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19N SEGUNDA VUELTA

Cómo le fue a Sergio Massa en el debate presidencial

El ministro firmó el empate en los dos primeros cruces, pero ahora salió a la cancha a ganar. Con archivo del Milei panelista, jugó al borde de la cornisa hasta con el "equilibrio mental".

Con la inflación pasando el 140%, el dólar blue amenazando con llegar a los $1000, con Alberto Fernández refugiado en la quinta de Olivos y las fotos de Martín Insaurralde en Marbella, Sergio Massa firmaba el empate antes de entrar a la cancha en las primeras dos instancias del debate presidencial. Para este tercer encuentro, definitorio, a una semana del ballotage, el candidato de Unión por la Patria (UP) sabía que no podía jugar más con una táctica defensiva: tenía que pasar a la ofensiva para dejar en offside a Javier Milei. Y lo consiguió.

El ministro logró que su contrincante, economista libertario, hablara más de las medidas de un hipotético gobierno de La Libertad Avanza que de la gestión actual de la economía en la vida real. Milei se gastó sus seis minutos del segmento dedicado a la economía apenas mencionando alguna vez la palabra inflación. Massa ganó el debate en la pizarra.

"Javier, por sí o por no, te quiero preguntar: en el programa de (Eduardo) Feinmann dijiste que ibas a sacar los subsidios. ¿Los vas a sacar, sí o no? ¿Vas a privatizar Vaca Muerta como dijiste en el programa de Chiche Gelblung?, ¿sí o no? ¿Vas a dolarizar la economía como planteaste en la carta que le presentaste a la Justicia? ¿Vas a privatizar ríos y mares cómo planteaste en tu programa de Gobierno? ¿Vas a eliminar el Banco Central?”, fue el peloteo dialéctico del principio, gracias a la cual Milei quedó lesionado el resto del partido.

El objetivo

Como contó Letra P, hace meses que el equipo massista dividió la campaña en tres partes. En las PASO, el electorado elegiría primero a las alianzas conformadas, por eso la obsesión del tigrense por ser "candidato único", algo que no terminó siendo. Después, en las generales, a las ideas; y, para el mano a mano, las personalidades. Era como caminar sobre la cornisa la estrategia de criticar a Milei, discutirlo, ponerlo en contradicción, pero sin permitir que se victimizara.

"Por sí o por no". Con el acotado multiple choice, Massa buscó confrontar al Milei "moderado" para la segunda vuelta con el Milei "disruptivo", aquel que en entrevistas de campaña no dudaba en hablar del arancelamiento educativo y ahora, a partir del acuerdo con Mauricio Macri, comprometió alguna de sus iniciativas más polémicas. Pero el archivo sigue ahí, por eso la insistencia de Massa para que la audiencia fuera a Google (el buscador fue trending topic en Twitter).

A dos bandas, Massa apeló al multiverso mediático: mientras en la TV le preguntaba "sí o no" a Milei por alguna de sus propuestas, @sergiomassa tuiteaba en paralelo los fragmentos de video que dejaban en falta al libertario.

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La actitud

Yendo tan al frente, por momentos Massa estuvo al filo de cancherearla. "Casi hace una de más, pero se contuvo", celebró alguien que lo conoce bastante. Se preparó para el partido de su vida con demasiado estudio como para que su propia personalidad lo traicionara. El candidato oficialista llevó datos para descolocar a su rival en momentos clave, como cuando le recordó su pasado con Eduardo Eurnekian para defenderse del mote de tener "empresarios amigos" o la pasantía del libertario en el Banco Central en su época de estudiante, la misma entidad que quiere hacer explotar (metafóricamente hablando, en teoría).

"¿Por qué no te renovaron esa pasantía?", le preguntó Massa varias veces a un Milei que nunca lo dilucidó. Enseguida, el oficialista habló del "equilibrio mental" y "el contacto con la realidad" necesarios para ser presidente y, junto al debate por pasar por un psicotécnico que ninguna ley reclama, la respuesta quedó implícita circulando en el aire.

Massa quiso alardear con un traje de presidente ya medido por un sastre, con un tono relajado, para espejarse con el Milei candidato, pero aún más con el Milei panelista. “Te voy a dar un consejo: no te pongas agresivo, porque la gente lo que espera son respuestas", le achacó cuando iban apenas 10 minutos de debate. El libertario ya para entonces había levantado la voz. “Hiciste tu carrera como estandapero”, lo chicaneó.

El gol a favor

La pelea simbólica detrás de Massa-Milei es Estado y anti-Estado. Por eso el candidato de UP se preocupó en dejar asentado que el libertario desconoce parte de la institucionalidad del país. En el capítulo dedicado a la Seguridad, el economista se la dejó servida al tigrense cuando alabó a Rudolph Giuliani, el exalcalde que bajó el delito en Nueva York y que prologó un libro de Massa. Por su gestión en Tigre hasta le sacó al libertario un elogio, algo totalmente inesperado.

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"¿Y qué querés preguntar?", dijo Milei cuando Massa se quedó callado, después de criticar a Patricia Bullrich. "Nada, te di la palabra", fue la respuesta. "Gracias, te la cedo", le devolvió el economista y se la dejó picando: "Cuando uno no tiene nada que decir en un tema que no le interesa (la seguridad), busca tiempo para rellenar", remató el ministro candidato.

El gol en contra

Massa surfeó las dificultades que podía acarrearle hablar de economía, esquivó el espinoso asunto de la corrupción y no tuvo que responder por Cristina Fernández de Kirchner ("no vine a hablar de Cristina ni de Macri, sino de lo que viene a partir del 10 de diciembre", dijo más de una vez). En el apartado educativo, al oponerse al arancelamiento, Milei aprovechó su oportunidad, después de la explicación del tigrense sobre qué significaba para él la movilidad ascendente: hijo de inmigrantes italianos, pudo tener un título. "Vos estudiaste en la Universidad de Belgrano y tardaste 20 años", le achacó su rival de LLA, rápido de reflejos. "¿Qué tiene que ver? ¿Vos también estudiaste en colegio privado y mi hija va a la universidad de San Martín'", replicó el ministro y la tiró afuera.

La frase para el archivo

No fue tanto la de Massa sino la frase de Milei que motivó la sentencia del ministro: “(Margaret) Thatcher es una enemiga de Malvinas, ayer, hoy y siempre. Nuestros héroes son innegociables. Defiendo la soberanía de Malvinas”, afirmó el ministro.

¿Cómo se llegó a eso? El oficialista acorraló al libertario para que defendiera a la (liberal) exprimera ministra británica durante la guerra de 1982. "En la historia de la humanidad ha habido grandes líderes, lo fue Thatcher, como (Winston) Churchill, (Charles) De Gaulle", opinó Milei. Intentó salvar la situación recordando que Victoria Villarruel, su compañera de fórmula, es hija de un veterano de Malvinas.

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