DEBATE BONAERENSE

Puntaje individual: fortalezas y debilidades en la batalla televisada

José Luis Espert 6 (seis)


Tuvo un arranque sólido, con su discurso de diferenciación de sus competidores de la “clase política”. Se mostró tranquilo, prolijo y repartiendo golpes a casi todos sus competidores por igual. Le apuntó seguido a Tolosa Paz con la agenda de la seguridad, uno de sus caballitos de batalla, y las contradicciones en el Frente de Todos con respecto a la negociación de la deuda, pero terminó enredado en un frente a frente con Nicolás del Caño que le quedó incómodo y en el que se lo vio un tanto ofuscado.

 

Cynthia Hotton 4 (cuatro)


Le costó imponer su voz durante buena parte del debate. Volvió una y otra vez sobre la idea de la recuperación de los valores, pero corrió atrás de Espert en aspectos claves de su plataforma, como el rechazo a la educación sexual integral en las escuelas. Buscó capitalizar el discurso antigrieta, en sintonía con la postura de Florencio Randazzo, pero se la vio en un claro segundo plano que no pudo revertir.

 

Nicolás Del Caño 7 (siete)


El cruce con José Luis Espert fue uno de los highlights de la noche y, quizás, uno de los momentos más calientes de un debate hiperguionado y donde pocos salieron del libreto. Consiguió incomodar al candidato liberal, uno de sus objetivos en la pulseada por cautivar al voto bronca antisistema. En línea con la estrategia de campaña de su fuerza, tiró también contra el Frente de Todos, enfatizando las contradicciones internas por el desembarco de Juan Manzur (“ajustador y antiderechos”).

 

Victoria Tolosa Paz 7 (siete)


Su objetivo quedó claro desde el arranque del debate. Fue a confrontar con Santilli e intentar sacarlo de eje con una carta fuerte: la actuación del candidato de Juntos en defensa de la Ciudad de Buenos Aires en la disputa con la Provincia por los fondos de coparticipación. Entrenada en la esgrima televisiva, Tolosa Paz apeló a todos esos recursos cuando quedó mano a mano con el Colorado. Su otro objetivo, instalar la agenda de la recuperación pospandémica, pareció mejor alcanzado.

 

Florencio Randazzo 5 (cinco)


Fue de menor a mayor. Comenzó dubitativo y nervioso, tropezando y teniendo que leer, pero fue encontrando su tono a lo largo de la noche, capitalizando el hecho de que casi no fue atacado ni cuestionado por ningún otro candidato, con la excepción de Cintia Hotton, que le enrostró su pasado kirchnerista. Montado en su discurso antigrieta, fue ganando confianza. Con todo, no consiguió contagiar ni romper la intrascendencia.  

 

Diego Santilli 7,50 (siete cincuenta)


Fue al debate a evitar cualquier error no forzado y salió airoso. Esquivó los dardos más afilados de Tolosa Paz, como las chicanas por las maniobras de espionaje interno en el PRO, de las que fue víctima, y su ADN porteño. Además, contraatacó con sus dos armas más efectivas, la inseguridad y la administración de la pandemia. Sin deslices en esa estrategia defensiva, intentó contagiar con apelaciones a la mística del triunfo en las PASO, pero se lo notó poco espontáneo y demasiado ajustado al libreto.

 

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