08|11|2022

La trama secreta de la apuesta de AF por “la mejor vacuna del mundo”

20 de abril de 2021

20 de abril de 2021

El principio activo de Sputnik V llegó de Rusia hace 15 días al país para el envasado en Richmond. Quiénes lo sabían. La conexión Moscú. El acuerdo que falta.

Lo sabía un puñado de funcionarias y funcionarios. El presidente Alberto Fernández, la ministra de Salud, Carla Vizzotti; la asesora presidencial Cecilia Nicolini, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y los colaboradores más estrechos del primer mandatario. Hace dos semanas, uno de los vuelos que aterrizó en Ezeiza con miles de Sputnik V trajo, además, el principio activo de la vacuna para que la planta de Richmond comenzara las pruebas de producción en Argentina.

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El proceso de formulación se llevó adelante en la planta del laboratorio ubicada en el municipio de Malvinas Argentinas. El Gobierno facilitó la llegada del principio activo, los trámites y las exenciones impositivas. Por allí pasó la semana pasada Massa, antes de que Richmond enviara 21.176 dosis a Moscú para su control de calidad en el Instituto Gamaleya. Después, el presidente de Richmond, Marcelo Figueiras, viajó a Rusia con su equipo de trabajo para seguir las pruebas.

 

En Rusia aterrizó también Nicolini, quien viajó el sábado 17 para seguir de cerca las negociaciones sobre la provisión de vacunas y “avanzar en los temas relacionados a la producción de Sputnik V en la Argentina”, según contó en su cuenta de Twitter. En Moscú se encontró con el ministro de Economía, Martin Guzmán. La noticia sobre el avance de la producción argentina viajó rápido a Buenos Aires.

 

En la Casa Rosada pidieron prudencia. La comunicación muchas veces apurada sobre la compra y provisión de dosis dejó una lección que el Gobierno ahora aplica sin excepción cuando se trata de vacunas: las noticias se cuentan cuando los hechos ya están absolutamente confirmados y no se abren falsas expectativas.

 

La noticia sobre la producción local de Sputnik V dio aire en medio de la tensión por la segunda ola de coronavirus. “Apostamos por la mejor vacuna del mundo”, festejaron como un gol en la Casa Rosada, bajo presión por la guerra con Juntos por el Cambio por la gestión de la pandemia. Cerca del Presidente recordaron los cuestionamientos que en un primer momento tuvo la compra de la vacuna rusa por parte del Gobierno. El martes, mientras los funcionarios argentinos tenían en Moscú la noticia de que las dosis de Richmond ya estaban en el Instituto Gamaleya, un estudio hecho en Rusia anunciaba que la vacuna tenía una eficacia del 97,6%.

 

Los contactos entre el laboratorio argentino y el Fondo Ruso de Inversión Directa comenzaron en noviembre, cuando representantes rusos llegaron a Buenos Aires para cerrar la compra de las 25 millones de dosis que Argentina decidió comprar. En ese entonces, el Gobierno organizó una visita a algunas plantas farmacéuticas para que la Federación Rusa empezara a barajar la posibilidad de la producción local. Así surgió el primer acercamiento con Richmond.

 

Las gestiones se cerraron en febrero, cuando Richmond y el Fondo Ruso firmaron un acuerdo de transferencia de tecnología para la fabricación en Argentina. La semana pasada, el laboratorio salió a buscar 70 millones de dólares para construir la planta que fabricará la Sputnik V, en Pilar. En paralelo, ya estaban en marcha las pruebas en Malvinas Argentinas, con el principio activo enviado por Gamaleya. Este martes, el mismo Fondo y la embajada de la Federación Rusa anunciaron que Argentina será el primer país de Latinoamérica en producir la vacuna. Según el laboratorio, la elaboración a gran escala comenzaría en junio próximo.

 

La producción local no alterará, sin embargo, el acuerdo que Argentina firmó con Rusia por las 25 millones de dosis, y que la administración de Vladimir Putin envía en cargamentos de entre 300 y 800 mil dosis. En ese sentido, el Gobierno aclaró que no tiene aún ningún contrato firmado con Richmond por las dosis que se producirán en el país. “Lo que se anunció es un acuerdo entre privados, Richmond y el Fondo de Inversión ruso. El Estado argentino no tiene ninguna participación”, explicaron en la Casa Rosada.

 

Las expectativas, igualmente, están puestas en que, una vez iniciada la producción local, Argentina tenga prioridad en el acceso a las vacunas antes que el resto de los países de Latinoamérica, a los que el laboratorio podría venderle.