12|4|2021

Crean la Unidad de Género y Economía en la provincia de Buenos Aires

16 de marzo de 2021

16 de marzo de 2021

El área está a cargo de Laura Lombardía. Brecha de ingresos, trabajo no remunerado y desafíos.

En línea con la creación de la Dirección de Género del Ministerio de Economía nacional, las provincias empiezan a replicar el área. Tanto Chaco, con Iara Tejeda Martínez, como provincia de Buenos Aires, con Laura Lombardía, pusieron en marcha equipos con el objetivo de generar presupuestos e indicadores con perspectiva de género y aplicarlos en políticas públicas para disminuir las desigualdades económicas.

 

Socióloga y Magíster en Diseño y Gestión de Políticas y Programas Sociales, Lombardía se desempeñaba hasta hace poco tiempo en la Dirección de Análisis de Política Fiscal y de Ingresos de la Secretaría de Política Económica nacional. Convocada por el ministro de Hacienda y Finanzas de la provincia de Buenos Aires Pablo López para organizar, desde cero, la Unidad de Género y Economía dentro de su cartera, fue presentada públicamente por López, la ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual Estela Díaz y por el gobernador Axel Kicillof –en forma virtual- el 8 de marzo, en el marco del acto por el Día de la Mujer Trabajadora.

 

La flamante titular de la Unidad habló con Letra P sobre las particularidades de la desigualdad de género en la provincia de Buenos Aires y sobre los desafíos para reducir la brecha.

 

-¿Cuáles son los objetivos de esta nueva oficina?

 

-El ministro Pablo López propuso que armáramos un área que trabajara con las diferentes direcciones y sectores del ministerio para generar esa transversalidad en la perspectiva de género en todas las políticas y propuestas de políticas que hicieran desde Hacienda. Entre las demandas están el presupuesto y un sistema de indicadores con perspectiva de género. Pero, en realidad, la misión es instalar activamente una agenda feminista en el Ministerio, para reducir brechas de género. La llegada de esta unidad, como pasó también con la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género nacional, a cargo de Mercedes D’Alessandro, son respuestas a una demanda que nos trasciende, que viene de la calle, de los movimientos feministas y nosotras lo que hacemos es ponerle un marco institucional a esa demanda dentro de las áreas de economía.

 

-¿Para qué sirven los indicadores con perspectiva de género?

 

-Permiten medir brechas de desigualdad en distintos ámbitos. Pueden ser indicadores económicos, laborales, de ingresos, de salud, de educación, es decir, indicadores de participación política. Estamos trabajando en conjunto con la Dirección provincial de Estadística y la idea es tener un sistema donde toda la información de estos indicadores se encuentre centralizada, organizada y que se publique periódicamente. Eso hasta ahora no existe y va a ser un paso fundamental.

 

-Las bonaerenses están en una situación relativa más desfavorable respecto del promedio de las mujeres del resto del país, sobre todo en las brechas de ingresos.

 

-Sí, por ejemplo, en asalariados y asalariadas en la provincia es de 24,3% y en el total país es del 21,3%. En Buenos Aires venimos de una crisis provocada por políticas neoliberales que redujeron mucho el gasto público en áreas claves como salud o educación, con programas desarticulados, todo lo que tenía que ver con género era un poco inexistente, incluso estaba privatizada la línea 144, las trabajadoras de la línea 144 estaban tercerizadas. A la situación estructural de desigualdad de género, se sumó la tierra arrasada que dejó el macrismo. Y ahora una segunda crisis solapada que es la de la pandemia, que también impacta fuertemente en las brechas de género. Es una situación compleja, pero estamos generando diagnósticos y recursos para poder intervenirlas, por ejemplo, este sistema de indicadores con diagnósticos precisos, basados en evidencia empírica que hoy no tenemos.

 

-¿Adónde piensan apuntar para disminuir la desigualdad?

 

-Una de las claves para reducir estas brechas de desigualdad en el mercado de trabajo es incorporar mediante políticas activas a las mujeres en ramas de la actividad que están fuertemente masculinizadas, que son las que van a llevar el sello de la reactivación que estamos encarando. La propuesta es cómo hacemos para que las mujeres y las diversidades participemos de esa reactivación. Los indicadores de la industria están mejorando, la obra pública en la provincia siempre es el sello, es una de las fuentes de trabajo y de recuperación, de activación del mercado interno en general. Los desafíos están en lograr que las mujeres tengan mayor participación en sectores como por ejemplo la construcción, donde representamos el 1%, o en la industria manufacturera donde hay tres mujeres por cada diez varones. Ese es un desafío.

 

 

-La principal brecha es la del trabajo doméstico no remunerado…

 

-Muchas de las brechas que cuantificamos y medimos en el mercado de trabajo tienen que ver con un tipo de trabajo que no se remunera que es el que tiene que ver con lo doméstico, con el cuidado de otras personas, donde las asimetrías también a nivel país y a nivel provincial –que son muy similares- son muy difíciles de modificar. Casi el 77% del trabajo no remunerado lo hacen las mujeres. El 90% de las mujeres participa de ese tipo de tareas y trabaja cerca de siete horas por día, mientras que los varones menos del 60% y la mitad del tiempo; entonces ahí hay una asimetría que impacta fuertemente en las posibilidades de autonomía económica de las mujeres, tienen muchas menos posibilidades, mucho menos tiempo disponible para insertarse en el mercado laborales. Cuando se suman las horas de trabajo remunerado y no remunerado se hace evidente que las jornadas laborales de las mujeres son mucho más extensas que las de los varones, y sin embargo ganan mucha menos plata.

 

 

-Otro de los datos de la provincia es que la principal ocupación de las mujeres es el servicio doméstico (97%).

 

-Esto tiene que ver con la segmentación del mercado de trabajo, con las paredes de cristal, con esta forma de organizar el trabajo. Se replica en el mercado de trabajo lo que pasa en las dinámicas en el ámbito privado. Las mujeres se hacen cargo del trabajo no remunerado o de actividades que tienen que ver con cuidados, como el servicio doméstico, las trabajadoras de casas de familia, que es la actividad con mayor salida laboral en la provincia. Una de cada cinco mujeres trabaja en el servicio doméstico y el 75% de ese sector es trabajo precario, es decir que no tiene acceso a derechos. Hay que pensar nuevas políticas para este sector y empezar a derribar esas paredes de cristal. Eso también va a impactar en reducir la brecha de ingresos.