12|9|2022

El eje Argentina-México da los primeros pasos para liderar la región

19 de agosto de 2020

19 de agosto de 2020

La vacuna, solución para el covid-19 y factor de influencia. López Obrador tiene la llave de puertas clave. La alianza pisa en el BID y va por otros desafíos.

No fue casualidad que el primer viaje como presidente electo de Alberto Fernández haya sido a México y no, como indicaba la tradición, a Brasil. Ante las mala relación con el gobierno del país vecino, el peronista encontró en Andrés Manuel López Obrador (AMLO) una alianza para explotar y profundizar. Nueve meses después, las semillas plantadas entonces comienzan a dar sus frutos. La producción en conjunto de la vacuna de Oxford para combatir el covid-19 y los acuerdos sobre política regional afianzan las bases de un eje que busca erigirse como preponderante. 

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Hasta el momento, los deseos de la buena relación bilateral forjada en aquel viaje no se habían plasmado de forma tangible. El anuncio de la semana pasada a propósito de la vacuna cambió el panorama. En conferencia de prensa, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, aseguró: “Un buen amigo de Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva) nos dijo ‘hagan un eje del bien’ y aquí está”. El eje encontró su primer logro. Ahora quiere, y debe, ir por más.

 

 

La comunidad científica ya ha advertido en más de una oportunidad que no habrá una solución definitiva a la pandemia hasta que haya vacunas. Desde entonces, el mundo vive una especie de carrera sanitaria para alcanzarla. En este contexto, Argentina y México se han colocado en un lugar de vanguardia en la región. La vacuna más prometedora y más avanzada será producida para todo el continente de forma autónoma, lo que traerá dos beneficios: un acceso más rápido y directo a ella para todos los países y el prestigio de Argentina y México de ser los artífices de la solución regional a la peor crisis sanitaria del último siglo.

 

 

 

En diálogo con Letra P, el designado embajador argentino en México, Carlos Tomada, quien se trasladará el mes que viene, explicó que “el largo vínculo” que une a los dos países “hoy se potencia por la relación personal y política de ambos presidentes”.

 

“Hay valores e ideales compartidos que queremos profundizar para una mayor cercanía y un mejor intercambio”, afirmó, a la vez que aseguró que el gobierno argentino “está muy entusiasmado y esperanzado” en profundizar este lazo. El desarrollo mutuo de la vacuna se debe enmarcar en este proceso de acercamiento. 

 

El convenio pone en evidencia, también, otro logro forjado en noviembre. El mismo no sería posible sin el aporte económico de Carlos Slim, una de las personas más ricas del mundo y hombre cercano al presidente mexicano. Él será quien correrá con los gastos necesarios para que la vacuna no tenga fines de lucro y llegue a toda la región a un precio cercano a los cuatro dólares. “Sin Slim habría sido imposible”, le dijo una fuente de la Cancillería argentina a Letra P. Alberto Fernández lo conoce desde sus tiempos como jefe de gabinete y refrescó la relación en el mencionado viaje, en el que ambos mantuvieron una reunión a solas. 

 

 

En Cancillería aseguran que Fernández y López Obrador mantienen una relación “excelente y de mutua confianza” y que “hablan seguido”.

 

 

Esto, además, muestra otras coincidencias entre los presidentes. Ambos asumieron luego de períodos neoliberales, se definen como progresistas, parten de entender la inserción de sus países en el mundo desde una visión latinoamericanista y tratan de mantener un vínculo fluida con el sector privado e industrial: AMLO con Slim y Alberto Fernández con aquellos empresarios a los que les pide apoyo para superar la pandemia. Esto a pesar de ser acusados de “comunistas” por sectores de oposición que se replican en los dos países.

 

La buena relación que tiene AMLO con Slim no es la única que ha sabido explorar Fernández. El mexicano intercedió en nombre de la Argentina ante su amigo Larry Fink, presidente del fondo de inversiones BlackRock, uno de los tenedores de deuda más díscolos en el reciente proceso de reestructuración. Aunque no parece que esa gestión haya influido decisivamente en el acuerdo, la misma demuestra las distintas facetas que tiene la relación y podría dar más frutos en el futuro, si es que Fink se convierte en secretario del Tesoro, como algunos rumorean, en una eventual administración demócrata en Estados Unidos. 

 

 

 

Desde el viaje, Fernández habla de AMLO como “un amigo”. Una fuente del Palacio San Martín le aseguró a Letra P que “la relación es excelente y de mutua confianza” y que “hablan seguido”.

 

El lunes, en una videoconferencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el canciller, Felipe Solá, se refirió en los mismos términos hacia su homólogo Ebrard. La alianza bilateral lideró el encuentro con 17 países de la región, que dejaron de lado otras diferencias políticas para centrarse en los beneficios de la vacuna. Buenos Aires busca aprovechar esta posición de cara al futuro: “La vacuna demuestra lo que queremos ser, lo que queremos hacer y lo que estamos haciendo”, aseguró Solá.

 

 

 

La amistad se extiende a otros asuntos. La elección por la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es uno de los más importantes. Por primera vez en la historia, rompiendo la norma no escrita que indica que su presidente es latinoamericano, Donald Trump presenta a su propio candidato: Mauricio Claver-Carone. Argentina, que postula al actual Secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, lidera la oposición junto a México. Lo que parecía una batalla perdida, da algunas señales para la ilusión. El país busca alcanzar los votos necesarios para que no haya quórum en septiembre y se vote en marzo, con las elecciones estadounidenses ya definidas y con mayores certezas sobre la pandemia. La iniciativa ya dio algunos frutos: la Unión Europea y Chile se sumaron y, según pudo saber este medio, en la Cancillería argentina se ilusionan con los posibles apoyos de Perú y Canadá, lo que sería suficiente. 

 

 

 

Todavía existen otros puntos de acuerdos para robustecer el eje con México. La profundización del intercambio comercial, hoy cercano a los 2.500 millones de dólares, el trabajo conjunto para resolver la crisis venezolana a través del diálogo y la capacidad de ser los interlocutores regionales con el próximo gobierno estadounidense son desafíos importantes para el eje político regional emergente. No será fácil, pero el primer paso, el más difícil, ya está dado.