PRECIOS SIN CONTROL

Inflación​: enero caliente y febrero con aumentos desestabilizan el plan M

Las consultoras pronostican un piso del 5% para el inicio del año. Presión por las subas de alimentos, prepagas y servicios. Los efectos de la sequía.

El sendero que imaginó Sergio Massa para domar la inflación del año electoral comenzó torcido. Si el titular del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC), Marco Lavagna, le confirma al ministro de Economía los malos augurios de las consultoras privadas, que instalan al Indice  de Precios al Consumidor (IPC) por encima del 5% en enero, el plan diseñado en el quinto piso del Palacio de Hacienda mostrará flaquezas. El congelamiento en los productos de primera necesidad en las góndolas, que anunciará el Gobierno en los próximos días, buscará bajar las expectativas amplificadas por los aumentos previstos para febrero en medicina prepaga, energía (por quita de subsidios), combustibles y otros servicios que impactarán de manera directa en la inflación.

 

El plan de estabilizar las variables macroeconómicas, de la mano de un sendero descendente en el IPC, deberá afrontar otro problema exógeno a los incrementos e incluso a la idea de inflación "autoconstruida" que ensayó el presidente Alberto Fernández para explicar las remarcaciones: la sequía que atraviesa el campo comenzó a hacer mella en la cadena de la producción alimenticia debido la caída en la oferta de granos y carne. Según dirigentes de la Mesa de Enlace, el impacto en los ganados en pie se trasladará a las carnicerías en los próximos días y empujará los precios. Lo mismo ocurrirá con los aceites, los enlatados, las frutas y verduras.

 

Según fuentes de la industria, los acuerdos del plan Precios Justos "no alcanzarán para contener las remarcaciones que están afectando al día a día de la cadena de producción". "Con las distorsiones que existen en el mercado, lo que se está construyendo es una inflación reprimida que podría desatarse cuando se decida abrir una ventana de racionalidad y dejar de pisar los precios de manera artificial. Si la emisión y los gastos del Estado se mantienen sin control, el resultado será siempre el mismo", alertó un integrante de la mesa chica de la Unión Industrial Argentina (UIA), que espera el fin del gradualismo en términos económicos.

 

El politólogo y analista económico Martín Epstein, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), detalló los aumentos que generaron presión: prepagas 6,9%, quita del 40% de subsidios de luz y gas para mayores ingresos (otro 40% impactará en marzo), agua se redujo a 20% el subsidio (y llegará a 0% en marzo para sectores medios), naftas con tope en 4% por acuerdo con el Gobierno. "Además, habrá subas en patentes, impuestos y tasas provinciales y municipales con actualizaciones en enero marcando un escenario complejo para el propósito de desacelerar la inflación", señaló. En diálogo con Letra P, alertó que "el primer trimestre del año tiene, además, la dificultad de acumulación de reservas producto de la sequía, y que parte de la cosecha fue adelantada por el dólar soja, representando un verdadero desafío para Massa".

 

"Sobre el piso elevado que dejó el cuarto trimestre de 2022 (5,5% mensual) se sumará el posible impacto de la sequía sobre los precios de alimentos, un potencial despertar del precio de la carne vacuna, la dinámica salarial, los ajustes pendientes en las tarifas de servicios públicos y las restricciones sobre las importaciones, factores que seguirán presionando sobre el nivel de precios", aventuró un informe de la consultora Ecolatina, que sin embargo aclara que "la moderación del crawling peg, en conjunto con el amplio set de acuerdos de precios, y sin shocks como los ocurridos el año pasado que permitan mantener contenida la brecha, la inercia y las expectativas de inflación lograrían moderarse en el margen".

 

Un análisis de Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, anticipaba que "es poco factible" que en el año electoral Massa logre domar el IPC por debajo del 94% del 2022, a pesar de los esfuerzos del Gobierno. "Ello se debe a que no se puede prever una mejora significativa del balance del BCRA, donde la emisión de pesos seguirá siendo un fuerte condicionante y el acrecentamiento de las reservas internacionales luce dificultoso por lo anticipado previamente. Además es factible que puedan existir eventos, como la disrupción del mercado de deuda en pesos, conflictos políticos o falta de cooperación en la transición política, que gatillen una demanda de dolarización, impacten en la brecha cambiaria y vuelvan a acelerar el proceso inflacionario", sostuvo.

 

En febrero, el mayor impacto en el IPC lo tendrá la actualización de las tarifas de energía, entre otros. A pesar de las alertas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de un informe de los economistas del Hemisferio Occidental del organismo, Gustavo Adler, Nigel Chalk y Anna Ivanova, salió en respaldo del plan Massa, al considerar que la actividad crecerá 2% en 2023 y que las remarcaciones alcanzarán el 60% durante todo el año, en línea con los presupuestado por el ministro de Economía en la ley de leyes que aprobó el Congreso de la Nación. Una de las variables que podría atentar contra la vida útil del programa antinflacionario es, justamente, un paso en falso en el programa acordado con el organismo multilateral de crédito, que prevé una acumulación de reservas para mediados de año que estaría en duda, debido a la menor y tardía liquidación de divisas que dejará el campo ante la sequía.

 

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