente admiradora del Presidente, escribió en un artículo publicado en Infobae que detrás de "la campaña nauseabunda e infecta” estaba el objetivo de convertir al país “en el villano perfecto” porque no se le perdona “a la Argentina de Milei que lidere el proceso regenerador de América Latina”.
Finalmente, el hilo llegó hasta la polarización política local. “El kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña antiargentina: validó el wokismo que hoy nos acusa de racistas, promovió la idea de que los jugadores eran desclasados, fomentó el odio contra Messi y alimentó desde la propia Argentina la mentira de que la Selección ganaba gracias a los árbitros y a los favores de la FIFA”, dijo el autor libertario Agustín Laje.
La jugada del oficialismo no es demasiado novedosa en Argentina ni en el mundo. Los ataques externos se usaron históricamente para fortalecer a los gobiernos fronteras adentro. La última dictadura militar utilizó el mismo argumento cuando llamó a contrarrestar la supuesta campaña antiargentina que le adjudicaban a quienes denunciaban delitos de lesa humanidad y tuvo su máxima expresión durante el Mundial ´78.
Ahora, el mundo libertario llama a respaldar a Milei. “Kukitas, defender la soberanía también es defender a nuestro presidente de los ataques de medios y políticos extranjeros, porque en última instancia, a Milei lo eligió el pueblo argentino que es soberano”, escribió Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital de Presidencia, con su usuario Juan Doe. Nada nuevo.
A pesar del esfuerzo, la reacción del Gobierno frente a la “campaña antiargentina” no encontró buena recepción social. En una encuesta realizada entre el jueves y el viernes por la consultora Trespuntozero, que dirige Shila Vilker, el 57,1% de los consultados calificó como “malo o muy malo” el accionar de la Casa Rosada frente a la valoración positiva del 32,7%.
La encuesta de Trespuntozero rechaza la reacción del gobierno de Javier Milei a la campaña antiargentina.
El trapo de Malvinas
No deja de ser llamativo, sin embargo, que la defensa de la soberanía provenga del gobierno libertario, que quedó empantanado sin saber cómo lidiar con la bandera la Selección por Malvinas. Milei llegó a decir que iban a tener que pagar una multa y habló de “berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal” para referirse a los reclamos de soberanía. En la Casa Rosada dicen que apuntaba a Victoria Villarruel, pero quienes levantaron la bandera frente al mundo fueron los jugadores.
Al Presidente no le quedó otra que reacomodar el discurso. La causa Malvinas es muy sensible para la opinión pública. El mismo estudio de Trespuntozero indica que el 92,6% de los consultados estuvo de acuerdo con la afirmación “las Malvinas son argentinas” y el 82,8% se mostró “muy o bastante de acuerdo” con la bandera. Ante la consulta sobre la reacción de Milei frente al gesto de la Selección, apenas el 29,4% dijo que fue “buena o muy buena”. Otra vez, criticó al Presidente el 56,5%, incluido el 17,9% de su votando de octubre de 2023, su núcleo duro.
La encuesta de Trespuntozero mostró un amplio respaldo social a la bandera sobre Malvinas.
Al Gobierno le resulta complejo apelar a una narrativa nacionalista mientras protagoniza episodios reñidos con la defensa de la soberanía, como el impulso a la llamada de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que elimina los límites para la compra de tierras rurales por parte de personas o empresas extranjeras, con la posibilidad de que puedan acceder a recursos estratégicos, como el agua dulce, y zonas de frontera. El proyecto se iba a aprobar en el Senado el día después del partido contra Inglaterra, pero la propia bancada oficialista de la cámara alta entendió que “no daba el contexto” en medio del fuego nacionalista encendido por la Scaloneta.
La misma cuestión de la soberanía choca con otra polémica que Balcarce 50 intenta esquivar, relacionada con la autorización del gobierno colonial de las islas Malvinas a las empresas Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper, del Reino Unido, para que avancen en la explotación del yacimiento Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros de Puerto Argentino.
Aunque Navitas tiene un fuerte vínculo con el gobierno de Israel, declarado socio privilegiado de Milei, la Casa Rosada no hizo ninguna manifestación sobre la explotación de los recursos naturales que corresponden a la Argentina. Una periodista de la agencia rusa Sputnik le preguntó el martes por ese tema al vocero presidencial, Adrián Ravier. Respondió con un escueto "averiguamos".
