Guerra a la inflación

Divide y reinarás: el Gobierno busca al culpable de los aumentos en las góndolas

El ministro Kulfas quiere que empresarios de la industria y supermercadistas se culpen mutuamente por las subas. ¿Una maniobra de Feletti disparó los precios?

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, juntaron a dos eslabones de la cadena de valor alimenticia para tratar de identificar al enemigo en la guerra contra la inflación que lanzó el viernes pasado el presidente Alberto Fernández. Conocedores de la habilidad que tienen los grupos empresarios industriales y supermercadistas para esquivar las balas en medio del combate, ambos funcionarios pusieron cara a cara y lograron incomodarlos al demandarle explicaciones sobre los aumentos "injustificados" que impactaron en las góndolas.

 

Tanto las empresas que remiten en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) como los las que integran la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) resistieron todo lo que pudieron la idea de haber sido, alguna de las dos, las responsables de la especulación que derivó en los aumentos. "No es cierto que haya habido aumentos tan fuertes, que estén por afuera del impacto de la guerra (en Ucrania) y la suba lógica de la inflación", le dijo a Letra P una fuente vinculada a Copal.

 

Sin embargo, el ministro Kulfas señaló como el punto de inflexión el periodo entre el 8 y el 10 de marzo: en esas 48 horas, hubo una estampida de precios en las góndolas que sorprendió incluso a los funcionarios. Fue Feletti el que detectó una fuerte remarcación de los alimentos durante la primera semana de marzo, que se consolidó en la segunda y que habría tocado un techo alto durante la tercera.

 

Fuentes oficiales consultadas por Letra P recordaron que por esos mismos días, el secretario Feletti inició conversaciones para lanzar el fideicomiso del trigo que, a diferencia de los anteriores que tienen carácter de privado, se convertiría en el primero administrado por el Estado. Tal como lo confirmó Kulfas, el objetivo es abaratar el precio del pan y retrotraerlo a febrero. Ironía: una movida del encargado de Comercio Interior, podría haber generado una disparada en los precios que debe resguardar. 

 

El pedido del Gobierno es que los precios de los alimentos vuelvan hasta el 10 de marzo porque, según aclaró Kulfas en conferencia de prensa, "hasta allí seguían los aumentos con una lógica vinculada a la inflación general". 

 

“En las últimas semanas vimos algunas listas de precios con aumentos inesperados, en muchos casos fuera de proporción de lo que venía ocurriendo en la economía argentina, casi como procesos especulativos o de anticipo ante situaciones más complejas; en muchos sectores nos parecían aumentos inusitados”, explicó el ministro.

 

La conferencia de prensa de este lunes tuvo un objetivo claro: poner en la esfera pública una discusión que llegó a un punto alto de tensión. La resolución se asemeja a los conflictos en escuelas secundarias, cuando las autoridades de un colegio amenazaban con ponerle amonestaciones a todo el curso si nadie señalaba o admitía la culpa de la travesura juvenil.

 

"En pandemia utilizamos la ley de Abastecimiento, también aplicamos los Precios Máximos e impusimos multas por faltantes y aumentos desmedidos. No tenemos problemas en volver a utilizar esas herramientas para cuidar las mesas de los argentinos", advirtió Kulfas. Y si bien aclaró que la reunión fue "constructiva", el impasse de 24 horas para revisar los aumentos dejó espacio para especulaciones sobre la finalidad.

 

La amenaza dialoguista de los funcionarios puso sobre la mesa de negociación dos armas que generan miedo entre las empresas del sector alimenticio. Tanto multas como Abastecimiento genera un impacto económico impactante, pero el retorno de Precios Máximos es considerado como "un golpe de gracia para la producción, porque trabaja a pérdida", advirtió un empresario que integra, además, la Unión Industrial Argentina (UIA).

 

¿Por qué el Gobierno sacó a relucir la Ley de Abastecimiento? Sucede que las industrias ya habían advertido a Letra P que la falta de productos iba a ser evidente, si retornaban los controles duros, con intervenciones en los mercados de negocios.

 

Lo cierto es que las empresas supermercadistas e industriales deberán volver a ver a Kulfas y Feletti con los deberes hechos. Una lista de precios corregida o una justificación detallada para identificar si la disparada de precios en los productos identificados parte de la industrialización, de los mayoristas o de los minoristas de grandes superficies. En esta oportunidad, afuera de los enemigos quedaron los productores vinculados al campo.

 

Este martes se sabrá si la industria, los supermercados o ambos se pintarán la cara para continuar con la guerra, o si finalmente habrá bandera blanca.

 

La comitiva oficial en el vuelo que los regresó a la Argentina. 
Pedro Puerta y el mate, el símbolo de su partido, Activar Misiones. 

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