Emilio Monzó teje personalmente para Jorge Brito en Córdoba. Quien fuera el armador en esta provincia del sueño presidencial de Mauricio Macri antes de 2015, vía Nicolás Massot, llegó escoltado por Diego Bossio, economista que, a su vez, trató de armar la pata bonaerense de Provincias Unidas, la criatura 2025 de gobernadores de centro, antikirchneristas, y el excandidato presidencial Juan Schiaretti.
La exposición de esa lista de conexiones -que no se agota en la abreviación- se hace necesaria para explicar el objetivo de la incursión que agita la candidatura presidencial del dueño del Banco Macro, un outsider para disputarle el poder a Javier Milei, ya parte insoslayable del sistema político, con lo bueno y con lo malo.
Como contó Luis Zegarra en Letra P, otro exmacrista que pasó por el bloque Encuentro Federal en la Cámara de Diputados, Oscar Agost Carreño, oficia de adlátere local del exintendente de Carlos Tejedor, pero la red de armadores es más amplia de lo que se sospecha y pasa por instituciones, el mundo del deporte y algunos nombres de ese peronismo que gusta llamarse “republicano”.
El banquero no confirmó ninguna ambición, pero está cerca de hacerlo. Hay distintos actores con llegada en el Círculo Rojo provincial y nacional que están dispuestos a moverse para que eso suceda.
El sí de Jorge Brito, más cerca
“Está en un 70% de decir que sí”, calculan la viabilidad de la aventura de centro que reubicó a Monzó en su rol de ingeniero electoral. De hecho, el empresario ya comenzó a blanquear su interés político no sólo en su círculo íntimo, sino también en el banco y otros megaemprendimientos.
¿Qué cambió desde la expresión de la vocación política en aquellas charlas iniciales con el presidente de la Cámara de Diputados? El contexto: Milei se desgrana, las inversiones no llegan, la gente está deprimida por la crisis y las deudas y habría un pedido en el establishment al que le urge aprovechar los escenarios de tercios que predominaron en los últimos turnos electorales -con excepción del Macri vs. Alberto Fernández de 2019- para apoyar una alternativa alejada del “libertario que se traiciona a sí mismo” y de un “kirchnerista que no podrá dejar de serlo”, como definen a Axel Kicillof.
Emilio Monzó sale a armar para la candidatura presidencial de Jorge Brito
En ese marco, Monzó empezó a hablar con los actores de una provincia que conoce bien y que tiene credenciales de éxito. La realidad es muy diferente a la de aquellos días donde empezaba la rosca para ganar Marcos Juárez en 2014 y de la mesa del quincho de Oscar Aguad en la que se selló el acuerdo de unidad provincial que antecedería a la cumbre radical de Gualeguaychú.
Sin embargo, el método será el mismo. Empezarán a instalar la pretensión de Brito para convencer a aquellas expresiones políticas que no estarán con un “peronismo graboiszado” ni con un libertarismo que ya agotó el recurso de la motosierra y no muestra ideas.
La franja del medio, el punto de partida
El proyecto Brito empieza así a salir de las conversaciones reservadas para buscar territorio. Córdoba, Santa Fe y Mendoza son las tres provincias elegidas para iniciar el despliegue. Comparten un fuerte perfil productivo que machea con el precandidato y tienen otra característica decisiva para el plan: las tres pondrán en juego sus bancas en el Senado en 2027.
Sin embargo, los armadores suman el buen vínculo de Brito con los gobernadores del Norte Grande. “Si no nos apoyan directamente, no obstruirán nuestro camino”, adelantan una intuición.
La Boleta Única de Sufragio es la novedad y parte de que el contexto sea propicio para no caer en el cementerio de las vías del medio. “Buenos Aires perdió el tractorcito de los intendentes”, dicen desde ese polo que hizo su primera aparición en la provincia.
El Senado, el objetivo de mínima
Monzó y Bossio irán con una propuesta concreta a los cabecillas de otros espacios: asegurarse el escaño que el Senado asegura a la minoría. Para algunos armadores en las provincias, la oportunidad puede ser segura y una salida, por ejemplo, para no arreglar con los Menem o con quien oficie de jefe del peronismo. "Se la damos nosotros", guapean.
La apuesta mayor es conseguir que Brito pueda entrar en una elección de tres tercios y disputar un lugar en el ballotage. Monzó viene defendiendo públicamente esa lectura y sostiene que existe un electorado que no quiere continuar con Milei, pero tampoco encuentra representación en el kirchnerismo.
Con quiénes hablaron en la primera salida federal
En la estadía de casi 48 horas, la dupla que arma para Brito mantuvo conversaciones con medio mundo y espera ampliar el radio de interlocutores. Naturalmente empezaron con la dirigencia de PRO y algunos radicales que no están en el esquema de La Libertad Avanza, es decir, con el deloredismo.
Hablaron con el gobernador Martín Llaryora, un socio potencial junto con Juan Schiaretti. Como vienen sosteniendo en el Panal, los armadores de Brito se volvieron con la sensación de que no hay nada más importante para el mandatario cordobés que su reelección. Calzado eso, todo puede suceder. El cordobesismo habla con todos.
Juan Manuel Cavagliatto, Martín Llaryora y Chiqui Tapia, en la inauguración del predio de Instituto, en Córdoba.
No obstante, la búsqueda de perfiles locales que potencien a Brito será parte de la hoja de ruta. Monzó reconoce a sus interlocutores que está especialmente interesado en una candidatura del presidente de Instituto y una de las manos derechas de Claudio Chiqui Tapia, Juan Manuel Cavagliatto.
Después de esta ronda de trabajo de campo, empezarán el análisis con encuestas. La candidatura de presidencial de Brito está más tibia que fría.