11|4|2021

La Bullrich de Rosario

05 de marzo de 2021

05 de marzo de 2021

A base de grieta y pasto a las fieras, la concejala Renata Ghilotti levantó el perfil. Voto duro PRO en el horizonte. Enfurecida y tranquila. 

A base de grieta, grieta y más grieta, la concejala rosarina Renata Ghilotti levantó el perfil. Empapeló la ciudad con su cara de gesto adusto y fondo amarillo furioso. Radicalizada, es una fiel discípula de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. Discurso border, vínculos de primer nivel y la palanca de una fundación para meterse en la pulseada del año electoral.

 

Ghilotti dio el primer paso para su independencia interna en octubre de 2020. En ese momento rompió con su par Roy López Molina, al no convalidar la estrategia de “aliado institucional” del intendente Pablo Javkin y el gobernador Omar Perotti. Armó monobloque y se reperfiló.

 

Fuera del gobierno nacional, el PRO Santa Fe usa el tiempo para organizarse y ella no comulga con el presidente provincial, el diputado nacional Federico Angelini. Hay respeto de ambas partes, pero lee que no contuvo como podría. Por ese motivo, pasa la ambulancia dentro del partido y se esfuerza por “sumar gente nueva”, como le contó a Letra P uno de sus estrechos colaboradores.

 

Comparte el espacio Propuesta Republicana con el exdiputado nacional Lucas Incicco y el secretario político del PRO y representante de jugadores Ricardo Schlieper. Los tres apuestan a erigirse como tercer sector, por fuera de Angelini y López Molina, pero remarcan que – a diferencia del edil – dan la pelea adentro.

 

Sorprendió Ghilotti al desplegar un plan de posicionamiento de altura. Metió séxtuples por todo Rosario, sobre todo en el centro y avenidas, y consiguió entrevistas en medios de Buenos Aires al marcar determinadas agendas. Por ejemplo, cuando se escandalizó porque el gobierno provincial pensaba priorizar la vacunación a la población carcelaria. En esa ocasión fue reporteada por el periodista Luis Novaresio y sus declaraciones fueron levantadas por Clarín y Cadena 3, entre otros medios. Pasto a las fieras.

 

 

Más libre y cómoda, sus palabras apuntan siempre al voto duro. Nada de vueltas, el electorado PRO quiere antiperonismo y condena rabiosa. Ese es el análisis. De esa manera, buscará colarse en la interna de Juntos por el Cambio y renovar su banca.

 

Abogada, hizo sus primeras filas en política en Recrear, la fuerza que fundó el exministro de Economía Ricardo López Murphy. “Es una batalladora, siempre en la política, no es una improvisada”, realzan a su lado.

 

A la par de su nuevo momento, recurrió a una movida del manual para todo dirigente PRO: lanzó una fundación. La Pensar es el think thank del partido, pero López Molina es aliado de la Aurora y Ghilotti creó Transformar. El soporte se lo ofreció el exfutbolista Iván Moreno y Fabianesi, aunque, al convertirse en ayudante de campo del DT de Racing, Juan Antonio Pizzi, relegó un poco la tarea. Formación de dirigentes y vínculo con empresarios y entidades.

 

Su modelo es Bullrich. Nada de ir por el medio y moderar el discurso. Ghilotti se define como “defensora de la libertad” y pregona sin cesar que el kirchnerismo es el enemigo. Juega también en tándem con un ala libertaria. Su agenda propositiva se concentra en las relaciones con la conducción nacional del PRO y el apoyo y sostén a los sectores productivos de Rosario, sobre todo los que deambulan por macrocentro, donde se concentra el viejo y querido voto duro.