Con la candidatura presidencial ya formalizada, Axel Kicillof, llegó a Nueva York para poner sobre la mesa su tercera posición respecto de las relaciones internacionales. Además de fomentar inversiones para la provincia de Buenos Aires, el gobernador procuró ahuyentar fantasmas ante su posible llegada a la Casa Rosada, sin abandonar un claro alineamiento con la centro izquierda o progresismo internacional.
Durante el primer día de su estadía se reunió con representantes de fondos de inversión y una veintena de grandes empresas. Antes había dado una charla en The New School. Este miércoles tuvo una foto de peso al participar del desayuno brindado por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que incluyó al presidente de España, Pedro Sánchez. Cerró la jornada con una exposición pública en la Universidad de Columbia.
Un miembro de la comitiva aseguró a Letra P que la visita “superó las expectativas” previas y que “sirvió para decir lo que pensamos y lo que hacemos en la Provincia”. También señaló que les fue “muy bien” con los empresarios y fondos de inversión y contó que se encontraron "con mucha intención de seguir invirtiendo" en Buenos Aires y que al menos tres empresas informaron que tenían la intensión de expandirse.
El viaje de Kicillof se dio en paralelo a la presencia del Presidente, Javier Milei, en La Gran Manzana con motivo de su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) a la que tildó como una “organización inútil”. El mandatario ratificó, además, su alineamiento total con Estados Unidos.
Las señales de Axel Kicillof a Wall Street
El gobernador tuvo dos reuniones claves en su agenda, organizadas por los ministerios de Economía y Producción e Innovación Tecnológica bonaerenses. Una, con representantes de fondos de inversión tenedores de deuda en la Provincia, la otra, con representantes de grandes empresas estadounidenses.
De la reunión con una decena fondos de inversión participaron, entre otros, representantes de los fondos Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree y Mesarete, todos tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires. Pero también de Black Rock, histórico tenedor de deuda soberana de la Argentina, que pese a no tener bonos de PBA pidió participar.
En ese encuentro se repasó la situación de la deuda provincial y se hizo hincapié en el cumplimiento sostenido de la provincia sobre los compromisos asumidos en la renegociación de la deuda, especialmente la contraída durante el gobierno de María Eugenia Vidal. A principios de septiembre, cuando se pagó un vencimiento de USD 420 millones de deuda, Carlos Bianco fue claro: “Nos estamos ocupando, como siempre hizo el peronismo, de pagar en tiempo y forma”. Dijo entonces, el mismo mensaje que fueron a llevar al país del norte esta vez.
En la reunión, Kicillof aprovechó también para describir la realidad de la provincia en el contexto nacional y marcó especialmente que la macroeconomía, la foto "grande" de la economía que mira Milei, “marca una realidad que no vive la población”. En la mesa estuvo también sentado el asesor financiero argentino radicado en Nueva York, Javier Timerman. En diálogo con Radio Rivadavia después del encuentro, afirmó que el gobernador les dijo a los inversores “que no era un loco que venía a destruir todo”.
Reunión con empresarios
Ese mismo día Kicillof se reunió con referentes de una veintena de grandes empresas de los sectores de energía, minería, petróleo y gas, biotecnología, comercialización de granos y servicios tecnológicos. Algunas de las firmas que estuvieron: Microsoft, Mastercard, Google, MetLife y Dreyfus. También ocupó una silla el empresario argentino José Luis Manzano.
En ese encuentro Kicillof lamentó que Argentina esté “desperdiciando” el nuevo orden mundial por las decisiones del gobierno nacional que no tiene “un plan concreto de desarrollo”. En ese marco también habló del RIGI y dijo que lo que se necesita es “una política industrial que no pondere un sector sobre el otro”, y que “abarque grandes y pequeñas empresas que generen más empleo, de calidad, y que contemple el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales”.
“Lo que hizo Axel es comentarles nuestra visión de cómo está la economía argentina más allá de que en algunos sectores, los financieros, esté instalado que la economía argentina a partir de Milei es un milagro, que bajó el riesgo país y la inflación; les contó cuáles son las consecuencias productivas y sociales de ese fenómeno y, en muchos casos, la endeblez de la macroeconomía de Milei”, describió un miembro de la comitiva que estuvo compuesta por los ministros Carlos Bianco (Gobierno) y Pablo López (Economía), la ministra de Comunicación, Jesica Rey, el subsecretario de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales, Juan Manuel Padín y la asesora en materia de Relaciones Internacionales, Cecilia Nicolini.
Axel Kicillof llevó su tercera posición a Nueva York. En la foto, con Cecilia Nicolini, Carlos Bianco y Pablo López.
Alineamiento internacionales
Pero las reuniones con fondos de inversión y grandes empresarios no implicaron que Kicillof se mueva un paso del alineamiento político internacional que ya se fijó al lado de las figuras de centro izquierda o progresistas que buscan generar una alianza para enfrentar a la derecha.
El miércoles por la mañana asistió al desayuno convocado por Mamdani en la residencia oficial del alcalde. Allí cuestionó que el gobierno nacional argentino lleve adelante “un plan de subordinación a las grandes potencias” y llamó a pensar “un orden mundial que reconozca la justicia social, la soberanía de los países y una mayor igualdad”. Fue quién cerró la ronda de discursos.
Kicillof viene participando sistemáticamente de diferentes encuentros de líderes progresistas lo hizo el año pasado en Estados Unidos, pero también en España, México y Uruguay. Cuando llegue de Nueva York terminará de definir si pese a la visita del Papa León XIV puede coordinar en su agenda el viaje a China y espera un triunfo de Lula De Silva en Brasil que le permita, ante un posible futuro gobierno tener al gigante vecino como aliado.