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Este jueves cumple cien años. Los desafíos económicos, políticos, culturales, tecnológicos y sociales. Vigencia y protagonismo en la convergencia digital.

Por 24/08/2020 11:33

Este 27 de agosto la radio llega a su centenario. De la odisea de “Los Locos de la Azotea” a hoy, el medio ha sufrido y superado distintas situaciones y contextos políticos, económicos, culturales y tecnológicos. Casi que a través de la historia de la radio se puede contar la historia moderna de nuestro país. Los cien años la encuentran en un momento de transición, como a toda la industria mediática tradicional, aunque con una fuerte presencia en la dieta cultural e informativa de los argentinos y con el salto pendiente hacia la convergencia.

La situación de la radio en Argentina, principalmente en los grandes centros urbanos, no es crítica ni terminal. Pero sí para pre-ocuparse. La pérdida de audiencia se aceleró. En los últimos cinco años, el alcance del encendido mensual cayó un 40% aproximadamente.

¿HAY CRISIS? La situación de la radio en Argentina, principalmente en los grandes centros urbanos, no es crítica ni terminal. Pero sí para pre-ocuparse. La pérdida de audiencia se aceleró. En los últimos cinco años, el alcance del encendido mensual cayó un 40% aproximadamente, según los datos de KantarIbope Media, la única empresa que estudia audiencia en Argentina.

Las plataformas de escucha, todavía, son muy tradicionales (estéreo de los autos, dispositivos de radio AM/FM tradicionales, la FM gratuita del celular) y la penetración en plataformas digitales tarda en despegar (cercana al 30%). Los segmentos más jóvenes son otro problema para la radio: allí es donde más cae la escucha en los últimos años y donde más baja se encontraba la penetración. De todas formas, la radio siempre fue un medio de ingreso a la vida adulta (trabajo, estudio, viajes en transporte público, etc.).

La situación del mercado publicitario no es tan mala para la radio, que obtiene, según los datos de la Cámara Argentina de Agencia de Medios, un promedio de 8% de la torta total. El problema central radica en que esa torta es cada vez más pequeña y devaluada. Pese al buen porcentaje de esa masa, la renta del mercado radiofónico marca también un retroceso: de US$ 263,1 millones en 2013 a US$ 133,6 millones en 2019.

 

 

POLÍTICAS PRO-MERCADO. El marco regulatorio de la actividad radiofónica mercantiliza el acceso a emisoras y, en especial, a frecuencias en el espectro radioeléctrico. Las modificaciones que relajaron los límites a la concentración establecidas por la Ley Audiovisual siguen vigentes en el gobierno de Alberto Fernández y así los límites a la cantidad de emisoras y el establecimiento de cadenas de repetidoras son muy difusos.

El mercado cuenta con actores que no ponen a la actividad radiofónica como centro de sus ingresos económicos y las emisoras quedan sujetas, así, a cumplir roles subsidiarios de otros tipos de medios u otras empresas en otras ramas económicas. La fuerte injerencia de la publicidad oficial en el financiamiento y sostenibilidad económica del sistema ha hecho que los empresarios de medios oficien y actúen como golondrinas: cuando el verano político que propició su desembarco en medios se termina, huyen y dejan un tendal.

 

1920. Los locos de la azotea.

 

En ese sentido, el proceso de precarización laboral y artística se acentuó en los últimos años. Según los datos del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, la radio en este distrito sufrió cientos de despidos y una fuerte reducción de puestos laborales que recargaron tareas y roles en el personal que se sostuvo. Incluso en las emisoras estatales. 

Por otro lado, el Gobierno debe reponer, restaurar y revalorizar de manera urgente las políticas de fomento y refuerzo a la diversidad de voces, como los Fondos de Fomento (Fomeca), destinados a medios comunitarios y de pueblos originarios. Éstos fueron violentamente devaluados e interrumpidos por la administración macrista.

 

 

LA CONVERGENCIA. Más allá de la situación económica y empresarial y la caída de audiencia, la convergencia digital es, para la radio, una puerta. Pero lo que se encuentre del otro lado del umbral depende de lo que el medio construya. La llegada a las audiencias jóvenes, la hibridación con otros lenguajes, el podcast, la renovación artística y la ubicuidad del medio son grandes oportunidades para la radio.

Recuperar la idea de medio intersticial e incidental, compañero y secundario, en época de pantallas y redes sociales requiere que la radio se piense como medio líquido y maleable. Que se adapta a situaciones de consumo y plataformas, a los oyentes tradicionales y a los digitales. Que transforma masa de oyentes en comunidades digitales que hasta pueden aportar al financiamiento. Que se banque estar de fondo para conquistar cuando se le presta atención.

En su centenario, la radio tiene, vive y adopta mil formas posibles. En el primer día de sus próximos cien años, el desafío también es pensar qué otras vidas y formas puede tener.