31|8|2021

Juntos surfea un mar picado en Mar del Plata

21 de julio de 2021

21 de julio de 2021

Unidad con foto borrosa y a la espera de definiciones arriba. Cómo se traduciría una interna. Una mesa con múltiples patas y pedidos para la lista local.

Esta semana no hay actividad en el Concejo Deliberante. Las charlas presenciales o vía Zoom proliferan entre distintos sectores y los viajes a la Ciudad de Buenos Aires se emprenden por distintos carriles. Por estas horas, flotan muchas dudas y pocas certezas sobre las aguas picadas del esquema de Juntos en Mar del Plata. La disputa en estratos superiores prende luces de alarma en las múltiples patas internas de la alianza en La Feliz, que estudia cómo jugar y analiza cómo podría quedar la convivencia societaria de producirse un enfrentamiento local. En esa disputa, entran abanderados de marcado peso seccional y provincial, como el intendente PRO Guillermo Montenegro, por un lado, y el titular de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad, por el otro.

 

Hasta este martes, las conversaciones seguían abiertas. En cada rincón interno hay voces que claman por la unidad. Pero también están los que marcan que, si la instrucción desde arriba es “empujar” las listas al Congreso y la Legislatura, el enfrentamiento “sería inevitable”. Por lo pronto, al hermetismo reinante se filtran especulaciones, posicionamientos y pedidos para la nómina local.

 

En el oficialismo municipal, la elección es vista como una oportunidad para que el intendente consolide una estructura propia en el Concejo Deliberante y cuente con un anclaje en el Senado provincial. En el recinto deliberativo escasean las bancas del riñón del mandatario. Eso quedó en evidencia con la polémica del pliego de transporte y el voto negativo a la iniciativa municipal de quien era entonces el jefe de bloque oficialista. En la comuna no pretenden eludir acuerdos con socios vigentes ni construir “ismos”, pero sí apuntan a encabezar con una figura identificada con la gestión, entre las que se desliza el secretario de Desarrollo Productivo, Fernando Muro, que ya avisó que estará “donde el intendente requiera”.

 

De haber unidad, en el palacio municipal visualizan dos casilleros expectantes de ingreso para la UCR. De existir interna, subirían escalones otras patas societarias del PRO y se podrían sumar figuras (en la arena local no descartan algún “tapado”).

 

En la Coalición Cívica, que buscará la renovación de la banca de Angélica González, confirmaron a Letra P su alineamiento al intendente bajo cualquier escenario. También respalda a Montenegro el sector del hoy jefe del bloque oficial, Nicolás Lauría, que se escindió días atrás del Partido FE (que fichó en el Frente de Todos) y avanza en la construcción de un nuevo espacio que se denominará “Creciendo Juntos”. Para la lista local, promueven a Franco Luna, actual subsecretario de Asuntos a la Comunidad. “Somos de los primeros en acompañar al intendente”, marcan en este espacio como credencial a la hora de negociar lugares. También, en la órbita del intendente se enmarca el partido Unir, referenciado a nivel nacional con el diputado Alberto Aseff y en lo local, con Emilio Sucar Grau.

 

En tanto, hay dudas sobre la jugada del armado de Emilio Monzó, que en el distrito cuenta con dirigentes como el diputado nacional Juan Aicega y el concejal Guillermo Volponi. Allí, voces abordadas por este medio optaron por un hermetismo pegado a la palabra “unidad”. Pero conocidos son los cortocircuitos que este espacio mantiene con ramas internas que hoy conducen el PRO local.

 

En sectores que juegan con el intendente, dudan de la voluntad de acuerdo de la UCR: “No me consta la intencionalidad de una lista de unidad. Están rompiendo un equipo que está funcionando, es horrible eso”, sostuvo un armador con asiento en el Ejecutivo local al dar cuenta de los movimientos del radicalismo, al que acusan de no habilitar canales de diálogo en el llano municipal. Intuyen que la postura responde a aspiraciones para 2023.

 

En la UCR desdramatizan los ruidos internos y exhiben confianza del poder de arrastre de una figura como Facundo Manes en un electorado como el marplatense. No muestran temor a un posible cruce interno, pero prefieren una lacónica cautela hasta que haya una definición. El radicalismo local, finalizan los mandatos de Vilma Baragiola (suena en la seccional), Cristina Coria (Evolución) y el hoy titular del Concejo, Ariel Martínez Bordaisco, también presidente de la UCR marplatense y mano derecha en el plano local de Abad.

 

Mientras, en otros rincones del abanico radical de La Feliz hay quienes no ven con apetencia una interna que “desestabilice la unidad” en Juntos y, a futuro, su preminencia en el orden municipal. A la vez, cuestionan que el oficialismo partidario no haya realizado al momento una convocatoria para discutir la estrategia local. Es que hay radicales que no avizoran en el horizonte una figura con la espalda suficiente como para desafiar a un Montenegro que vaya por su reelección en 2023. Por eso, bregan por la unidad para también seguir integrados a la gestión local.

 

A la vez, quienes conjeturan en el aire posibles integraciones de listas, deducen que el reglamento para intercalar en el distrito contempla pisos tan altos como disuasivos de posibles disputas.  

 

En medio de todo esto, en uno de los espacios escindidos del oficialismo marplatense, CREAR, ya avisaron que están “listos para ser opción en la ciudad en las próximas elecciones”. Así lo anunció en las últimas horas su referente, el senador Lucas Fiorini. En ese armado también reporta el concejal Alejandro Carrancio, con dos años más de mandato.

 

Allí, detallaron a Letra P que, de no existir entendimiento en el esquema de Juntos (donde piden la cabeza de la lista seccional), avanzarán con listas propias en varios distritos de la Quinta, entre ellos Mar del Plata, donde anotan al frente al exvicepresidente de Obras Sanitarias (OSSE) Fernando Navarra, uno de los funcionarios desplazados por Montenegro tras el conflicto por el pliego de transporte.

 

En Juntos, ven esto como un factor de posible erosión al volumen electoral oficialista, que en estas legislativas buscará sostener las seis bancas obtenidas con el triunfo de 2017. De lograrlo, recuperaría un escaño, hoy ocupado por el escindido y saliente arroyista Mauricio Loria. Pero, primero, resta conocer cómo se acomodarán las aguas internas, que hoy exhiben bandera dudosa.