Las encuestas que preocupan a la Casa Rosada
Mientras el Gobierno intentaba sostener la euforia postmundialista con el autofogoneo de la campaña antiargentina, esta semana se conoció una encuesta con los números más bajos de aprobación para Milei en términos históricos, elaborada por la consultora QSocial, anclados en una situación económica que no muestra síntomas de recuperación. De acuerdo con el relevamiento, hecho en junio, la valoración positiva del Presidente apenas alcanza el 31%, mientras que la desaprobación llega al 64%.
El estudio tiene otros datos interesantes para mirar. Durante mucho tiempo, el apoyo a la administración libertaria hizo anclaje en la narrativa que indica que el esfuerzo actual tendrá recompensa más adelante. Ahora, el 67% de los encuestados se muestra en desacuerdo con la idea de que el sacrificio valdrá la pena en el futuro.
El Gobierno todavía corre con algunas ventajas. De acuerdo con la misma consultora, hay un 44% de la población que dice estar dispuesto a votar a un candidato que no le gusta del todo si cree que tiene posibilidades de ganarle al que menos quiere. En ese punto pesa el antikichnerismo, que todavía es más fuerte que el rechazo a Milei y le permitiría al Presidente ganar en el ballotage.
“El 41% del electorado considera que el regreso del peronismo o el kirchnerismo sería un retroceso para Argentina”, dice el estudio y agrega que “LLA puede activar el antikirchnerismo como motor electoral sin pagar costo en su propia base ni en el segmento independiente”. En ese contexto, el peronismo tiene un doble desafío: mitigar el rechazo que genera y, a la vez, construir un relato anti-Milei creíble. Parece complejo en un escenario en el que todavía no asoma un candidato nítido, a lo que se suma la posible fuga de votos hacia Myriam Bregman.
El crecimiento de la dirigente de izquierda en las encuestas ya es tema de conversación en todos los espacios políticos. El último estudio de D´Alessio/Irol la ubica con 39 puntos de imagen positiva, por delante de Milei y Axel Kicillof. En los últimos días, la Casa Rosada se encargó de difundir que Bregman “mide muy bien”. Entiende que sus potenciales votos serán fundamentales para debilitar al peronismo.
Chiqui Tapia 2030
Esta semana, el Gobierno hablaba de los ataques contra la Argentina mientras otro ecosistema apuntaba sus cañones contra Claudio Tapia. En medios ya enfrentados con el presidente de la AFA, afines al oficialismo, se afirmaba que el lunes por la madrugada agentes del FBI habían abordado al dirigente en el aeropuerto de Nueva York cuando estaba a punto de regresar al país junto a la Selección, le habían incautado su teléfono y le habían ordenado regresar el 30 de julio a Estados Unidos para declarar en un proceso en judicial.
Si bien es cierto que en ese país hay una investigación en marcha por fraude electrónico y lavado de dinero relacionada con movimientos de la AFA, el dato contrastaba con la imagen que había dejado Tapia al bajar del avión el lunes por la tarde, sonriente y abrazado al técnico Lionel Scaloni.
La AFA lo desmintió y acusó, por lo bajo, a Mauricio Macri y a otros interesados en quedarse con el negocio del fútbol en Argentina, de haber fogoneado las versiones sobre la intercepción aeroportuaria. De la estadía en Estados Unidos solo contaron éxitos, como el encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio; el saludo con Donald Trump y hasta la declaración del gobierno estadounidense en defensa de la Scaloneta por la bandera de Malvinas. Atribuyeron todo a los lobistas de primer nivel que la AFA tiene en ese país.
Mientras tanto, Tapia ve cómo se acomodan las piezas en la justicia argentina, con la ayuda mil veces negada del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que responde a Karina Milei, y los buenos oficios del operador judicial Daniel Angelici. El expresidente de Boca es, a la vez, socio y amigo del presidente del Banco Nación, Darío Wasserman, marido de Pilar Ramírez, mano derecha de Karina en la Ciudad.
Aunque arrancó mal, la relación de Tapia con el Gobierno se acomodó con el karinismo a partir de la llegada de Mahiques y mejoró aun más tras el nombramiento de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. Los dos responden a Karina. La secretaria general de la Presidencia ya tiene claro que tocar a la AFA podría detonar una fibra muy sensible si afectara en algo el ciclo exitoso de la Selección.
Aunque el Mundial haya terminado, los jugadores y Scaloni tienen una cercanía evidente con Tapia, que por delante ya tiene un objetivo que el Gobierno mira con mucho interés para el caso de que Milei pueda ser reelecto: el Mundial 2030, que tendrá partidos inaugurales especiales en Uruguay, Paraguay y Argentina.