03|7|2022

Los caminos bifurcados de los golden boys del progresismo santafesino

13 de abril de 2022

13 de abril de 2022

Otrora un tándem, los intendentes de Rosario y Santa Fe manejan distintos tiempos y estrategias. Javkin mira con ganas la Casa Gris, Jatón se ciñe a la gestión.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) Cuando a fines de marzo el intendente de Rosario, Pablo Javkin recibió en su oficina del Palacio de los Leones al exintendente de Santa Fe y excandidato a gobernador de Juntos por el Cambio, el radical José Corral, el actual mandatario de la capital provincial, Emilio Jatón, -que tiene al espacio de su antecesor como principal opositor-  tomó nota.

 

El café que Javkin y Jatón compartieron alguna vez en la peatonal de la capital provincial para forjar un tándem estratégico, como intendentes de las ciudades más grandes que retuvo el progresismo tras la vuelta del peronismo a la gobernación, se enfría. “No hay tensiones”, aseguran en ambas administraciones. Sin embargo, las agendas de ambos mandatarios corren en paralelo y no se cruzan.

 

Los golden boys del progresismo santafesino, que en 2019 pedían pista en la dinámica de la mesa provincial del Frente Progresista, compartían expectativas políticas similares: la reconfiguración de roles de conducción. Sin embargo, tras la muerte del exgobernador Miguel Lifschitz, esa unión se empezó a dispersar y Javkin y Jatón mostraron distintos tiempos y estrategias.

 

Mientras que el rosarino apuró los planes de competir por la gobernación, cerca del santafesino sostienen que aún hay definiciones previas a la elección de nombres de cara a 2023. Por ejemplo, cuál va a ser el marco del frente de frentes, si es que finalmente se arma; y hacia dónde va el socialismo, el partido que compone el núcleo duro de su gabinete.

 

“Se sostiene un entendimiento básico porque ambos están gobernando las ciudades más grandes, y en función de eso siguen teniendo realidades que los convocan. Si hay ruidos, son parte de los armados y los procesos que están evolucionando. Hay que quitarle dramatismo. No son cosas disruptivas hacia adelante”, sostienen en el entorno de Javkin y marcan la discusión por la autonomía municipal como uno de los temas que cohesionan.

 

Sin embargo, ante la convocatoria de la ministra de Gobierno de la provincia de Santa Fe, Celia Arena para discutir cómo reglamentar mayores atribuciones a las administraciones locales, los movimientos de Jatón y Javkin fueron opuestos: el jefe del Palacio de los Leones viajó al convite que se realizó en la ciudad de Santa Fe y protagonizó la convocatoria, mientras que el santafesino envió a su secretario de gobierno, Federico Crisalle. “Tomamos nota de las propuestas del Ejecutivo y tomaremos una definición orgánica desde el PS”, dijeron fuentes del Palacio de calle Salta, con menos entusiasmo.

 

Al día siguiente, Javkin organizó en Rosario el Foro para la Reconstrucción, un encuentro con casi tres mil referentes de organizaciones sociales, del sistema productivo y dirigentes de la política, que cerró con la frase: “me gustaría ser gobernador de Santa Fe”. En esa jornada, estuvieron presentes varios integrantes del partido Creo que integran el equipo de Jatón, como por ejemplo el secretario de Ambiente y Cambio Climático, Franco Ponce de León. Sin embargo, el santafesino pegó el faltazo y tuvo su propia actividad en la capital provincial, un encuentro de la militancia barrial con equipos técnicos y de gestión: “Aún es demasiado pronto para hablar de candidaturas, la prioridad está en la ciudad. Una cosa es viajar a Buenos Aires y sacarse fotos con el Presidente de la Nación porque se gestionaron recursos para la ciudad y otra es juntarse en plan de campaña”, argumentaron.

 

Pero para Javkin, las elecciones están a la vuelta de la esquina y ya está en modo preproducción de campaña. Genera toda reunión posible con el no peronismo, apunta a acercar posiciones con el espectro de Juntos por el Cambio y empieza a diseñar internas con otros dirigentes de la oposición como el diputado radical Maximiliano Pullaro. Jatón, por su parte, mide cómo va a encarar la partida: no quiere ser actor de reparto en las discusiones que impulsa el peronismo, ni tampoco en las definiciones sobre el frente de frentes. Se hace esperar, se toma su tiempo y sigue su propia agenda aun sabiendo que el minutero del reloj corre y puede caer bandera. El riesgo es que los demás avancen, arreglen y quedarse afuera. Pero siente que tiene margen. Mientras tanto, el binomio progresista queda pausado hasta nuevo aviso.