10|8|2022

Mujeres, machismo y el debate desenfocado de la economía popular

29 de junio de 2022

29 de junio de 2022

En las organizaciones resaltan el protagonismo de las referentas sociales tras el sermón de CFK por los planes. Brecha de género, también para la informalidad.

Hace pocos días, las mujeres entraron por la ventana en el debate sobre quién maneja los planes sociales que amplificó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando, en realidad, son protagonistas.

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“El peronismo no es depender de un dirigente barrial para que me dé la alta y la baja. No, y sobre todo las mujeres, que son las más explotadas. Las mujeres son a las que más las basurean en prácticas misóginas y machistas”, dijo CFK en el discurso del 20 de junio durante el plenario de la CTA en Avellaneda, y completó: “Son las que revuelven las ollas en los merenderos, son las que cuidan a los pibes y son las que tienen que ir a laburar. Los tipos rara vez laburan, las que van siempre a laburar son las mujeres. Es así, es así y ustedes saben que es así”, completó la vicepresidenta.

 

Ninguna de las referentas de los movimientos sociales niega el machismo dentro de las organizaciones, pero no creen que lo que ocurre ahí se diferencie de otros espacios.

 

“La de las prácticas machistas es una acusación simplista o lineal. No es que no existan, pero en este caso, cuando hablamos de cómo las mujeres se hacen cargo de sostener las tareas de cuidados comunitarios en los territorios es mucho más una cuestión cultural y socialmente atribuida a las mujeres que una decisión de las organizaciones”, dice a Letra P Lucila De Ponti, del Movimiento Evita y diputada provincial santafesina del Frente de Todos. “De hecho, las organizaciones, por el impulso de las mujeres, trabajamos para revertir esta realidad, atribuyéndole un valor económico a estas tareas, reconociéndolas como trabajo, poniéndoles un valor a esas prácticas en los comedores, en los merenderos, en los centros de cuidado infantil, que son centrales a la hora de recomponer el tejido social”, se explaya.  

 

La última foto del Renatep –el único registro oficial de trabajadoras y trabajadores de la economía popular- es de abril de este año y confirma la importancia de la participación femenina en el mercado de trabajo informal. De allí surge el dato de los 8 millones de personas que se desempeñan en ese circuito. Igual que en el corte de agosto pasado, el actual muestra que las mujeres siguen liderando la economía popular, con casi el 58% de las inscripciones, en un panorama global en el que los oficios, los servicios personales y los sociocomunitarios concentran el 62,4% de las ocupaciones.

 

Dina Sánchez, secretaria general de UTEP, también salió al cruce de la expresidenta: “Muchas mujeres no tienen el espacio y se tienen que bancar que las tachen de planeras o que se embarazan por una asignación. La gran mayoría somos mujeres, y algunas han puesto hasta la vida misma porque en los dos años de pandemia se pusieron al hombro sostener la economía de sus barrios, y hoy no están”, sostuvo poco después del discurso en el acto de la CTA.

 

“Hay un uso forzado de Cristina de querer dar una discusión que tenía que ver con cómo se manejan los programas sociales y los planes y que es una discusión sobre la distribución del poder al interior del Frente de Todos", amplía De Ponti.

 

Trabajo o empleo

La grieta entre trabajo informal y trabajo “genuino” viene atravesando a las huestes oficialistas desde hace tiempo, con acampes y movilizaciones incluidas. En ese debate, las mujeres de los movimientos sociales participan y opinan. La diputada nacional Natalia Zaracho, referente cartonera y representante del Frente Patria Grande también le respondió a la vicepresidenta: “Cristina se equivoca en lo que dice porque lo que muchos llaman planes nosotros los convertimos en trabajo hace mucho tiempo. Igual la perdonamos porque la queremos y sabemos que ella siempre defiende al pueblo”, tuiteó. Zaracho, como otras integrantes de las organizaciones, cree que una posible salida a la discusión es el salario básico universal.

 

En la misma línea que sus compañeras, habló la intendenta de Moreno y dirigente del Evita, Mariel Fernández, en Futurock: "Hay una fantasía de que los Programas Potenciar Trabajo los gestionan los movimientos sociales y en realidad los municipios hace años que tienen sus unidades de gestión para eso. Tenemos compañeros que hace años se están organizando y crean su propio trabajo. Tienen que escuchar que les digan que son vagos, es una estigmatización que duele cuando a alguien le dicen 'planero'", señaló la jefa comunal. Fernández estuvo presente en el acto en el que CFK planteó que el Estado debía auditar los programas de empleo y se sorprendió en vivo y en directo con las declaraciones.

 

"No es que va un dirigente a repartir planes por los barrios. Los pobres también se organizan. Me gustaría volver a hablar con Cristina e invitarla a que vaya a conocer los lugares, para que vea cómo se trabaja", concluyó la intendenta.

 

En el Evita ponen énfasis en la distinción entre trabajo y empleo. Por eso, advierte De Ponti, no suscriben a la consigna de “transformar los planes sociales en trabajo”. “Entendemos que todas esas personas que están fuera de la formalidad, trabajan de alguna manera y generan ingresos para vivir. Lo que no tienen es un empleo, no tienen un convenio colectivo, no tienen derechos laborales. Cuando se habla de trabajo genuino y se lo atribuye sólo a este tipo de, es una mirada sesgada que deja afuera a la mitad de las y los trabajadores de Argentina”, explica.

 

Mientras la dirigencia se pelea en altos escenarios o en los medios de comunicación, en los territorios hay quienes atajan las necesidades de las personas más afectadas por la crisis económica. Las responsables de esa contención social son, en su mayoría, mujeres. También son las más pobres, las más precarizadas, las que soportan mayor carga horaria por esos trabajos informales. En eso la vicepresidenta tiene razón. Lo que reclaman las referentes sociales del propio espacio es, además de ser mencionadas, tener voz.