transición 2023

El loop de Martín Llaryora: asunción por etapas, lágrimas y partido homenaje a Schiaretti

El gobernador de Córdoba despidió a su antecesor en San Francisco, su ciudad natal. Puso en funciones a la mitad del gabinete. El lunes, completa en Río Cuarto.

Casi como lo indica en manual de una agenda hiperkinética, Martín Llaryora tuvo un domingo sin descanso en el que empezó la gira con la que terminará, este lunes, de asumir definitivamente como gobernador de la provincia de Córdoba. En los papeles, ya lo es. Juró, dio sus primeros discursos, viajó a la asunción de Javier Milei y volvió para despedir a Juan Schiaretti y poner en funciones a la mitad del gabinete. Todo en una medida seguidilla de movimientos con la que empieza a construir su propia historia al frente de la segunda provincia más importante del país.

Volviendo al lugar donde todo empezó, Llaryora recibió los atributos de manos de Schiaretti en su ciudad natal, San Francisco, en una ceremonia en la que la solemnidad institucional se mezcló con la emotividad que la decisión de trasladar el pase de mando al lugar en el que flamante gobernador forjó su trayectoria política ya anticipaba.

El ahora mandatario fue presentado como “el pibe que soñaba con transformar la política y llegó a ser gobernador”, y como el primer ciudadano de San Francisco que en 137 años de historia llega al máximo cargo provincial. De hecho, mientras recordó a su familia, sus maestros, sus escuelas, sus clubes y sus amigos, Llaryora dijo ser el primer gobernador del interior provincial. Un dato erróneo, que al pasar, no le quita peso al perfil federal que busca imprimirle a su gestión, arrancando por una asunción en loop que se extenderá por más de 48 horas. Por lo pronto, Schiaretti ya le puso la banda y le entregó el bastón que ya tiene talladas sus iniciales.

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Paso a paso

Llaryora juró como gobernador por la mañana y viajó a la Ciudad de Buenos Aires para asistir a la asunción presidencial de Milei. Su asistencia estaba resuelta desde hace ya tiempo, tanto así como la gira de asunción que, además de San Francisco, incluyo una foto con el intendente Eduardo Accastello en el aeropuerto de Villa María, donde aterrizó al regresar de su visita al Congreso.

La agenda original contempla una tercera etapa en la que gobierno terminará de tomar forma con la jura de la mitad del gabinete que todavía no está en funciones. Será este lunes a las 19 en un acto que tendrá lugar en Río Cuarto, la capital alterna que gobierna el peronista Juan Manuel Llamosas y que cerrará el calendario electoral durante el primer semestre de 2024.

La otra mitad del equipo de gestión comenzó formalmente su actividad este domingo en el acto en la cabecera del departamento San Justo, donde juraron Jorge Córdoba como fiscal de Estado y los ministros Manuel Calvo (Gobierno), Guillermo Acosta (Economía y Gestión Pública), Julián López (Justicia y Trabajo), Juan Pablo Quinteros (Seguridad), Horacio Ferreyra (Educación), Daniel Pastore (Vinculación Comunitaria), Pedro Dellarossa (Producción, Ciencia e Innovación), y la ministra Liliana Montero (Desarrollo Humano).

El partido homenaje

Más allá del peso específico de San Francisco en la vida de Llaryora, la emotividad del acto en el que Schiaretti dejó formalmente el gobierno provincial estuvo marcada por la despedida al líder cordobesista. A él y a la senadora Alejandra Vigo, Llaryora les agradeció personalmente por haber confiado en él primero para gobernar San Francisco y, luego, para tomar las riendas de la Municipalidad de Córdoba.

En sintonía con la continuidad que marca una de las claves de su propia construcción dentro del cordobesismo, el sanfracisqueño llenó de elogios al Gringo y le pidió que lo siga acompañando y dándole consejos, para el camino que se abre. “Yo no te puedo despedir, porque no sos sólo un gobernador, para mí sos un amigo”, le aseguró antes de acompañarlo hasta la puerta del Superdomo en el que se realizó el acto, y volver a poner en funciones a parte de su equipo de gestión.

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La convivencia entre el líder que se despide y el líder que comienza a escribir su propia historia es algo que marcará a la política cordobesa, al menos durante los primeros dos años de la gestión de Llaryora, que se dedicará a fortalecer el espacio provincial con Schiaretti convirtiéndose en una especie de canciller que continuará con un proceso que ya había comenzado en su campaña presidencial: mostrarle al país las ventajas del Modelo de Gestión Córdoba, que este fin de semana comenzó su tercera etapa. Las primeras dos estuvieron marcadas por las gestiones de José Manuel de la Sota y el propio Schiaretti.

Abrir la cancha

“Estamos en un momento muy pero muy difícil”, describió Llaryora sobre la parte final de su mensaje en su ciudad natal. Al cordobés le hubiese gustado que Milei hubiera sido más concreto respecto de las políticas que empezará aplicar a partir de este lunes. “Esperaba el anuncio de medidas concretas”, dijo en una de las entrevistas que brindó luego del primer mensaje del Presidente. “Escuchamos algo que todos ya sabemos”, lanzó en un diálogo con Cadena 3 en el que advirtió que el paso del tiempo sin precisiones “causa mucha incertidumbre y eso no le hace bien a la economía”.

Si Schiaretti hubiera sido presidente, hoy dictábamos un montón de medidas para que Argentina progrese en paz”, aseguró en una especie de lamento por aquello que podría haber pasado, pero no sucedió.

Por la mañana, en su primer discurso ante la Legislatura había anunciado una reducción en los sueldos del Ejecutivo y un congelamiento de la planta estatal anticipando un gobierno “austero”. Con una lista de reclamos a la administración nacional, que tiene epicentro en la baja de retenciones, los fondos para la Caja de Jubilaciones y un reparto equitativo de subsidios, aseguró que Córdoba “ayudará” al gobierno nacional, sin dejar de “defender los intereses de los cordobeses”. Un concepto que se había reiterado durante toda la campaña y que este domingo se reafirmó en cada uno de los pasos del sanfrancisqueño que también buscará proyectarse nacionalmente desde el gobierno de su provincia, la segunda más poblada del país.

Si bien en San Francisco reiteró su compromiso y pidió que “Dios ilumine” al flamante Presidente, volvió a marcar distancias y ratificó que su gobierno continuará apostando a la obra pública que llegue a los lugares donde “el mercado no llega” y la educación pública “que permite la igualdad de oportunidades”. “Sé que tal vez no son los vientos de moda, pero no sería yo si dejara las convicciones en mi casa”, afirmó en un giro que rápidamente volvió a linkear con un espectro político que no logra "sacarle la ficha", aunque deposita en él las esperanzas de una renovación que ponga al peronismo cordobés en otro plano de la discusión nacional.

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Se queda: Schiaretti dejará la Gobernación, aunque su presencia seguirá latiendo en el corazón de la gestión cordobesista. 

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