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Kicillof tiene su endeudamiento: los puntos que allanaron el acuerdo

El Financiamiento es ley. La oposición se aseguró $ 3.000 millones para municipios en 2020 y más tiempo para devolver otros recursos. Negociaciones sin mujeres.

Luego de algunos intentos fallidos, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, logró la autorización de la Legislatura para endeudarse por 500 millones de dólares y 28.000 millones de pesos, para destinar a la ejecución de obras y financiar deuda ya contraída. La oposición se abroqueló y en el llamado “toma y daca” consiguió la continuidad de la asistencia financiera a los municipios, que contó Letra P, será de 1.500 millones de pesos a transferir los próximos días y otros $ 1.500 millones, en septiembre. Juntos por el Cambio no logró avanzar en la condonación del Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal, tal como lo había propuesto en el dictamen de minoría del lunes en la reunión conjunta de las comisiones de Presupuesto y Legislación General de la Cámara baja, aunque estiró el plazo para comenzar a devolver los fondos: 18 cuotas a partir de enero de 2021. Este punto era la única condición innegociable que el gobernador, a través de su ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, había puesto sobre la mesa en el mediodía del jueves, horas antes de las sesiones legislativas.  

 

 

La oposición llegó al recinto con un acuerdo empujado por intendentes y legisladores de su espacio. Tal como ocurriera cuando la gobernadora era María Eugenia Vidal, los jefes comunales (esta vez de Juntos por el Cambio), volvieron a ser interlocutores clave en la negociación. Fueron Julio Garro (La Plata), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Miguel Fernández (Trenque Lauquen), junto con los presidentes de bloque Maximiliano Abad (Diputados) y Roberto Costa (Senado), además de Adrián Urrelli, Matías Ranzini y Daniel Lipovetzky, quienes se sentaron a la mesa a negociar.

Del otro lado, el ministro López y los representantes legislativos del Frente de Todos: el presidente de la Cámara de Diputados, Federico Otermín, el jefe del bloque del FdT, Facundo Tignanelli, y Juan Pablo de Jesús. En esa cumbre, horas antes del inicio de la sesión, se terminó de cerrar la negociación de la que, como muestra la foto difundida por el oficialismo y la oposición, no participó ninguna mujer. No estuvo la vicegobernadora Verónica Magario. Kicillof reposó en López la postura del Ejecutivo. Según supo Letra P, apenas hubo un intercambio de mensajes entre la gobernación y la sede el ministerio de Hacienda y Finanzas.

 


Los negociadores por el oficialismo y la oposición, reunidos en el Ministerio de Economía. 

 

DIÁLOGO. Allí se acordó avanzar en dos mesas de trabajo -de las que participarán ministros- de impacto directo en los municipios. Por un lado, para acelerar el anticipo del 30% del Fondo de Infraestructura (FIM) 2020 a los municipios, acordado pero nunca concretado. Para eso, el martes, el titular del ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone, se reunirá con la oposición; mientras que López volverá a ver a los intendentes para analizar las deudas que la Provincia mantiene con los municipios desde la gestión de la exgobernadora Vidal. Eran dos pedidos de Juntos por el Cambio que no pasaron el filtro para incluirse en el texto de la norma finalmente sancionada bien entrada la noche. 

Empujado por los diputados Guillermo Bardón (Compromiso Federal) y Daniel Lipovetzky (JxC), el intendente de La Plata, Garro, buscó que la provincia saldara la deuda por la tasa de capitalidad que a fin de este año llegará a ser de 1.250 millones de pesos, según fuentes de la capital provincial. En una avanzada, acaso ambiciosa, la oposición había redactado en uno de los artículos del  dictamen de minoría que la Provincia se comprometía a pagar la deuda. La Provincia no paga tasa SUM por los edificios administrativos que tiene en la ciudad, como la Gobernación, las torres administrativas I y II, la Legislatura o edificio de la Suprema Corte.

 

 

“La negociación fue dentro del tránsito normal; con tensiones, pero los dos lados entendimos la necesidad de sostener un diálogo razonable”, describió a Letra P un diputado del PRO sobre la cumbre antes de ingresar al recinto.

Esta vez, la tensión entre oficialismo y oposición no llegó a los niveles alcanzados durante la discusión por la reforma impositiva, a principio de año. Sucede que el contexto es distinto. En la gobernación repetían por estos días que quienes más iban a perder si no acordaban eran los municipios y que el Ejecutivo podía “sobrevivir” financieramente hasta fin de año sin tomar la deuda. Claro que, como explicara el ministro Simone a este medio, hubieran quedado truncas algunas obras proyectadas.