Las últimas noticias políticas en Estados Unidos, Brasil y, recientemente, Paraguay, donde por distintos motivos cayeron en desgracia los aliados ideológicos de Javier Milei, le hacen creer a Patricia Bullrich que la gestión libertaria deberá dar un giro hacia moderación en 2027 si no quiere ser testigo del regreso del kirchnerismo al poder. Ese posible cambio, interpretan en el equipo de la senadora, es una oportunidad para mostrar el plan B de la exminstra.
"Patricia es la mejor representante de una derecha moderada, republicana y menos agresiva", describió a Letra P un hombre que acompaña hace varios años a la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. Ese perfil, que fue rechazado en 2023 tras de inflación albertista, es interpretado ahora por este sector como uno que - posiblemente - buscará el electorado antiperonista tras cuatro años de motosierra libertaria.
Ese plan B, que este medio adelantó en septiembre de este año, no es otra cosa que el trabajo que hace la senadora por mostrarse como una alternativa electoral para la Casa Rosada en el caso que Milei llegue muy desgastado al cierre de listas del próximo año, sin aliados internacionales y con un descontento creciente por la economía. De hecho, a su modo, eso le planteó Bullrich a su tropa legislativa este martes, cuando pidió más rebeldía y dejó en claro que no dudará en dividir a sus 15 diputados y cerca de seis senadores del bloque oficialista de ser necesario.
Mientras el entusiasmo se expande entre las filas de la senadora tan rápido como caen en desgracia política varios de los socios de la ultraderecha, la Casa Rosada opta por el silencio público: hasta ahora no realizó declaraciones oficiales sobre las derrotas de Flávio Bolsonaro en Brasil ni los republicanos de Donald Trump en Estados Unidos, como así tampoco sobre la renuncia de Santiago Peña en Paraguay.
Patricia Bullrich también aprovecha el silencio oficial
La falta de pronunciación por parte de la administración libertaria es aprovechada como un combustible adicional para impulsar el proyecto de Bullrich. Es que, lejos de evaluar cambios en el rumbo económico, la conformación del gabinete o, incluso, en el vínculo con la sociedad, el bullrichsismo está convencido que el jefe de Estado mantendrá intacto su dogmatismo político y financiero. La combinación, estiman, podría salirle caro el año que viene.
Patricia Bullrich y Mauricio Macri.
"Ella ya vivió un escenario similar durante la Presidencia de Mauricio Macri, quiere prender todas las alarmas ahora para que eso no vuelva a ocurrir, aún pagando los costos de los enojos. Ella se siente en la obligación de llamar la atención con franqueza", comentó a Letra P un integrante de su mesa política.
Que Bullrich realizó planteos internos sobre el rumbo de la gestión tanto a Milei como a Macri es tan cierto como que el líder de La Libertad Avanza no desviará el sentido de su administración. En 2025, tras la derrota en las elecciones provinciales de Buenos Aires, Milei hizo un leve cambio de su perfil, algo más cercano, no tan disruptivo, y sin insultos, pero no sólo no le duraran mucho tiempo, sino que hacia los comicios nacionales del mes siguiente su modelo lo mantuvo prácticamente intacto.
Javier Milei no modificará su modelo económico
Por eso, con esta nueva crisis de la derecha internacional, en Balcarce 50 auguran que lejos de cambiar, Milei profundizará su método de ajuste y equilibrio económico para hacer frente a la suba del riesgo país, la caída de las acciones y una posible corrida financiera. En la previa de las elecciones legislativas norteamericanas, en el oficialismo ya advertían sobre un posible temblor financiero si los republicanos perdían en las urnas.
Por eso, en la mesa política de la Casa Rosada adelantan ahora que nada cambiará en Argentina. "La inestabilidad va a durar unos días, no hay mucho que podamos hacer, más que mantenernos donde estamos", sostuvo una voz del karinismo, mientras que otra, del caputismo, aseguró que incluso con la renuncia del aliado en Paraguay, "las cosas no van a cambiar para nosotros". A ambos lados de la grieta interna ven a Milei sin intenciones de cambiar.
Javier Milei, junto a Donald Trump y otros mandatarios de la región.
Si la profecía se cumple, es probable que Bullrich y su equipo ganen aún más confianza. En otras palabras, si el primer mandatario no ve venir una ola de cambios en la región, es muy probable que la excandidata a presidenta de Juntos por el Cambio levante la mano en 2027 para mostrarse como la garante de una continuidad de una derecha más moderada y republicana.
"Hay un péndulo que equilibra", remarcó otra voz histórica del bullrichismo para explicar que las derrotas también taparon a Víctor Orbán, en Hungría, que fue durante 20 años, en distintos periodos, primer ministro de su país. Cerca de la senadora ven grandes posibilidades que Benjamín Netanyahu, otro mandatario internacional al que Milei se encolumnó, sea desplazado de la conducción política de Israel.
Regionalmente, la derecha sigue en pide, con Daniel Noboa, en Ecuador; José Antonio Kast, en Chile; Rodrigo Paz Pereira, en Bolivia; Keiko Fujimori, en Perú y Abelardo de la Espriella, en Colombia, entre otros. Sin embargo, como muestra de centrismo, el gobierno de Milei fue el único que no reconoció la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Bullrich, en cambio, sí lo hizo.