23|1|2022

Un giro impensado divide a la oposición y despeja las legislativas en Venezuela

09 de septiembre de 2020

09 de septiembre de 2020

El antichavismo se partió y Capriles aceptó participar en las elecciones. La vía argentina: ¿punto de partida para superar la crisis? El rol de la ONU y Europa.

Cuando parecía que la crisis venezolana se dirigía nuevamente a un camino sin salida, el escenario cambió con el anuncio de una hoja de ruta negociada entre el oficialismo y un sector del antichavismo que abre el camino a las elecciones legislativas del 6 de diciembre. El dirigente opositor Henrique Capriles anunció que participará de ellos, lo que lo enfrentó a los sectores más duros, pero abre una ventana de oportunidad para encarrilar el proceso en el sentido que, entre otros, empuja el gobierno argentino.

 

El punto de partida del acuerdo fue el indulto de 110 opositores, algunos de ellos detenidos, otros exiliados y asilados. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, aseguró que con eso se buscó "profundizar la reconciliación nacional" ante la renovación de las 277 bancas de la Asamblea Nacional. El pacto se logró a través de la mediación del gobierno de Turquía, aliado de Nicolás Maduro, con el propio Capriles. El excandidato a presidente busca ahora recoger los frutos: "Los venezolanos sabemos a qué nos enfrentamos. Aun así tenemos viva la esperanza de que nuestro país vuelva a la democracia", aseguró. 

 

 

El acuerdo rasca una mano chavista y otra del caprilismo. Por un lado, Maduro logra refrescar su rostro ante la comunidad internacional y se garantiza una mayor legitimidad electoral para intentar levantar las sanciones económicas que pesan sobre él y otros miembros y resortes de su gobierno. Por el otro, el líder de Primero Justicia vuelve a la escena política nacional luego del dominio del presidente autoproclamado, Juan Guaidó, y alcanza una hoja de ruta para intentar solucionar la crisis. A raíz de esto, Caracas invitó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE) a ser observadores de los comicios. El portavoz de asuntos exteriores del bloque europeo, Peter Stano dijo que están “estudiando cuidadosamente" la propuesta. "Ojalá acepten", dijo Capriles. Ojalá: por el bien de las elecciones y de ese país.

 

Los comicios todavía no están asegurados porque existen dudas sobre los tiempos para organizarlas, especialmente por la pandemia de covid-19. En diálogo con Letra P desde Barquisimeto, el politólogo y analista político Piero Trepiccione manifestó que si el gobierno "modifica ciertos parámetros o incluso las pospone para garantizar un mayor equilibrio y una mayor observación, los comicios se podrían convertir en el comienzo de la solución del conflicto". Sin embargo, aclaró que "si se hacen bajo el actual formato, van a profundizar las diferencias y los problemas". Maduro ya dijo que en diciembre se vota "llueve, truene o relampaguee", pero Capriles manifestó que "siempre estará primero la vida" y que en este contexto "no podría haber un proceso electoral". Un acuerdo para posponerlas y lograr mayores acuerdos no está descartado. 

 

 

 

"Hay un elemento externo y otro interno para entender la decisión de Capriles", aseguró Trepiccione. Según él, por un lado, es fruto de "esfuerzos hechos tras bastidores por la UE, que ha tenido ciertos desacuerdos con las formas de Estados Unidos, aprovechando las relaciones que tienen Turquía y (la alianza) Unidas Podemos en España con Maduro"; por el otro, su anuncio "busca sacudir la parálisis estratégica de la oposición y reactivar el sector". 

 

Para el analista, el rol de la comunidad internacional ha sido fundamental para alcanzar este acuerdo y lo sería, eventualmente, para solucionar la crisis. En ese escenario, afirmó, "el gobierno de Alberto Fernández puede ser protagonista de la solución porque tiene credibilidad con Maduro".

 

"Argentina y México pueden cumplir un rol estelar porque son países vecinos que se han visto afectados por la migración masiva y por el descalabro económico de Venezuela", agregó. 

 

 

 

Mientras Maduro y Capriles aparecen como los ganadores del acuerdo, el principal derrotado es Guaidó, que insiste en no participar y que se encuentra severamente desprestigiado por no haber cumplido su promesa de derrocar al chavismo, por una serie de escándalos de corrupción y por intentos golpistas frustrados.

 

 

 

Las diferencias entre los dos opositores son profundas. "Siempre será mejor jugar a la democracia", dijo Capriles en sus redes sociales, a la vez que aseguró, en una crítica a Guaidó, que la oposición "no puede seguir jugando a ser gobierno en internet". "Nada va a pasar convocando a no hacer nada", disparó.

 

Históricamente las principales conquistas opositoras siempre fueron por la vía electoral, como en 2015, cuando ganó la mayoría legislativa, y no por la vía insurreccional o abstencionista que hoy vuelve a proponer Guaidó. 

 

En parte, Guaidó y Capriles tienen el mismo desafío: el 5 de enero vence el mandato de la Asamblea Nacional, que es el sustento constitucional del primero para autoproclamarse "presidente encargado" por ser el titular del legislativo. ¿Qué pasará al día siguiente? No se sabe, pero las propuestas son diferentes: Capriles sostiene que se debe participar de las elecciones y lograr que sean transparentes, Guaidó se niega y plantea autoprorrogar su mandato.

 

 

El escenario luce algo más esperanzador que a principios de año, pero todavía no es firme. Las fuerzas políticas venezolanas y la comunidad internacional, incluida la Argentina, deben aprovechar la oportunidad. 

 

 

Como ya señaló esta columna, las divisiones de la oposición, que datan desde hace años, favorecen al chavismo. Los desacuerdos la alejan tanto que, según Trepiccione, "llegar a un entendimiento en esta coyuntura sería un logro extraordinario". "Si actúan con inteligencia, pueden convertir este desmadre en una gran oportunidad para la oposición y para el país. Si actúan como muchachos malcriados, va a ser peor para ellos y para el país", explicó.

 

El escenario luce algo más esperanzador que a principios de año, pero todavía no es firme. La participación de organismos internacionales sería fundamental para hacer de este acuerdo el punto de partida de una solución pacífica de la crisis. Las fuerzas políticas venezolanas y la comunidad internacional, incluida la Argentina, deben aprovechar la oportunidad.