Los 72 integrantes del Senado cobrarán un sueldo bruto de $ 10,2 millones a partir de noviembre, beneficiados por el enganche de la paritaria legislativa que firmaron Martín Menem y Victoria Villarruel. En Diputados, el incremento no se traspasa a los representantes, que cobran cerca de la mitad que sus colegas del recinto contiguo.
La paritaria del Congreso cerró con 1,2% entre septiembre y noviembre, con un retroactivo de 1,3% para junio, julio y agosto. En el Senado, las dietas quedaron enganchadas a la paritaria con una resolución votada en abril de 2024, que definió los ingresos con 2500 módulos, más un adicional de 1000 por representación y 500 por desarraigo.
Con el aumento acordado, el módulo llega a 2554 y de esta manera los ingresos brutos alcanzan $ 10.221.600 brutos, sobre el que se aplican descuentos. En Diputados las dietas no son públicas, pero representantes de esa cámara dijeron a Letra P que reciben en mano cuatro millones y medio.
El enganche con la paritaria y las dietas existió hasta marzo de 2024, cuando por presión de Javier Milei fue derogado por los titulares de ambas cámaras. La resolución aprobada en el Senado fue una respuesta a esa presión. En Diputados, Menem se las rebuscó para dar aumentos sin que trasciendan los números.
El Senado, sin control de Villarruel
Victoria Villarruel dejó de involucrarse en este debate por las dietas en marzo, cuando venció una resolución suya para evaluar una revisión del enganche. En su entorno confiesan que nunca pudo detener a los senadores en este tema y Milei se lo facturó, pese a que los representantes de la cámara alta pueden no consultarla.
En junio, Villarruel habilitó en una resolución que el aumento del 3,9% que corresponde por el enganche con la paritaria legislativa podría no ser incorporado en las dietas. La decisión abrió una caza de brujas en el Senado: además del oficialismo, en el PRO, la UCR y partidos provinciales anunciaban que se bajaban de la mejora salarial.
La excepción fue Unión por la Patria: sólo el riojano Fernando Rejal pidió cobrar menos. El resto insiste en debatir un proyecto del jefe de la bancada, José Mayans, para fijar parámetros de los ingresos de todos los funcionarios, con el Presidente al tope. La iniciativa incluye regulación a sueldos en los tres poderes del Estado, pero nunca fue tratada ni siquiera en comisiones.
Esta iniciativa fue rechazada por la Justicia y el sector diplomático: distintas asociaciones que los agrupan llamaron desde temprano pidiendo explicaciones. El resto de las bancadas tampoco propuso una forma para regular los haberes diferentes a la resolución que sigue vigente y definirá las dietas con cada paritaria.
Diputados, sin datos
En la cámara baja no informan oficialmente los aumentos de dietas, aunque los representantes admiten que cobran 4.5 millones en mano y se quejan. "No estamos llegando a cuatro millones de bolsillo", confesó a Letra P una autoridad de bloque, que vincula esa situación en la escasa disputa que hay por sostener las bancas.
El secretismo en la cámara baja con los ingresos no es nuevo: luego de varios renunciamientos a los aumentos, los últimos dos años del Frente de Todos se aplicaron los enganches, aunque cada jefe de bloque tuvo que pedirlo por escrito. Menem ignoró estos acuerdos y eliminó el enganche, aunque luego dispuso aumentos para el último semestre del año pasado.
Luego, el riojano hizo aumentos escalonados el último semestre y este año no se supo de medidas similares, porque no se publican en la página de la cámara baja. Nunca se aprobó una resolución en el recinto para fijar las reglas de las dietas. En el Senado si.