09|10|2021

Juntos lucha contra sí mismo en el principal bastión del peronismo bonaerense

27 de agosto de 2021

27 de agosto de 2021

Tres listas juegan en La Matanza. El cruce radical que sobrevivió a marzo. El PRO va por sostener 2017 y consolidar liderazgo a 2023. Mesa tensa y rosca sinfín.

Encausar un armado monolítico en el principal bastión del peronismo sigue siendo una cuenta pendiente para la oposición. En La Matanza, Juntos va a internas con tres listas en danza y tensiones por doquier entre los dos principales socios, una mamushka de internas de largo aliento que el llano de la oposición no ayudó a resolver y que plantea más interrogantes que certezas rumbo a la confluencia plena hacia noviembre.

 

El armado PRO -que en el distrito tiene como su principal referencia al exministro de Educación y actual precandidato a diputado nacional de Es Juntos Alejandro Finocchiaro- impulsa la lista liderada por el dirigente social Héctor “Toty” Flores. En este espacio, conviven con el partido amarillo la Coalición Cívica, el Movimiento Social por la República (donde reporta Flores), el filoperonista Partido Integrar y el Socialismo. Voces de la guardia amarilla aseguraron a Letra P que se trata de la propuesta más amplia que siempre tuvo la vocación de unidad, y les tiran el problema a las huestes radicales.

 

En terreno matancero, la UCR viene con turbulencias de larga data. Tras momentos de intervención, con Cambiemos en el poder el salvadorismo buscó un ordenamiento del Comité local erigiendo como presidenta a la diputada nacional Josefina Mendoza. Pero, hacia 2019, los boinablancas críticos del rol radical en el frente la acusaron de cortarse sola en las negociaciones con el sector de Finocchiaro y cuestionaron que al único correligionario que ubicó en un casillero de acceso al Concejo (Guido Goluscio, que finalmente accedió) era de su sector. Ante eso, los radicales díscolos definieron correr a la salvadorista Mendoza de la conducción local, decisión desconocida por el Comité Provincia y, por ende, por el socio PRO.

 

Con ese conflicto de fondo, la UCR matancera llegó a la interna partidaria de marzo. Con el salvadorismo dividido, se impusieron quienes venían reclamando mayor protagonismo, con Gustavo Barresi (Evolución) al frente. Pero ese resultado tampoco ordenó la situación. Para estas PASO, mientras la orgánica partidaria matancera apuesta por la lista encabezada por Matías Espain, el ala salvadorista anotó la nómina liderada por Alejandra Dulce Martínez.

 

Cerca de la actual conducción de la UCR distrital apuntan los dardos al Comité Provincia por dejar jugar a Dulce Martínez. Admiten que el escenario electoral para el partido “no es el ideal” a partir de tensiones de arrastre “que no se pudieron soslayar” y que provocaron que el sector derrotado en la interna de marzo “no se alineara” como esperaban, citando incluso la clásica regla peronista “quien gana conduce, quien pierde, acompaña”.

 

Otras voces del radicalismo matancero abordadas buscan bajar los decibeles de la tensión y enfatizan que no es momento de ventilar trapitos al sol sino de militar juntos la boleta de Facundo Manes, marcando que, en el último desembarco del neurólogo en el distrito, ambas corrientes internas caminaron a la par con el precandidato de Dar el Paso.

 

“Se trata instalar la figura de Manes, esa es la prioridad, que el radicalismo vuelva a tomar una posición predominante en un distrito muy desigual”, ahondaron con el foco en engordar la performance interna de Sanz en 2015 para así tener una carta más pesada con la que discutir roles ante el socio amarillo, al que sí siguen lanzando dardos: “El PRO en estos cinco años no pudo hacer la diferencia con respecto al Ejecutivo municipal”. Y subrayan que, en ese papel de liderazgo, tampoco “convocó a una mesa de juntos”, por lo que “no hay contacto”. Bregan para que ese panorama se modifique hacia noviembre y prometen convocar a la unidad si ganan la interna: “Somos distintos, no somos sectarios”, adujo otra fuente radical consultada.

 

En el PRO no se hacen cargo de las fisuras radicales y sostienen que, si en el Comité distrital no apostaron a la unidad y plantearon un escenario de internas, el saldo negativo quedará en el partido centenario. Segmentan las sintonías de acuerdo al sector. Ponderan a la figura de Josefina Mendoza al tiempo que condenan aspectos “intransigentes” de la actual conducción partidaria. 

 

En esa línea, hay voces amarillas que etiquetan de “radicalismo pro-espinozista” la boleta de Espain y recuerdan que la madre del cabeza de esa lista, la exconcejala radical Silvia Caprino, es defensora del Pueblo de La Matanza hace varios años y que sintoniza con el tándem Fernando Espinoza-Verónica Magario, algo que evidencian con el respaldo en el Concejo del oficialismo matancero.

 

Sin darle demasiada entidad a la interna radical, en el PRO aseguran que en el distrito es escueta la estructura boinablanca y lo fundamentan al marcar que en 2017 para fiscalizar 404 escuelas matanceras “el radicalismo puso 15 fiscales”. Y refutan que varios de los que machacan contra la impronta del armado amarilla “solo se detienen a recordar la derrota de Pinky”. También, recuerdan que en 2015 “fueron a una interna y sacaron menos de 15 puntos”.

 

Ante eso, condenan “la guerra que le hicieron a Josefina (Mendoza)”, a quien exaltan como una dirigente “con mucha polenta, que les podría haber dado una inyección fuerte de energía y militancia”. Pero, en este escenario de dispersión, diagnostican para este 2021: “Se quedarán sin ingresar concejales”. Y recuerdan que la UCR matancera estuvo a punto de ir con tres listas, ya que otro sector había impulsado al cantante El Dipy, ensayo que no prosperó al toparse con el freno de la conducción partidaria.

 

Por otro lado, en el armado PRO afirman que la mesa de JxC existe y que es Barresi quien no se sumó a una estructura ya conformada previamente y donde articulan todos los presidentes de partidos, junto a legisladores nacionales y provinciales del distrito, junto a concejales y consejeros. Así dadas las cosas, en ambos rincones dudan de cómo será el trabajo hacia noviembre. Sea como fuere, en la tropa amarilla que impulsa a Toty Flores apuntan como piso a sostener la performance de 2017, lo que sería recuperar terreno respecto de 2019.

 

De imponerse en la interna, en el PRO no dudan que será la muestra suficiente para consolidar el liderazgo distrital pensando en gestar una propuesta sólida a 2023. Hay quienes deslizan que Finocchiaro no descarta volver a hacer un intento por la intendencia, pero en su entorno recalcan que en su agenda de prioridades está trabajar por recuperar la Nación y la Provincia en la próxima elección ejecutiva y, si hay que ceder el lugar a otro dirigente en terreno matancero, lo hará. En tanto, en la UCR no hablan de ambiciones para 2023; por lo pronto, quedan varias cosas por resolver en 2021.