02|12|2022

Cómo los medios sobrevivieron al 2001

20 de diciembre de 2021

20 de diciembre de 2021

El impacto de la crisis social, política y económica en la comunicación. Rearticulación, alianza, devaluación y después para los mismos de siempre.

Se cumplen dos décadas de las jornadas que modificaron la historia reciente de la Argentina. Se transformaron, entonces, las cuestiones sociales, económicas y políticas. Tras 20 años, la crisis actual –que se consolida como permanente– encuentra origen en los modos con los que el país “salió” de 2001. O en cómo 2002 y 2003 explican mucho del después del estallido. En la vida real y en la de los medios de comunicación también.

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Lo que estalló el 19 y 20 de diciembre de 2001 fue la larga década neoliberal. Este período había comenzado en julio de 1989 y se cerró entre el estallido y febrero de 2002 a partir de la salida de la convertibilidad de la moneda peso=dólar. El proceso incluye los dos mandatos de Carlos Menem (1989-1999) y el fallido de Fernando de La Rúa (1999-2001).

 

La expansión del sistema de medios en ese contexto estuvo atada a la expansión tecnológica y a la economía dolarizada. Tanto como la debilidad atravesada por los grupos info-comunicacionales dada la devaluación de la moneda implementada por Eduardo Duhalde.

 

Pero la crisis terminal había comenzado en 1998, cuando el acuerdo entre grupos económicos de capitales locales y extranjeros se quebró. Y la puja por una salida devaluatoria (con actores locales a favor) o vía dolarización (reclamada por FMI y acreedores) comenzó a crujir. La continuidad no pudo ser sostenida siquiera por el triunfo de la Alianza en 1999 y afectó a todos los campos de la economía. Lo que pasó en 2001 no se entiende sin el proceso anterior. Así como lo que siguió tras el estallido tampoco se comprende sin lo previo.

 

La salida finalmente adoptada configuró un escenario con alianzas entre el gobierno y las empresas mediáticas establecidas a partir de las necesidades y las urgencias. Las corporaciones locales estaban fuertemente endeudadas en dólares en el exterior. Y la única garantía de no quedar en manos de sus acreedores externos era una decisión política que lo evitara. Eso dependía, en parte, de lo que estableciera un gobierno que nacía entre las ruinas y las muertes por la represión y el hambre. En los medios encontraría parte de lo que buscaba, unidos por el espanto. Y dispuestos a todo.

 

Antes: privatización, concentración, extranjerización y deuda

Los cambios que se efectuaron sobre el Decreto-Ley de Radiodifusión 22285/80 mediante la sanción de la Ley de Reforma de Estado en 1989 habilitaron el surgimiento de los multimedios.

 

Con el modelo de negocio consolidado se inició la etapa de concentración. Las empresas más fuertes implementaron un plan de crecimiento y control mediante la compra de empresas, con la TV por cable a la cabeza. 

 

La segunda parte de la larga década neoliberal tuvo su origen en la reforma constitucional de 1994 y en los cambios referidos al ingreso del capital extranjero. Se vinculó con el desarrollo de las industrias culturales a nivel internacional y se materializó en las compras y fusiones que completaron la estructura altamente concentrada del sistema. A la concentración se sumó la extranjerización.

 

La recesión económica iniciada en 1998 generó el escenario que estalló en 2001, con un cóctel de situaciones muy negativas para los medios: caída del consumo y la inversión publicitaria; pérdida de abonados en TV paga; inversiones realizadas para comprar operadores financiadas con préstamos en bancos extranjeros. El final del proceso y el estallido derivó en grandes deudas. Como ejemplo, Multicanal (Grupo Clarín) debía US$ 800 millones a distintos acreedores en EE.UU.

 

Durante la presidencia de Eduardo Duhalde se fortalecieron las acciones de lobby combinadas por las distintas empresas de capitales nacionales. El Grupo Clarín confió en ello para evitar su propio default. Y le resultó bien.

 

En esta línea se destaca, primero, la pesificación de las deudas entre actores nacionales mayores a $ 100.000 (establecida mediante el Decreto 214/2002). Con ello evitó la quiebra solicitada por sus acreedores ni bien culminó la feria judicial en febrero de 2002. En segundo lugar, la sanción de la Ley de Preservación de Bienes e Industrias Culturales en 2003, que excluyó a las empresas de medios estar alcanzada por la Ley de Quiebras. Esta norma, primero derogada por Duhalde y luego repuesta en medio de las negociaciones con el FMI, establecía que los acreedores se quedaran con las empresas deudoras ante la quiebra por incumplimiento.

 

Nos mean, Clarín dice que llueve

El contexto de protesta y conflicto social que estalló en diciembre de 2001 también incluía a los medios como corporaciones criticadas por diferentes sectores sociales. Todavía se recuerdan pintadas en cercanías a Plaza de Mayo durante el verano de 2002 que rememoraba la proclama del “Mayo Francés” y enfocaba específicamente al grupo Clarín.

 

En tal contexto, las empresas de medios antepusieron la supervivencia económica sobre el interés público. El miércoles 26 de junio de 2002, seis meses después del estallido social que acabó con el gobierno de De La Rúa; las organizaciones de desocupados decidieron cortar el Puente Pueyrredón en el marco de un plan de lucha contra el gobierno de Duhalde. En el corte, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía. Como demuestra el documental dirigido por Patricio Escobar y Damián Finvarb, los principales medios, junto con la policía y el gobierno, intentaron adjudicarles las muertes a los propios piqueteros. Fue la cima de la alianza entre gobierno y medios que contribuyó a su salida del 2001.

 

La siguiente etapa en la relación medios-gobiernos llegaría en 2008, en torno al conflicto por las retenciones al agro. Y es historia más reciente y conocida. Pero 20 años después resulta necesario recordar el derrotero de rearticulaciones y alianzas que explican una parte de la historia que nos trajo hasta aquí.