OPINIÓN

Bariloche, ante una oportunidad histórica

El exdiputado nacional y exministro de Economía de Río Negro habla sobre el proceso que de reforma que vive la ciudad lacustre.

La reforma de la Carta Orgánica de San Carlos de Bariloche es una gran oportunidad para transformar el Estado de la ciudad más grande de Río Negro en una estructura más ágil, eficiente y desburocratizada, centrada exclusivamente en las funciones esenciales que le competen: alumbrado público, recolección y tratamiento de residuos, mantenimiento de calles, pavimento e infraestructura básica.

La Carta Orgánica actual, sancionada en 2007, incorporó un modelo expansivo que multiplicó competencias, creó entes consultivos, consejos asesores y mecanismos de participación que, en la práctica, solo generaron capas de burocracia, superposiciones y gastos innecesarios.

Se diluyó así el foco en lo básico obligando a generaciones futuras a mantener una estructura municipal sobredimensionada, con altos costos que terminaron trasladándose a los contribuyentes a través de tasas y tributos locales cada vez más elevados.

El ejemplo más claro y exitoso de este cambio de paradigma que debemos perseguir a nivel local lo está dando el gobierno nacional. Con una política decidida de achicamiento del Estado, eliminación de estructuras redundantes y concentración en las funciones esenciales del Estado nacional, se ha logrado eliminar el déficit y reducir la carga impositiva. La desregulación del estado, junto con la motosierra aplicada al gasto público (que ya permitió eliminar miles de cargos innecesarios y ahorrar miles de millones de dólares), ha generado las condiciones para que la actividad privada se reactive, se incentive la inversión y se cree empleo genuino en lugar de puestos estatales artificiales.

Una visión nacional desde Río Negro

A esto se suma la propuesta de reforma laboral que busca introducir mayor flexibilidad en las contrataciones, reducir costos laborales distorsivos y bajar la incertidumbre jurídica que históricamente ha empujado a millones hacia la informalidad. El objetivo es claro: fomentar el empleo formal registrado, con derechos plenos, en lugar del empleo precario y en negro que ha predominado incluso en la recuperación reciente.

Este proceso nacional nos obliga a repensar el federalismo de manera profunda y coherente. Si el nivel central logra mayor eficiencia al concentrarse en lo propio y reduce su peso impositivo, los gobiernos municipales —y también los provinciales— deben hacer lo mismo. La verdadera sinergia se logra cuando cada esfera de gobierno se dedica estrictamente a lo que le es propio, eliminando interferencias y redundancias. Solo así se podrá aliviar la presión fiscal en todos los niveles.

A nivel provincial, esta lógica también exige repensar el Estado mediante una reforma constitucional que promueva la eliminación de estructuras redundantes y burocráticas, así como la privatización o concesión de empresas públicas que pueden ser manejadas mucho más eficientemente por el sector privado. Este paso liberaría recursos, bajaría la presión tributaria y potenciaría la inversión y el empleo genuino en la provincia.

La reforma para Bariloche

Bariloche tiene una oportunidad histórica: la reforma de la Carta Orgánica prevista para este año no debe limitarse a ajustes cosméticos como cantidad de concejales, mandatos o reelecciones. Debe ser el momento de refundar el municipio en clave liberal: menos Estado, más libertad para los vecinos y los emprendedores.

Un municipio que recoja la basura a tiempo, mantenga limpia y pavimente las calles y garantice la infraestructura básica, es un municipio que funciona. Todo lo demás es lujo que no nos podemos permitir.

Debemos apoyar esta reforma con convicción. Achicar el Estado municipal no es quitar derechos: es devolverle al contribuyente la posibilidad de decidir cómo usar su dinero y al privado la libertad de generar prosperidad. Sigamos el camino que Milei abrió a nivel nacional: eficiencia, desregulación, foco del Estado en lo esencial y una reforma laboral que impulse el empleo formal genuino. Bariloche y la Argentina lo necesitan.

El Concejo Delberante de Bariloche, en ebullición incluso durante el receso de verano.
Walter Cortés, intedente de Bariloche, en busca de un Ejecutivo empoderado.

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