La sesión de Diputados terminó con una última sonrisa para Javier Milei: se aprobó el Tratado de Patentes (PCT), un acuerdo pendiente de hace tres décadas, que fue exigido por Estados Unidos en el acuerdo firmado en enero. El texto fue devuelto al Senado, porque hubo una modificación pedida por los laboratorios argentinos para quedar protegidos.
El tratado tuvo 147 votos a favor y 93 en contra. Apoyaron La Libertad Avanza (LLA), el PRO, la UCR, Argentina Federal (Salta y Misiones), Provincias Unidas, la Coalición Cívica y los partidos provinciales de Catamarca, Tucumán, San Juan y Santa Cruz. Sólo rechazaron Unión por la Patria, la Izquierda y Natalia de la Sota.
El PCT se elaboró en 1970 y tiene 159 países adheridos. Argentina se sumó en 1993. Cinco años más tarde se aprobó en el Senado y el trámite quedó inconcluso. En la práctica, permite a un inventor presentar una sola patente en su idioma y tramitar la homologación en los países firmantes. Con la reserva incluida, el debate volverá a la Cámara alta para la ratificación definitiva.
El Gobierno retomó las gestiones por pedido de Donald Trump, quien lo incluyó en el acuerdo firmado con Milei en enero, que nunca fue enviado al Congreso, pero el Presidente intenta cumplir.
La negociación en Diputados
La reserva del capítulo II fue realizada en las comisiones por pedido de LLA, que tuvo que suspender dos debates por pedido de la Casa Rosada. La presión de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (CILFA) obligó a una reserva del capítulo II, que habilita informes preliminares y no vinculantes de oficinas del exterior sobre cada invento.
Los empresarios locales temían que, ante la falta de estructura del Gobierno para estudiar los inventos, la autoridad competente copiara y pegara los informes de oficinas de otros países para habilitar patentes.
La diputada de La Libertad Avanza, Juliana Santillán, a cargo de explicar el proyecto, aseguró que la reserva, en todos los países que se aplicó, fue de carácter temporario. "No se altera el procedimiento internacional", garantizó. El cambio provocó la reacción del PRO y la Coalición Cívica, que igual no cambiaron su voto. "Es el Gobierno más loco del mundo: promueven la desregulación del mundo y se rinden a los pies de cierta cámara empresaria", se lamentó Maximiliano Ferraro (CC).
El macrista Martín Yeza sostuvo que científicos como César Milstein, hubieran pedido un estudio preliminar. "Nos hubiera gustado que quedara, pero aceptamos los consensos", se lamentó. "Nadie que tenga un poco de calle puede negar que sin el PCT, un inventor local se tiene que asociar a un extranjero", señaló.
Las discusiones
El debate fue un duelo entre el oficialismo y la dupla UP-izquierda, convertida en la resistencia a las iniciativas del Gobierno. "Buscamos simplificar y ordenar el procedimiento inicial. Cuando una persona busca protección de distintos países, se puede presentar una sola solicitud ante la oficina del suyo y ser evaluada por el resto", destacó Santillán.
Le respondió el excanciller Santiago Cafiero, de Unión por la Patria. "El 80 por ciento de las patentes son requeridas por compañías internacionales. El 40% son norteamericanas. No sólo entregamos el sistema de ciencias, sino que entregamos capacidad regulatoria para preservar la ciencia y la tecnología. El peronismo no vota según lo que diga una cámara empresaria".
Su colega Pablo Yedlin recordó que la industria farmacéutica local tiene mayor presencia que la de la región y dudó de las intenciones del Gobierno. "¿Salieron de la OMS y me van a hacer creer que les interesa la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)?", se preguntó.
Romina del Plá, de la izquierda, alertó por los resultados del PCT en países de la región. "Hubo una disparada de las asimetrías ante un pedido enorme de patentes de países internacionales".