16|5|2022

03 de marzo de 2021

03 de marzo de 2021

La vicegobernadora quedó expuesta como nunca por la causa del juego ilegal. La desconfianza de Perotti. Romper el mutismo y recorrer la provincia, una salida.

La vicegobernadora Alejandra Rodenas jugó su partido. Se cargó al hombro una resolución del Senado en la que le hace saber al juez de la causa del juego clandestino (la misma que tiene al senador Armando Traferri como uno de los involucrados) que no puede avanzarse con el proceso judicial. Ese movimiento la enfrentó a la Casa Gris. También recibió críticas del jefe de los fiscales. Expuesta como pocas veces desde que asumió, la exjueza activará su futuro en breve. Pergeña un plan que incluye romper el mutismo en medios y recorrer los departamentos del interior santafesino.

 

El Ejecutivo respeta la institucionalidad, la unidad en la diversidad que alcanzó el peronismo santafesino, pero sindica a Rodenas como la socia de su principal enemigo político de la actualidad, el sanlorencino Traferri. Pese a la incomodidad que expresa y los esfuerzos que hace la vicegobernadora por hacer equilibrio, el gobernador Omar Perotti y sus cercanos la tienen en la vereda de enfrente.

 

Con su firma en la resolución, Rodenas abandonó el malabarismo. Ella aduce que lo suyo fue un “acto meramente administrativo”, pero la connotación política de su movimiento es innegable. Así lo entendió la Casa Gris, que puso al ministro de Gobierno Roberto Sukerman a rechazar la maniobra del Senado y la vicegobernadora. El cruce vuelve a poner en el centro de escena la relación entre el gobernador y su vice, la desconfianza del mandatario con quien debería ser su mano derecha.

 

Una serie de encuestas que encargó en los últimos días le permitió a Rodenas ver un diferencial negativo entre la imagen del gobernador y la de su gobierno. Identificó errores de gestión, reiteró su crítica al trabajo del ministro de Seguridad Marcelo Sain y puso el foco en el internismo lacerante que envuelve al PJ provincial. Del funcionario más locuaz del gabinete, cree que mella la unidad del peronismo, la lesiona.

 

Por ese motivo, ensaya -o al menos lo hacía antes del revuelo reciente- un plan. Correrse del medio es la cuestión. “Romper el mutismo”, dicen cerca de ella. Es que la presidenta de la Cámara de Senadores evitó cualquier tipo de mención al funcionamiento de la gestión y del peronismo desde que asumió. Empleó una estrategia de plegarse a las victorias, brindar por las conquistas de género y paridad y lucir su relación fraterna con funcionarios, funcionarias y referentes nacionales. Fuera de eso, poco y nada.

 

Rodenas y la bonaerense Verónica Magario, pilares del Foro de Vicegobernadoras.

Rodenas empezará en breve a recorrer la provincia, sobre todo fuera de Rosario y Santa Fe, donde tiene un conocimiento alto. Mechará las visitas con books de fotos de personalidades del Frente de Todos. Dejará, por otro lado, de decirle que no a las entrevistas de tinte político.

 

En un año electoral, dichos movimientos levantarán especulaciones. Por el momento, niega que vaya a ser candidata, pero la chance está presente en su horizonte. “Yo voy a estar donde tenga que estar, acompañando a los compañeros que sean candidatos”, dijo el 6 de febrero en la asunción de autoridades del PJ.