02|8|2022

22 de junio de 2022

22 de junio de 2022

El expresidente hizo campaña con la exgobernadora. Sus eventuales medidas, hoy matan encuesta. Una bendición incómoda para Larreta. El aviso de Bullrich.

En la antesala de los comicios de 2019, con una chance reelectoral que parecía alejarse al ritmo de una crisis económica que tomaba temperatura, una de las estrategias alternativas que se barajó, pero al final desactivada, fue el famoso "plan V", que estipulaba que Mauricio Macri le dejaría su lugar en la boleta de Juntos por el Cambio (JxC) a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. El expresidente terminó por desestimarlo. Ahora, tres años después, es él mismo quien lo agita.

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Su bosquejo se evidenció este miércoles en la ciudad de La Plata, escenografía de campaña desde la que Macri dejó dos mensajes: el primero, que tiene una predilección por la diputada como eventual presidenciable y, el segundo, que es más importante qué se va hacer en un futuro nuevo gobierno de JxC que cualquier otra variable electoral. Según la mirada de Macri, todo confluye hoy en la figura de la exgobernadora, más que los otros dos aspirantes del PRO: Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. El expresidente no se anota en la carrera pero hay quienes no terminan por creerle del todo.

 

Por un lado, exmandatario ve a Vidal como una de las garantes de lo que denomina como el “gen” del PRO, un ADN con el que tanto insiste en las reuniones de la mesa partidaria para hablar de su herencia. “Tiene una predilección por ella. Ya lo dijo públicamente. De sus ministras fue siempre una de las más mimadas", analizan cerca de Macri. Ella lo acompañó como vicejefa y luego, como gobernadora. 

 

Como si fuera una especie de manual del candidato macrista 2023, con casilleros a tildar en función de sus pretensiones, además, la destaca como la única del trío de anotados que comparte su visión sobre los cambios estructurales que hay que hacer en el país. “Para la elección del año que viene lo más importante es tener en claro qué se va a hacer y el cómo. No pasa por el nivel de intención de voto que arrojen las encuestas”, le dijo a Letra P uno de los integrantes de le mesa chica del expresidente. Todo un cambio radical del mantra: salgan todos a la cancha y las consultoras definirán. 

 

Un día antes de fotografiarse con Vidal, justamente Macri se refirió a ese concepto, pero de una forma más reducida, cuando habló en el encuentro de la Fundación Pensar en Salta. “Somos el cambio o no somos nada”, fue la frase que utilizó. Se sabe, como contó Letra P, que sus diferencias con Larreta llegan a aspectos semánticos del nombre de la coalición, entre estar Juntos y ser el Cambio. Sin embargo, para evitar ahondar en la discusión interna en la que está inmiscuido el PRO desde hace semanas, el referente opositor procuró remarcar que todavía falta una eternidad para que se definan las candidaturas.

 

“Fue un espaldarazo claro para Vidal. Fue él que la subió al podio de candidatos. Es con la única de los tres que se mostró en una actividad más vinculada a la cercanía con la sociedad”, analizaron en el PRO de la provincia de Buenos Aires, desde donde además hicieron hincapié en que con esta jugada, Macri rompió la polarización que protagonizaban el jefe de Gobierno porteño y la presidenta partidaria. 

 

Cerca de la exgobernadora, no obstante, rechazan por ahora la noción de que ella ya es “la candidata” más afín a Macri, al tiempo que buscan minimizar que la recorrida platense se centró más en el apoyo al diputado nacional Cristian Ritondo con sus aspiraciones en la provincia de Buenos Aires. “Necesita todo el respaldo de Vidal y de Macri porque Larreta solo banca a Diego Santilli”, reflexionaron en el comando vidalista.

 

En el entorno de Santilli replicaron: “La clave no está en la interna, sino en recorrer, estar cerca, todo lo necesario para no regalarle un centímetro al kirchnerismo en la provincia”.

 

Mientras tanto, la tercera en discordia, la "halcón" Bullrich que descartaba una bendición del exmandatario, lanza ya una aviso: en su entorno sostiene que, si bien el expresidente tiene un rol clave en lo que vendrá, ella tiene pensado competir sin importar si cuenta con su apoyo o no. "Lo del año pasado no se repite", advierten, en referencia a que la exministra de Seguridad al final se quedó fuera de la lista legislativa. 

 

Más allá de su predilección, en la búsqueda de tener un rol de ordenador, Macri buscará equilibrar lo más posible sus apoyos para no quedar expuesto, de forma tan explícita y prematura, a un único candidato del espacio. Por eso, explican, procurará mostrarse con los tres en discordia. 

 

En las charlas privadas que mantiene con dirigentes de todas las tribus macristas, el expresidente insiste con la necesidad de que el partido recupere su identidad, que vuelva a desafiar al status quo pero también alerta sobre el riesgo llegar con una oferta atomizada de candidatos PRO a las PASO. “Puede pasar que nos termine ganando un dirigente de la UCR con pocos votos”, advierte en privado, al ser consultado sobre la estrategia electoral de JxC. Con ese escenario en su cabeza, brega para que emerja cuanto antes un candidato definido.

 

Manteniendo el misterio sobre si será candidato o no, Macri poco a poco empieza a notar, de acuerdo al relato de quienes pasan más tiempo con él, una especie de reivindicación de algunos aspectos de su gestión. “Liga algunos insultos, pero son los menos. Todavía estamos en fase de prueba”, sostuvo un dirigente de dialogo constante con el exmandatario. ¿Traducción? Recordando su época de empresario, Macri se imagina como presidente de JxC S.A., con la potestad de avalar a un potencial CEO. Pero igual quiere percibir con sus propios ojos si su imagen mejoró desde su despedida del poder en 2019.