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La directora de Economía, Igualdad y Género advierte que la emergencia sanitaria por coronavirus también afecta más a las mujeres. La necesidad de pensar políticas que reduzcan la brecha.

Por 27/04/2020 15:43

La economista feminista Mercedes D’Alessandro volvió a la Argentina, después de varios años de vivir en Nueva York, para hacerse cargo de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, una repartición nueva del Ministerio de Economía abocada especialmente a transversalizar la perspectiva de género en indicadores y presupuestos indispensables para el diseño de políticas públicas. En diálogo con Letra P, sostuvo la necesidad de revalorizar las tareas de cuidado, considerados servicios esenciales, y visibilizar las consecuencias económicas de la pandemia sobre las mujeres.

 

BIO. Nació en Posadas, Misiones, y se recibió de economista y de doctora en Economía en la UBA. Escribió el best seller "Economía Feminista" y es cofundadora del medio digital Economía Femini(s)ta. Vivió en Nueva York, de donde volvió, a pedido del ministro de Economía, Martín Guzmán, para hacerse cargo de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género. En sus ratos libres es DJ y saca fotos.

 

Periodismo de crisis. D'Alessandro con Letra P, por videconferencia.

 

-El 9 de marzo se presentó públicamente la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía y poco tiempo después se declaró el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. ¿Cómo cambiaron las perspectivas y las orientaciones?

-Ese lunes estábamos en la oficina del ministro evaluando qué hacer con esa presentación porque fue un día en el que hubo una gran caída de la bolsa de Wall Street, uno de las más fuertes. Estaba sucediendo en ese mismo momento y, para el ministro, dejar de estar ahí pendiente de esto que estaba sucediendo para ver la reacción de los mercados locales era difícil. Pero fue tan drástica la caída de la bolsa que se cerró el mercado de valores de los Estados Unidos y eso nos permitió la presentación. Nosotras veníamos con dos líneas de trabajo que mantenemos, pero que cambiaron en su dinámica, que es trabajar para que se termine de instalar el presupuesto en perspectiva de género, que sea una herramienta de gobierno que trascienda en el tiempo y para eso necesitamos que la metodología esté bien clara, bien precisa y que permita llegar a las provincias. Tener un presupuesto sensible al género y saber qué partidas se asignan para cerrar brechas de género nos permite también hacer pedagogía, por decirlo de alguna manera, con un montón de áreas que forman parte del Estado, discutir con otros ministerios… es también una forma de ir transformando la manera en la que registramos, planificamos y diseñamos las políticas públicas.

 

 

-Habló de dos ejes.

-Sí, la otra área que tenemos es la de indicadores. Hay muchísima información desparramada. Es importante tener un observatorio para saber cuáles son los indicadores que tiene que mirar alguien que hace política económica para identificar los problemas. Que le sirva, por ejemplo, entender que el porcentaje de desempleo es mayor para las mujeres jóvenes; que dentro de los llamados “ni ni” la mayoría son mujeres y que eso está relacionado a los cuidados; que sepa que en la Argentina hay un gran nivel de bancarización de las mujeres, pero no de inclusión financiera, porque están bancarizadas por la AUH, pero eso no significa que sepan operar y que sepan ahorrar o invertir, entre otras cuestiones. Es decir, que existe una serie de variables que tienen que estar organizadas y sobre las que debe haber un seguimiento.

"El 75% de las empleadas domésticas está en situación precaria, no puede cobrar y va a quedarse sin un peso. El empleo doméstico, además, es la primera salida laboral de las mujeres. Entonces, algo tenemos que hacer al respecto."

-¿Por qué es importante tener datos desagregados por género o un presupuesto sensible al género?

-Es importante para mostrar, primero, que hay distintas necesidades porque hay distintas situaciones. La desigualdad que tenemos entre ricos y pobres está atravesada por el género y con esto lo podemos mostrar un poco mejor, con indicadores; y, si tenemos los indicadores y además el presupuesto sensible al género, podemos hacer un cruce entre esas dos partes. Entonces podemos ver, a partir de las necesidades que identificamos con los indicadores, cómo las políticas públicas satisfacen o no esas necesidades, amplían o cierran esas brechas de género que identificamos. Por ejemplo, en el caso del Ingreso Familiar de Emergencia, a la hora de elegir quién va a recibir el dinero en un hogar, decidimos que van a ser las mujeres, porque entendemos que estructuralmente están en condiciones de mayor desigualdad que los varones, que mayoritariamente están a cargo de la tenencia de los hijos y tienen más carga de cuidados en el contexto de la pandemia. También producto de la emergencia sanitaria, hay sectores que están en una situación crítica. Por ejemplo, la gastronomía, el turismo, la hotelería. En esos sectores, también podemos ver el grado de feminización y masculinización. Lo mismo con el empleo doméstico, otro de los rubros que entraron en el IFE y que está híper feminizado. El 75 por ciento de las empleadas domésticas está en situación precaria, no puede cobrar y va a quedarse sin un peso. El empleo doméstico, además, es la primera salida laboral de las mujeres. Entonces, si está afectada de manera tajante por la pandemia, sabemos que es un sector crítico y que algo tenemos que hacer al respecto.

-Volvemos a la pregunta inicial: ¿Cómo replantearon lo que tenían previsto trabajar?

-Desde el Gobierno se venía viendo lo que estaba pasando a nivel internacional. En el Ministerio de Economía se armó un comité de crisis covid, específicamente para trabajar estos temas. Yo integro esa mesa junto a secretarios de distintos sectores.

-¿Es un comité de crisis paritario?

