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MOTOSIERRA

AUSA analiza achicar su estructura y negocia el desembarco libertario en el directorio

La empresa estatal, que pisa fuerte en la obra pública de Jorge Macri, busca reducir su cúpula donde conviven funcionarios de todos los partidos. Quiénes salen.

La cúpula de AUSA, la principal empresa pública de la Ciudad de Buenos Aires, analiza implementar un plan de austeridad centrado en reducir su estructura dirigencial, integrada hoy por funcionarios que responden a Jorge Macri y diferentes corrientes políticas del oficialismo, pero también de la oposición. El movimiento podría desembocar en el ingreso de La Libertad Avanza.

La principal empresa estatal del distrito que gobierna el PRO, y que administra autopistas pero también pisa fuerte en la ejecución de obras oficiales, puso en marcha los mecanismos, todavía informales, para aplicar una reducción sensible de su directorio. Hasta hoy, la firma que preside Juan Pablo Fassanella cuenta con un directorio de ocho sillas donde conviven oficialistas y peronistas, y que, si se concretara el plan, pasaría a ser de cinco lugares.

En los últimos años, el directorio de Autopistas Urbanas Sociedad Anónima se ha configurado más como un espacio que expresa los equilibrios de la política porteña que como un órgano estrictamente técnico. La conducción de la empresa -estratégica por su presupuesto, su peso en la obra pública y su incidencia en la movilidad urbana- responde a acuerdos internos del PRO, pero también a una lógica de gobernanza ampliada que incorpora sectores del peronismo porteño con capacidad de interlocución institucional.

Como en otros organismos públicos o gubernamentales, los lugares controlados por el oficialismo también conviven expresiones del macrismo histórico, cuadros heredados del larretismo y dirigentes alineados con la actual conducción de Jorge Macri. Esa convivencia no es neutra: la empresa funciona como caja de gestión y plataforma de infraestructura, por lo que cada corriente busca representación en su estructura decisoria.

Quiénes entran y quiénes salen

La decisión de modificar el directorio afectaría no solo su composición, sino que también podría ser reflejo de los nuevos equilibrios políticos del distrito. En los despachos de la empresa se habla de que la reducción de directores pondría en riesgo la presencia del peronismo, que hoy cuenta con dos representantes: Cinthya Salama, que responde a Víctor Santa María, y Analía Romero, alineada con Juan Manuel Olmos.

La eliminación o reducción de los espacios que controla el peronismo no serían los únicos, pero sí los necesarios para abrir la posibilidad de que ingresen o asciendan directivos que responden a La Libertad Avanza. Las políticas de austeridad de Jorge Macri conviven y, por momentos, dialogan con el reclamo de la tropa porteña de Karina Milei que busca refrendar en las estructuras de la administración pública porteña, el doble triunfo electoral que cosechó en 2025 en la Ciudad.

Sin ir más lejos, en diciembre pasado se daba por hecho que también iba a haber cambios en el Banco Ciudad, aunque el verano enfrió los movimientos. Pese a la debacle de la UCR, los radicales mantienen varios cargos de peso en la Ciudad que también son reclamados por LLA. Entre ellos está la presidencia del banco público porteño, que aún es conducido por Guillermo Laje, un financista que responde a Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti.

El oficialismo porteño no piensa ceder ese cargo y evalúa la posibilidad de colocar ahí a Ezequiel Sabor, un funcionario clave y operador todo terreno del Jefe de Gobierno. No obstante, los cambios en ambas empresas serían parte de las inminentes negociaciones para definir quiénes y qué sectores van a conducir las comisiones más importantes de la Legislatura.

Los recambios en AUSA

El recambio de autoridades que atravesó AUSA en 2024, un movimiento que puso en la dirección empresaria a Fassanello y desplazó a Carlos Frugoni, no fue leído en términos administrativos sino como parte del reordenamiento de poder que Macri impulsó tras su desembarco en la Jefatura de Gobierno. La salida del presidente de la compañía y de un director identificado con el larretismo funcionó como señal hacia adentro del oficialismo: las empresas públicas estratégicas también entraban en la lógica de revisión de mandos heredados.

El movimiento se inscribió en una dinámica más amplia de consolidación política sobre áreas sensibles de gestión. AUSA, por volumen presupuestario y capacidad de ejecución de obra, aparece entre los activos más codiciados del organigrama porteño. El control de su directorio es garantía de complementariedad del desarrollo de la infraestructura urbana y de las políticas viales.

Tras su salida de AUSA, Frugoni saltó la valla y se incorporó al gobierno libertario como Secretario de Coordinación de Infraestructura en el Ministerio de Economía. Desde esa nueva función, mantiene diálogo fluido con algunos de los principales técnicos de la empresa porteña que recibieron propuestas para sumarse a la administración libertaria y elaborar pliegos y licitaciones en el proceso de concesión de las rutas nacionales que pretende implementar el gobierno nacional.

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