11|9|2022

23 de enero de 2021

23 de enero de 2021

En modo campaña, Patricia Bullrich recorrió la Costa Atlántica. Flashes, rosca amarilla y promoción de candidatos. Sus apóstoles y el episodio policial.

Patricia Bullrich manejó, a bordo de su Ford Eco Sport gris, los 400 kilómetros que separan su casa de la Ciudad de Buenos Aires del balneario Cariló. En su agenda figuraba un raid de presentaciones por distintos balnearios de la Costa Atlántica para presentar su libro "Guerra sin cuartel", la excusa literaria para montar una campaña playera que tuvo pico de audiencia con el episodio de la Policía Bonaerense en Villa Gesell. Tras bambalinas, a la presidenta del PRO la siguen a sol y sombra cinco personas de su intimidad: la comitiva Bullrich, que diseña, coordina la agenda de la exministra y la sigue en cada aparición pública.

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La jefa del PRO apuesta a volver a Diputados desde la boleta porteña de Juntos por el Cambio (JxC) y cuenta con el empujón de Mauricio Macri, que desde su descanso en Villa La Angostura siguió la gira de Bullrich por la costa bonaerense. Con su texto bajo el brazo, recorrió Cariló, Pinamar, Villa Gesell, este sábado estará en Mar del Plata y el domingo en Miramar. En su GPS ya tiene cargadas la coordenadas para hacer visitas al resto de la provincia de Buenos Aires y distritos del interior del país, todo enmarcado en un fino equilibrio entre la publicación de sus memorias y su posicionamiento para las elecciones de medio término.

 

La semana en la Costa Atlántica fue su largada para la campaña 2021, pero las recorridas ya preparadas para los próximos meses abren un mar de incógnitas dentro de la coalición opositora. La propia Bullrich insinuó que le “gustaría” ser presidenta y lo consideró “un desafío”, casi una materia pendiente.

 

La comitiva Bullrich la integran su esposo Guillermo Yanco, Gerardo Millman, Damián Arabia, Martín Culato. Millman es la mano derecha de la presidenta del PRO, Arabia fue su director Anticorrupción en el Ministerio de Seguridad y Culato es el brazo ejecutor bonaerense. Ese grupo lo cierra una sorpresa: el reconocido exbailarín Maximiliano Guerra, a quien Bullrich busca instalar como futuro candidato por el PRO en la provincia de Buenos Aires.

 

A lo largo de la recorrida costera, Bullrich también estuvo acompañada por Hernán Lombardi, a quien lo une años de amistad y hoy comparten lugar de privilegio en la intimidad macrista, como contó Letra P. En paralelo, un decena de jóvenes viajó desde la Ciudad de Buenos Aires para participar de la gira y asistir a cada una de las presentaciones en los balnearios turísticos. Este sábado Bullrich visita Mar del Plata y estará con el intendente PRO Guillermo Montenegro.

 

Además, también viajó hacia Cariló un grupo de militantes de la Juventud PRO nacional, que preside Martín César. El joven porteño, que se referencia con Horacio Rodríguez Larreta y se mueve en el discurso antigrieta del jefe de Gobierno, movilizó tropa propia para participar de un encuentro de Bullrich con los jóvenes. Una dinámica que repite la JPRO con cada referente nacional, fiel a estilo larretista de "abrazar" a las distintas tribus del PRO.

 

En su estadía en Pinamar, Bullrich mantuvo un encuentro con el intendente PRO Martín Yeza y referentes bonaerense, como el diputado provincial Sergio Siciliano (Quinta sección) y la senadora Felicitas Beccar Varela (Cuarta sección). A su vez, el jefe comunal también participó de la presentación oficial del libro.

 

El combo libro, campaña y playa de Bullrich transitaba el bajo perfil hasta el episodio policial, sobre el que abundan las teorías e interpretaciones. La jefa PRO asegura que los policías se acercaron hacia el bar y que saludaron en "señal de respeto". Horas después, el grupo de efectivos de la bonaerense dio su versión y sostuvo que hicieron presencia para "evitar escraches" porque "la gente se estaba poniendo un poco hostil ante la presencia" de Bullrich.

 

"Estaba todo armado, la gente nos aplaudió. Procedimos a hacer lo correcto y se la saludó por la investidura que ejerció como exministra de Seguridad", relató uno de los efectivos, de apellido López. "Al darnos cuenta que no había ningún incidente, nos retiramos del lugar", cerró. Más tarde, ante la ola de versiones sobre una eventual sanción hacia los oficiales, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, buscó apagar la flama de Bullrich y negó sumarios policiales: “Tendría que estar loco para echar a un policía por saludar respetuosamente a una ex autoridad”, sostuvo.