31|1|2023

Abal Medina: "Es un problema para la gobernabilidad tener elecciones cada dos años"

03 de noviembre de 2022

03 de noviembre de 2022

El exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner trabajará como asesor ad honórem del gobierno de Fernández. La interna del FdT y el debate por las PASO. 

Nueve años después, Juan Manuel Abal Medina volvió a la Casa Rosada. El exjefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner anunció esta semana su incorporación al gobierno de Alberto Fernández. De la mano del secretario de Relaciones con la Sociedad Civil y Desarrollo Comunitario y líder del Movimiento Evita, Fernando Navarro, el exsenador trabajará ad honorem para "impulsar espacios de diálogo con distintos actores de la sociedad civil".

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

“La idea es trabajar con universidades públicas y privadas, fundaciones, ONG´s, referentes políticos y sociales para propiciar el diálogo, el debate democrático y la búsqueda de acuerdos”, contó en el primer piso de la Casa Rosada, donde recibió a Letra P para hablar sobre su nuevo rol, la discusión interna del Frente de Todos (FdT) y las elecciones 2023.   

 

Politólogo, profesor universitario, especializado en cuestiones electorales, Abal Medina era secretario de la Gestión Pública cuando el gobierno de Cristina impulsó la reforma política que incluyó la sanción de la ley de primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), ahora en discusión. Trece años después, Abal Medina hace un balance positivo del sistema, aunque propone modificaciones, y apoya la idea que planteó el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, sobre la necesidad de eliminar las elecciones intermedias, pero aclaró que esa iniciativa requiere un consenso político amplio y fuerte.

 

Abal Medina junto a Navarro en la Casa Rosada. (Fotos: Santiago Cichero)

-¿El espacio de diálogo que impulsa parte de una preocupación sobre la polarización política?

 

-Sí, recién llego del Congreso sobre la Democracia que se celebró en Rosario, donde la gran preocupación fue lo que está pasando con la política en el mundo. No es un fenómeno solo de Argentina ni de la región, es a escala global. Ya lo vimos con claridad con lo que sucedió el domingo en Brasil. La polarización extrema está poniendo en juego la democracia. La democracia propone un acuerdo mínimo de reglas, según las cuales los actores que discuten representan diferentes intereses y miradas del mundo, pero son adversarios legítimos. Cuando se empieza a romper esa idea, se plantea que el otro merece ser encarcelado, como sucedió con Lula, ya no hay idea de democracia.

 

-¿En Argentina está ese riesgo?

 

-Lo que vivimos con el intento de magnicidio de Cristina fue una enorme luz de alerta. Después vimos que una enorme cantidad de personas relativizó o minimizó el hecho. Cuando se pone en cuestión todo esto, con la posverdad, las fakenews, estamos en un problema grave.

 

-Llega a un Gobierno con muchas tensiones internas. ¿Cómo analiza la situación del FdT?

 

-Yo acompañé mucho el armado de los encuentros de unidad que se hicieron en la Universidad Metropolitana (UMET) en 2018 y sirvieron como base para el armado del FdT. La unidad tuvo un resultado excelente. ¿Qué pasó después? Nunca supimos resolver los mecanismos de coordinación interna, de diálogo y acuerdo. Una de las pocas cosas que la ciencia política ha podido demostrar es que las coaliciones funcionan bien en los parlamentarismos, no así en los presidencialismos. Y con el peronismo, con más razón. Eso no estuvo bien resuelto desde el principio. Si a eso le sumamos la complicación extra imprevista de la pandemia, entre otras cosas, está claro que se generó un conjunto de ruidos que hasta ahora no han sido saldados. Los últimos meses parece que han logrado cierto acuerdo de todos con lo que está haciendo Sergio (Massa). Finalmente, es lo más importante.

 

-Que el Presidente y la vicepresidenta no hablen entre sí complica mucho la situación...

 

-Sí, obviamente deberían hablar, pero lo más importante es que coincidan en la política a implementar y todo indica que en este tiempo eso se está logrando.

 

-En los últimos meses se generó un debate en torno a las PASO. ¿Cuál es su balance de cómo resultó la herramienta?

 

-Tengo un balance positivo de las PASO, pero, como todo instrumento electoral, está lejos de ser perfecto. Las PASO fueron más eficientes en democratizar la competencia entre partidos que en garantizarla hacia el interior de cada espacio. Hace unos días escribí para Letra P una columna en la que propuse una serie de reformas para el sistema.

 

-¿Cuáles serían?

 

-Hay una que está vinculada con el diseño que es acortar los plazos entre la PASO y la elección general. Tanto tiempo hace muy largos la campaña y el año electoral. Eso se puede solucionar fácilmente, se podría achicar a cuatro semanas. Otra reforma más profunda tiene que ver con que sean más competitivas, por ejemplo, haciéndolas obligatorias solo para los partidos, que deberían sacar un piso mínimo para la general, pero no para la ciudadanía. De esta forma se evita el efecto encuesta que fomenta el voto estratégico y no se obliga al ciudadano a votar si el partido al que apoya tiene un solo candidato. Además, se fomenta la competencia porque si un partido compite y genera mayor participación ciudadana, otros espacios van a hacer lo mismo para no quedarse atrás en cantidad de votos. Todo eso podría combinarse con candidaturas múltiples y que la fórmula presidencial no sea cerrada. Son iniciativas que permiten tener más juego en la discusión.

 

-En el FdT hay una discusión interna fuerte sobre el tema. Un sector del cristinismo propone eliminarlas mientras que el Presidente resiste.

 

-Es una discusión. Las discusiones sobre reglas electorales no son de vida o muerte. Es relevante, pero secundario respecto de otros temas.

 

-Hace pocos días el ministro De Pedro planteó la necesidad de eliminar las elecciones intermedias. ¿Qué opina?

 

-Siempre estuve de acuerdo. Argentina es uno de los seis o siete países que tiene renovación parcial legislativa y todavía menos tienen cada dos años. México tiene cada tres. La renovación parcial en Argentina, copiada de Estados Unidos, sumada al federalismo electoral que tenemos, hace que en cuatro años dos sean de elecciones y dos, de gestión. Es un problema para la gobernabilidad. Vivíimos en campaña. El tema es que esa discusión requiere de un gran acuerdo nacional porque hay que reformar la Constitución. Viéndolo en términos comparados, es un sistema muy poco común en el mundo. Eso quiere decir que algún problema hay. 

 

-¿Cómo se explica que en un gobierno peronista se postule a otros candidatos presidenciales cuando el mandatario actual tiene posibilidades de pelear por la reelección?

 

-Me parece prematura la discusión, no creo que sume ni que aporte. Habría que dejarla un poco de lado, por lo menos hasta el año que viene. Tenemos que abocarnos a gobernar y a resolver los problemas centrales de la gente.

 

-¿No es particularmente rara para el peronismo esta situación?

 

-No puede sorprenderse nadie. Este gobierno se inició como gobierno de coalición, con un tuit de Cristina poniendo al candidato. No podemos compararnos con otro momento del peronismo.