La diputada y exvicegobernadora de Santa Fe, Gisela Scaglia, mostró su entusiasmo con la posibilidad de construir una tercera vía para las elecciones presidenciales de 2027, aunque advirtió que cualquier armado del que participe tendrá una frontera política inexpugnable: no facilitar el regreso de un gobierno K.
“Me corto las manos antes de que vuelva el kirchnerismo”, graficó, con pocas pulgas, la presidenta del PRO de la bota en el programa Hora Política.
Gisela Scaglia, subida a la opción de los “sensatos”
Así, frente a un escenario nacional que vuelve a insinuarse polarizado entre La Libertad Avanza y el peronismo, la generala de la tropa amarilla en Santa Fe planteó que le “encantaría” construir un candidato a presidente “entre todos los sensatos de la Argentina”.
En ese universo de los racionales ubicó a los gobernadores que en 2025 conformaron Provincias Unidas y también a Mauricio Macri, a quien volvió a señalar como su referente y “su presidente”.
La idea no es nueva y va en línea con la hoja de ruta que viene trazando Maximiliano Pullaro, otro de los que se entusiasma con romper el péndulo y meter una tercera opción en la pelea por el sillón de Rivadavía.
De todos modos, las intenciones de Scaglia tienen reparos y más de un pero. El primero tiene que ver con Javier Milei. La exvicegobernadora le reconoció haberse animado a encarar un ajuste de alto costo político que consideró necesario “para ordenar la macroeconomía”, aunque entiende que ese ciclo debe dar paso ahora a una agenda de desarrollo y productividad, moderando la lógica del recorte permanente.
El segundo límite es todavía más tajante: no hay tercera opción posible si su irrupción termina allanando el camino para un regreso del kirchnerismo al poder.
“Los enfrenté siempre y lo seguiré haciendo”, remarcó. Y agregó que, llegado el momento de ordenar el escenario de año próximo, actuará con “mucha responsabilidad” para evitar que una apuesta por el centro termine encendiendo las alarmas del riesgo K.
Que sigan las PASO, pero con “O” de optativas
En la configuración de la discusión 2027 también serán claves las definiciones en torno a cómo se darán las, hasta ahora, primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en el escenario nacional. Allí, Scaglia también tiene cosas para decir.
Como ya había anticipado el proyecto de reforma electoral que el PRO ingresó en la Legislatura santafesina, la referente amarilla defiende la continuidad de las PASO, pero con una modificación central: que dejen de ser obligatorias.
A nivel nacional, la propuesta la ubica en la vereda de enfrente de las huestes de Javier Milei, que vienen empujando directamente su eliminación. “No creo en derogarlas, hay que perfeccionarlas”, explicó.
En Santa Fe, sin embargo, la postura fue lo suficientemente laxa como para no trabar la negociación interna detrás de la nueva ley electoral que, todo indica, será sancionada esta semana por el Senado provincial.
Allí, Scaglia y el PRO dieron el visto bueno al acuerdo alcanzado dentro de Unidos, aun cuando más de un punto del texto, señalan fuentes directas de la cocina de la iniciativa, no eran del gusto de su paladar.
Qué dejó la polémica por la interna de vices en Santa Fe
El principal es la inédita interna para la vicegobernación, una herramienta que habilita a un mismo postulante a la Casa Gris a presentarse en las PASO con distintas opciones para completar la fórmula. El mecanismo generó ruido y abrió especulaciones sobre cómo podría impactar en la convivencia de Unidos rumbo a 2027.
El motivo no es menor. Hasta que apareció esta novedad, todo indicaba que Pullaro y Scaglia tenían el camino despejado para reeditar la fórmula que los llevó a la Casa Gris en 2023. La apertura de la competencia metió una variable inesperada en una sociedad que, hasta acá, ambos se encargaron de exhibir como sólida y hasta fraternal.
Scaglia, de todos modos, defendió - por lo menos hacía afuera - la herramienta nacida con genes socialistas, aunque en el PS nieguen la paternidad. La definió como “una opción más”, sostuvo que habrá que esperar a verla funcionar y descartó que, por sí sola, vaya a convertirse en una fuente de tensión dentro de la coalición.
“Así la gente puede elegir entre varias opciones de una fórmula quién quiere que gobierne y quién quiere que represente”, explicó Scaglia, pero enseguida le puso un alambrado a la apertura. “De todos modos, esa fórmula tiene que tener un visto bueno del gobernador”, avisó.
Para reforzar el mensaje, la exvicegobernadora volvió a exhibir el vínculo que construyó con el radical. Habló de la “alquimia” entre ambos, destacó la generosidad de Pullaro y también sacó pecho por su propia conducta durante la gestión: “Yo nunca quise ser el uno. Hay que aprender a acompañar al otro, que al otro le vaya bien y poner mucho en ese proceso”, sostuvo.