18|11|2021

Dow, con cartel de venta: trabas por la patente y la sombra de Manzano

07 de octubre de 2021

07 de octubre de 2021

Avidez de inversores por la única planta de poliuretano del país. La multinacional vende los fierros, pero se planta a la hora de negociar la licencia.  

El futuro de la petroquímica Dow en Puerto General San Martín, corazón industrial y agroexportador de Santa Fe, empieza a ser observado con ambición por distintos inversores que, ante la partida del país de la multinacional, ven un negocio cautivo en el que desembarcar. La negociación tiene destino pantanoso porque se entremezclan la intransigencia por las patentes, una mediación política del Gobierno y un ávido lobby empresarial con conocidos de siempre. 

 

El contacto entre empresarios y representantes de la química comenzó a moverse por lo bajo en los últimos días. Según supo Letra P de una fuente al tanto del destino de la petroquímica, uno de los interesados que se reunió con abogados de la multinacional es José Luis Manzano, el exfuncionario del menemismo reciclado desde hace largos años en el sector empresarial. Hace pocos meses se enfocó en un sector complejo y redituable como el de la energía eléctrica al comprar, junto a Daniel Vila y Marcelo Filiberti, Edenor, la distribuidora más grande del país. No hay detalles si, esta vez, el interés es compartido por ese mismo consorcio de empresarios.

 

En tanto, este negocio es estratégico y, sobre todo, lucrativo: se trata de la única planta en el país que fabrica poliuretano y alimenta a la industria que usan los productos para la fabricación del relleno de las puertas de heladeras, colchones y asientos de vehículos. Dow se va del país por una reestructuración global y cierra en otros países, como Australia. No sorprende que también se haya mostrado interesada la Petroquímica Río Tercero, del Grupo Piero, según sugirieron funcionarios del gobierno santafesino, firma que produce insumos complementarios a los de Dow, como la fabricación de colchones.

 

Mientras se tejen propuestas informales entre inversores, en la superficie el tema se politizó con la intervención pública de la vicepresidenta Cristina Fernández y la posterior cautelar de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) para que la firma no modifique los activos productivos o desmantele la planta. Es que hay 110 puestos de trabajo en juego.

 

Al margen de esa cautelar, las negociaciones siguen. Un empresario al tanto del futuro de la petroquímica comentó que Dow está dispuesta a vender sus activos, planta y maquinaria de punta, y a un precio razonable de mercado. Eso podría interpretarse como voluntad de vender. 

 

Sin embargo, lo que se llevan es la “fórmula del dulce de leche”, es decir, la patente de los productos, y nadie la puede usar sin su autorización porque podría acarrear problemas comerciales severos. Es ahí donde se muestra más intransigente. Se pueden ceder las licencias o hay otras patentes similares, por ejemplo, chinas, pero todo es parte de un punto clave en la negociación.  

 

Es en ese punto cuando toma color la alternativa de reconversión que evalúa un pool de empresas de biocombustibles para que se transforme la planta petroquímica en oleoquímica, es decir, usar productos bio y renovables en lugar de los derivados del petróleo. Todo está en estudio y en intensos idas y vueltas en distintas oficinas de Buenos Aires.