PROYECCIÓN '23

Gill muestra músculo territorial en la interna del peronismo bicéfalo cordobés

Sin hablar de candidaturas ni lanzamientos, junta 100 intendentes en Villa María. Impronta municipalista y diversidad en defensa propia ante la amenaza de JxC.

CÓRDOBA (Corresponsalía) “Estamos convencidos de que los años que vienen serán marcados por el tiempo del municipalismo”. Esa expresión es la idea madre de la reunión que tendrá lugar este jueves en Villa María y que congregará a un centenar de intendentes convocados por el exsecretario de Obras Públicas, Martín Gill. El encuentro está pautado para las 16 en un hotel en las afueras de la ciudad y evitará todo tipo de expresiones rimbombantes en medio de un proceso de discusión interna que semanas atrás ya empujó el pedido de un grupo de peronistas identificados con la figura de Carlos Caserio para abrirse del espacio de Hacemos por Córdoba en la Mesa Provincia-Municipios.

 

Como ya lo contó Letra P, el intendente de Villa María no fue convocado a dicho movimiento. Su lectura respecto al modo de construir de cara a 2023 no es compatible con ese despliegue. Al menos, no por el momento. “Si hoy somos 100, tenemos que trabajar para ser 150”, dicen en el entorno de Gill, donde destacan que “la gran mayoría” de los jefes y las jefas comunales que formaron parte del pelotón que se abrió del oficialismo ya confirmó su presencia en el encuentro de este jueves.

 

Hablan de “un espacio amplio que busca poner en común ideas sobre los desafíos futuros para Córdoba” en el que confluyen representantes de “las dos vertientes del peronismo”, el vecinalismo y el radicalismo. Se diferencian del bloque que acordó la ruptura ligado al vicepresidente del Banco Nación, que está centralmente identificado con el justicialismo mediterráneo. De hecho, el número más representativo de ese flamante espacio tiene su trabajo territorial en el departamento de Punilla y fue clave para vencer en la interna local a las listas del schiarettismo en el único lugar en el que el espacio del gobernador mordió el polvo.

 

Si bien todos los movimientos que por estas horas experimenta la política mediterránea tienen como horizonte las elecciones del año próximo, las conclusiones del plenario no buscarán exponer abiertamente ningún tipo de estrategia electoral. Destacan que el encuentro es fruto de un “trabajo mancomunado” que tiene más de dos años y que la idea es comenzar a “compartir lecturas” a partir de la experiencia territorial. “Si queremos pensar en la provincia, tenemos que tener referentes en todos los departamentos y regiones de Córdoba”, advierten ante la consulta de Letra P.

 

En el diagrama de trabajo, la reunión está pensada para corporizar una “unidad amplia” que se viene conversando desde hace tiempo y proyectarse estableciendo un “diálogo con diferentes sectores, los industriales, los productivos, los académicos”. Lo que saldrá del encuentro traerá aparejado un trabajo “hacia adelante” que se articulará “por regiones” y contará con una serie de encuentros con universidades y organizaciones territoriales. Allí, Gill también exhibe un plus gracias a los contactos que históricamente supo sostener en su trayectoria personal. Fue rector de la Universidad Nacional de Villa María y también ocupó el cargo de Secretario de Políticas Universitarias, por lo que aún conserva un fluido diálogo con referentes académicos de todo el país y, centralmente, de Córdoba.

 

Como lo ha reiterado en numerosas oportunidades el propio villamariense, el grupo que lo acompaña entiende que es tiempo de “mirar hacia adelante”. Ante la imposibilidad de una reelección de Juan Schiaretti y la ausencia de José Manuel De la Sota, el desafío del peronismo parece ser “no quedarse en los laureles”. “Nadie nos puede negar que estuvimos acompañando a este gobierno provincial durante los últimos 23 años, pero la elección que viene se definirá por lo que podemos llegar a proponer para los años que viene”, repiten y no cierran ninguna puerta en la construcción de ese horizonte.

 

Aunque un nombre se impone en los análisis y las proyecciones, en la previa de la reunión nadie menciona las palabras “lanzamiento” y “candidatura”. “Es un error discutir nombres antes que ideas y proyectos”, señalan, mientras advierten que si el peronismo cordobés convoca a internas, “será una buena oportunidad para discutir” las diferentes concepciones respecto del futuro que hoy conviven en el seno de Hacemos por Córdoba. Caso contrario, comenzará a ganar lugar la posibilidad de volver a intentar la construcción de una alternativa “por afuera”, que tiene como antecedente más inmediato al movimiento con el que Eduardo Accastello, otro villamariense, intentó llegar a la gobernación en 2015. El coqueteo siempre presente entre el kirchnerismo y el peronismo cordobés, que hoy parece un tema tabú para el gobierno provincial, evitó que en 2019 los sectores más ligados a Cristina Kirchner presentaran una candidatura propia en la disputa que Schiaretti terminó ganando con más del 57% de los votos.

 

Ahora, el panorama parece ser otro. La estrategia de “unidad en la diversidad” con la que Gill gusta de identificar al Frente de Todos busca ganar terreno en la discusión interna entre “los peronismos” que, por el momento, se miran de lejos. Sin embargo, saben que la amenaza latente de “dejar la provincia en manos de Juntos por el Cambio” acecha como nunca antes.

 

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