LA ECONOMÍA Y LAS URNAS

Con el dólar en cuarentena, el cepo reloaded también tiene ganadores

Las sociedades de Bolsa juntan $80.000 millones al año en comisiones por contado con liqui y dólar bolsa, mientras el BCRA y la CNV taponan con regulaciones.

Las nuevas restricciones para operar los dólares alternativos trajeron, hasta el momento, más ruido que otra cosa. El siempre volátil dólar blue subía este lunes $5, volvía a rozar los $180 y luego bajaba a $176, en temporada alta del medio aguinaldo. Pero el contado con liqui y el dólar Bolsa, en donde se posa la mirada oficial, se mantenían bajo control. El Ministerio de Economía, el Banco Central (BCRA) y la Comisión Nacional de Valores (CNV) no son los únicos que siguen atentos ese mercado hijo del cepo. También lo hacen los Agentes de Liquidación y Compensación (Alycs), las sociedades de Bolsa que sacan buena parte de su volumen de negocio de la dolarización de los ahorros por otros medios. Solo en comisiones, estas firmas hacen unos $80.000 millones al año, calculan en el equipo económico.

 

Las sociedades de Bolsa, convertidas en vehículos para dolarizar ahorros, embolsan en torno a 1% de comisión por cada operación singular. La compra de dólares vía bonos o acciones involucra dos operaciones: una adquisición y una venta. Una proyección que circula en el Gobierno estimó que, con el dólar MEP y el contado con liqui, las Alyc facturarán $80.000 millones en cargos por conectar a la parte compradora con la vendedora. Al frente de la operatoria se ubica Allaria Ledesma, una firma tradicional que suele liderar los rankings de BYMA y que ahora fue superada en el total (es decir, no solo CCL y MEP) por Galicia Securities. Allaria embolsaría unos $9200 millones anuales. La siguen Balanz e Invertir en Bolsa, que sumaron mucho público minorista en los últimos años, con cerca de $7000 millones cada una. Luego aparecen Stonex Securities ($4.500 millones), Centaurus ($3.140 millones) y Portfolio Personal Inversiones ($2.400 millones).

 

Ese negocio no se interrumpirá con la nueva tanda de restricciones que sacaron la CNV y el BCRA este fin de semana como un "perfeccionamiento de la regulación existente", aunque las medidas tienen como fin bajar la intensidad de las operaciones y contener la brecha. Una especie de service al cepo: los agentes financieros encuentran recovecos que, luego, la normativa tapona. Las empresas que querían acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para comprar divisas que cubrieran deudas o importaciones debían llenar una declaración jurada que acreditara que no operaron dólar MEP o CCL en los 90 días previos ni lo harían en los tres meses siguientes. Entonces, transferían utilidades a sus controlantes, que sí podían dolarizarse mediante la compraventa de valores negociables. Desde este lunes, el BCRA extendió la restricción: si el controlante (persona humana o jurídica) hace CCL, la firma controlada no puede operar en el MULC. Otro hueco que se tapó es el que permitía canjear títulos locales por bonos estadounidenses y venderlos contra dólar cable.

 

La CNV, en tanto, cambió días de parking (el plazo mínimo para mantener los bonos antes de convertirlos en billetes) en algunas operaciones y, sobre todo, restringió a la mitad la cantidad de títulos a valor nominal que puede operar una cuenta comitente o su subcuenta por semana. De ahora en más, serán 50.000 nominales. Y sumó al cupo a la familia de bonos "GD"; emitidos en dólares bajo ley extranjera. La CNV dejó una ventana abierta: el cupo regirá para operaciones "en pantalla", pero no para negocios bilaterales (Senebi) que las Alycs pueden hacer y luego deben informar al regulador.

 

"El endurecimiento de las restricciones cambiarias responde a los riesgos de mayores presiones sobre el tipo de cambio de cara a los próximos meses. La demanda por cobertura crece de cara a las elecciones y en medio de expectativas muy deterioradas con respecto a las condiciones económicas hacia adelante", indicó en un informe Portfolio Personal. "En este contexto, ya habíamos comenzado a ver un BCRA más presente para controlar la brecha con la venta de títulos contra pesos. En un intento por mantener la calma en la cotización de los dólares financieros (con una brecha en niveles del 73%/74%) es que aparecen las nuevas medidas. En este sentido, creemos que se trata de una señal negativa para el mercado creando malas expectativas en términos cambiarios", prosiguió.

 

Las consultoras coinciden en que la temporada alta de compra de divisas llega a su fin justo cuando inicia la mayor presión de los ahorristas sobre los dólares paralelos. Eso obligaría al Banco Central a vender vía bonos buena parte de las reservas netas que recompuso desde diciembre. "Julio es un punto de inflexión para las cotizaciones alternativas en los años electorales. El BCRA cuenta con suficiente poder de fuego para que las brechas no se disparen: acumuló reservas netas por US$ 4.280 millones en lo que va del año y sus tenencias de AL30 y AL35 ascienden a US$ 4.200 millones", indicó la consultora Equilibra.

 

Las estimaciones oficiales son más tranquilizadoras. El BCRA mantiene desde septiembre una posición en títulos públicos similar en valores nominales, aunque su precio de mercado se deterioró. Si cuando empezó a regir el cepo XXL contabilizaba unos U$S15.800 millones en bonos (nominales), en junio tenía casi U$S16.000 millones. Traducido: compró y vendió bonos para mantener la brecha cambiaria, pero sin una intervención decisiva que cambié la incidencia de la deuda pública en su patrimonio. En el equipo económico estiman que, en los días de mayor ruido, el BCRA puede explicar, como mucho, una sexta parte del volumen operado, que ronda entre 40 y 60 millones de dólares por día.

 

Por ahora, la liquidación de cosecha continúa y el BCRA compró en lo que va de julio U$S373 millones. El ritmo de importaciones crece cada mes. En junio, las divisas destinadas a pagar bienes de capital, insumos, combustibles y otros rozaron los U$S6000 millones y aumentaron más de 15% contra mayo. Siete de cada diez dólares se usaron para pagar bienes de capital, piezas e insumos. Eso sí: la importación de combustibles y lubricantes creció 61% de un mes a otro y comienza a ser una luz amarilla en el tablero.

 

Mario Galizzi, titular de APYME en Santa Fe
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