CÍRCULO ROJO

La montaña rusa de los fertilizantes pone en riesgo U$S 4.000 millones del campo

La suba de precios y la sequía del Central amenazan la producción. Presión al Gobierno por los dólares. El factor ruso y del FMI. El negocio local concentrado.

El campo apretó el botón amarillo ante una eventual baja de la producción de maíz y trigo debido a un panorama complejo en el mercado de fertilizantes. La suba de precios de los insumos debido a la guerra en Ucrania y el temor de que no alcancen los dólares del Banco Central para poder importarlos activaron la alarma del sector agroindustrial y entidades del agro; una verdadera montaña rusa para un insumo clave del agro. Con números finos en mano, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que, si se concretara la sequía de dólares, podrían perderse, en el escenario más pesimista, hasta U$S 4.500 millones de la producción 2021/22. Concentrada en pocas manos, la industria nacional se muestra sin capacidad para dar el salto y evitar importaciones.

 

En materia de fertilizantes para cultivos, la capacidad instalada a nivel nacional no alcanza para abastecer la demanda doméstica, por lo que el 80% se importa. En 2021, Argentina consumió unos 5,6 millones de toneladas de fertilizantes, de los cuales 4,5 millones fueron importados y el resto, de fabricación nacional. Las importaciones ascendieron a los U$S 2.280 millones, más del doble que en 2020, suba generada exclusivamente por aumento de precios. El agro se adelantó a posibles inconvenientes y envió mensajes a la política en medio de la renegociación del acuerdo con el FMI, que puede incidir en la disponibilidad de divisas

 

Las eventuales limitaciones a las importaciones de fertilizantes por falta de dólares podrían generar caídas en la producción agrícola por baja en los rindes, afectando la producción, sobre todo de maíz y trigo, los cultivos de mayor fertilización. Solamente en la suma de estos dos, se estima que se producirían bajas de exportaciones ante una moderada falta de fertilizantes por un valor de entre 3.300 y 4.600 millones de dólares en una situación crítica.

 

“Una posible limitación en las importaciones de fertilizantes no redundará en ahorros de divisas, sino que llevará a mayores pérdidas de producción agroindustrial, menores exportaciones y, por ende, una menor liquidación de divisas a nivel nacional”, explica el trabajo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que lo planteó con fuerza en en la Expoagro 2022. Según supo Letra P, en las últimas dos semanas, el Gobierno fue dando disponibilidad para poder importar. 

 

Al margen de este indicio de normalización, la situación se complicó por los precios internacionales. El conflicto bélico que se desarrolla en Europa impactó en los valores de la urea, el fertilizante más utilizado en el mundo, con aumentos que llegaron a los 800 dólares por tonelada, una suba de casi 200 dólares en lo que va de la guerra. E un doble riesgo para el Gobierno: más costos significa demandar más dólares de la billetera del Central y pueden trasladarse a los productos y alimentos. 

 

Rusia es el principal exportador mundial en volumen, con especial foco en los fertilizantes nitrogenados como la urea. En este sentido, hay incertidumbre sobre la disponibilidad de producto, que, si es escasa, aumentaría aún más los valores. Como si fuera poco, la producción de fertilizantes de la Unión Europea (UE) también depende de las importaciones de gas de Rusia.

 

En Argentina se da un caso particular. Profértil, la sociedad en partes iguales entre YPF y la canadiense Nutrien Ltd., única productora de urea del país, tiene un contrato con Techint para duplicar su producción actual de 1,3 millón de toneladas anuales de urea, pero todo quedó en stand by. Trascendió que se debe a complicaciones por el gasoducto desde Vaca Muerta, aunque desde la firma lo desmintieron y sostienen que sigue en análisis, aunque sin fecha cierta. Hay otros fertilizantes de menos uso, pero que cuentan con toda una industria centralizada en sólo dos manos: Bunge, con sus plantas bonaerenses de Campana y Ramallo, y TFA, una joint venture entre la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y Bunge con instalaciones en Puerto General San Martín, en el Gran Rosario. Todas estas empresas conforman Fertilizar Asociación Civil, un organismo de bajo perfil que también luce poder de lobby en estas semanas agitadas.

 

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