15|5|2022

Bullrich 2023: promesa de shock más reforma laboral a fondo al Círculo Rojo

07 de mayo de 2021

07 de mayo de 2021

Se presentó con traje de presidenciable ante empresas de EEUU. Prometió ir contra los sindicatos y hacer cambios de raíz. Sin lugar para gradualistas en JxC.

"En Juntos por el Cambio no debe quedar nadie que crea en una mirada muy gradualista, no nos fue bien con esa mirada. Si no cambiamos nada, somos Sigamos". La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, aprovechó el espacio virtual que le ofreció la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham) para exponer una suerte de plan de gobierno y diferenciarse de las "palomas" de su espacio político. Con ojo de halcón, apenas merodeó la elección parlamentaria de 2021 y puso la mira en 2023. La dirigente les ofreció a unos 100 ejecutivos del círculo rojo que la escuchaban un programa de reformas "de raíz" que incluye lo que el establishment siempre quieren oír: baja de impuestos y del gasto público en los distintos niveles del Estado y, sobre todo, una profunda reforma laboral.

 

Bullrich apeló a su repertorio habitual de críticas vehementes al Gobierno y de diferenciación respecto de otros integrantes de Juntos por el Cambio. "Hay un cambio de régimen y el intento final, lo que quieren hacer, es borrar de un plumazo a la Corte Suprema. Si uno se pusiese en la cabeza del Presidente y la vicepresidenta, diría que quieren hacer como ha hecho (Nayib) Bukele" en El Salvador, dijo. Y, sobre la coalición que integra, anticipó listas con "nuestro mejor equipo" y se plantó como victoriosa contra alternativas más moderadas. "Horacio (Rodríguez Larreta) tiene un estilo, pero cuando tuvo que salir a defender la educación lo hizo, llegando a la Corte Suprema. La realidad lo llevó a tener que entender que tiene enfrente a un Gobierno que te quiere imponer todo", analizó.

 

Bullrich hizo una autocrítica sobre el gobierno de Mauricio Macri que también fueron lineamientos de su probable programa: "No tuvimos la mirada de generar estos cambios estructurales para abrir una empresa, para generar confianza, esa necesidad de entrarle a fondo a una Argentina absolutamente trabada, totalmente desconectada con lo que hoy significa competir en el mundo, con precios de logística, con aprietes sindicales, con una cantidad de elementos que juegan a la hora de entender qué nos pasa", sostuvo. 

 

"Nos faltó, y es el gran ingrediente para la próxima gestión, el coraje de entrar fuerte al Gobierno con estos cambios que había que hacer en las relaciones federales, en el gasto de las provincias, en cómo se organiza el Estado nacional, en la desburocratización, en el desarmado de la trama de regulaciones espantosas que tiene Argentina, en la declaración de inconstitucionalidad de las tasas municipales, que son impuestos disfrazados que encarecen permanentemente precios y cadenas productivas", enumeró.

 

"Algunas cosas las vamos a tener que hacer de manera no solo valiente sino muy rápida. Algunas de ellas, como ha hecho Brasil, me animaría a decir que deberían ir a la Constitución Nacional. Brasil llevó a la Constitución la administración de los fondos en relación al Estado Nacional y los estados federales", siguió Bullrich, con foco en recortar la expansión de los gastos.

 

Y se detuvo en la legislación laboral. "No pudimos hacer los cambios laborales para que Argentina pueda tener facilidad de entrada y facilidad de salida. Facilidad de entrada es que el trabajador sea probado y facilidad de salida, que la indemnización no sea a cambio del capital del empresario, que haya una cuenta de capitalización. Es increíble que en Argentina sea más fácil cerrar una empresa que achicar el plantel de personal un tiempo para mantener otras fuentes de trabajo", dijo, y prometió: "En una próxima gestión, vamos a plantear los cambios de manera rápida, estructural, no como un tironeo tipo Tupac Amaru en los que unos tiran de un lado y otros, del otro.

 

La presidenta del PRO sostuvo que, en estas elecciones, llevarán el "mejor equipo a dar esta batalla" y que el espacio está "en una tarea de defensa y de reconciliación con los ciudadanos de clase media, las pymes y los comercios" que no los votaron en 2019. Y para adelante: "Limpiar esta Argentina, desarmar los quioscos permanentes que existen. No quiero ser presidente, quiero cambiar Argentina", se envalentonó. "Uno tiene que ser Churchill, no Chamberlain", finalizó.