-No es paritario, pero somos tres mujeres sobre diez personas. Por lo menos, tenemos una participación, logramos estar ahí y nuestras voces son escuchadas. Obviamente, las prioridades cambiaron en muchos sentidos. El Ministerio de Economía venía trabajando el proyecto de la sostenibilidad de la deuda, un proceso de negociaciones con el FMI en donde nosotras también participamos como Dirección y de repente entró esto a escena, que obviamente cambió los planes de todos. Con la Dirección de Género participamos de esta mesa de comité de crisis, participamos en los debates que se generan y lo hacemos de una manera muy amplia. No es que hay un tema que es el tema de género y que se queda a un costadito, sino que, cuando hablamos del ingreso familiar de emergencia, estamos presentes; cuando se habla de la asistencia al trabajo y la producción, la ATP, también estamos presentes.

"La distribución de Ingreso Familiar de Emergencia entre varones y mujeres está bastante pareja. En la AUH, el 94 por ciento de las beneficiarias son mujeres."

-¿Cómo es el corte de género en el IFE y en la ATP?

-El IFE (NdR: el bono de 10 mil pesos que se otorga por hogares), que fue adjudicado casi a ocho millones de personas, tiene algo muy importante: por primera vez se llega a los sectores informales. Es decir, se generó una base de datos para el Estado que va a ser útil para pensar a futuro otras cosas, porque ahora tenemos integrado a la base del ANSES a un sector que no teníamos antes. Hicimos un corte y la distribución entre varones y mujeres está bastante pareja. En la AUH, el 94 por ciento de las beneficiarias son mujeres. Cuando hablamos de las jubilaciones mínimas por las moratorias, por el trabajo doméstico, la mayor parte son mujeres. Nos quedaban afuera las personas sin hijos, que no las alcanzamos porque no tienen AUH, y las personas en la informalidad. Y, dentro de este universo, hay muchos que son varones solteros.

-Los cuentapropistas en general…

-Los cuentapropistas y también muchas empleadas domésticas que no tuvieron hijos y no llegamos a ellas por vía de la AUH. Ahí hay un corte bastante importante. Con respecto a la ATP, todavía no lo tenemos porque la inscripción cerró hace muy poco y hay que hacer toda la evaluación de qué empresas entran y cuáles no. Pero hay un ranking de sectores que son más prioritarios y entre ellos hay muchos que están muy feminizados, como el de la gastronomía. Entendemos que el rubro gastronómico que va a entrar al ATP va a tener un impacto mayor sobre las mujeres. No tenemos todavía el dato como para mirar y compensarlo.

 

D'Alessandro, Guzmán y Todesca.

 

-Entre los trabajos esenciales en este contexto están los de cuidado, que son eminentemente feminizados.

-Tenemos ahí varios focos. ¿Qué es importante hoy? Los cuidados en el hogar, la educación y en la asistencia social. En el rubro de salud, ocho de cada diez trabajadores son mujeres. En los cuidados del hogar, las empleadas domésticas son nueve de cada diez y el trabajo doméstico no remunerado recae sobre las mujeres asimétricamente. Y cuando vemos qué otros rubros son los esenciales, tenemos, por ejemplo, a las cajeras de supermercado, mayoría de mujeres. Es decir: muchos de los trabajos que hoy son esenciales recaen asimétricamente sobre las mujeres y esto tiene que estar presente en el futuro.

-¿Cuáles son?

-Hay sectores críticos como turismo, cultura, gastronomía... hay otros que son estratégicos por la generación de empleo y por el modelo productivo que hay que acompañar y hay otros que se van a beneficiar y van a levantarla en pala. Y hay un sector que es el que tenemos que pelear mucho desde el movimiento feminista que no está en los presupuestos y no está visibilizado, que es el de cuidados. Nosotras lo ponemos sobre la mesa, pero es muy difícil porque no tenemos el precio del cuidado en los hogares. Lo que sí tenemos y hay que hacerlo valer es un experimento único: que la mayor parte de las familias esté encerrada en una casa, la mamá y el papá con los hijos enfrentándose a lo que son las dinámicas del cuidado y de las labores domésticas. Esta experiencia es muy fuerte y deberíamos poder traducirla en una revalorización de estos sectores de cuidados, que son los trabajos domésticos, la educación y la salud como prioritarios. 

"Más allá de las comunicaciones y de los discursos, somos muchas las mujeres que estamos trabajando en todos los ministerios. En enero armamos un grupo de mujeres gobernando y hoy somos casi 250, todas con alta jerarquía en el Poder Ejecutivo."

-¿Cómo ve la ausencia de la comunicación presidencial referida específicamente a las mujeres y diversidad?

-Más allá de las comunicaciones y de los discursos, somos muchas las mujeres que estamos trabajando en todos los ministerios. En enero armamos un grupo de mujeres gobernando y hoy somos casi 250, todas con alta jerarquía en el Poder Ejecutivo, con un tráfico constante de información gigantesco. No me imagino cómo sería mi gestión y participación cotidiana sin ese grupo, que empezó para otros motivos y hoy es un canal de información, de contacto, de solidaridad, de sororidad fundamental. Quizás me gustaría ver un poco más reflejado ese rol tan importante, incluso con la presencia de personas que son fundamentales. Hoy en el gabinete económico está Cecilia Todesca o la figura de Vilma Ibarra, que está detrás de casi todo lo que se está produciendo de toda la parte legal; hay muchas mujeres que están día y noche ahí trabajando, algunas que son un poco más visibles, pero detrás somos muchas trabajando y coordinando políticas.