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La transición albertista en los medios públicos

La TV Pública y Radio Nacional se rearman con perfil informativo y educativo. Una apuesta todavía abierta que replica la construcción política del Presidente.

La TV Pública y Radio Nacional se rearman con perfil informativo y educativo. Una apuesta todavía abierta que replica la construcción política del Presidente.

Una de las principales características de la gestión comunicacional de Alberto Fernández es que, en la repartija frentista de roles y cargos, quedó reservada para personas cercanas. Un germen del albertismo. Con Francisco Meritello, mano derecha del presidente del PJ porteño, Víctor Santa María, entre otras cosas, a cargo de la mega cartera comunicacional, los nombres al mando resultan familiares para la figura presidencial: Claudio Martínez (histórico productor de TV), Rosario Lufrano (directora de la TVP entre 2006 y 2008), Bernarda Llorente (figura de la AM 750) y Alejandro Pont Lezica (secundado por Gustavo Campana, compañero de Víctor Hugo Morales) son las figuras de la primera línea del apartado más periodístico de los medios estatales.

Pero la gestión tuvo poco tiempo para consolidar su propuesta. Los consecuencias de la pandemia trastocaron todos los proyectos para 2020. También, el de los medios públicos, que iniciaban una nueva etapa cuando las medidas de distanciamiento y aislamiento social los llamaron a recalcular su ruta. Eliseo Álvarez en la TV Pública y Pont Lezica en Radio Nacional decidieron, rápidamente, ceder seis horas de su programación el primero y siete el segundo para contenidos educativos del programa Seguimos Educando.

“Estamos reconstruyendo”, dicen las placas institucionales de Canal 7 para sintetizar una lectura sobre la herencia y para explicitar cómo asume su tarea la nueva gestión. Martínez, subsecretario de Medios Públicos, esbozaba en mayo pasado desde Twitter el rediseño de la propuesta: “Los medios públicos se están reconstruyendo sobre tres pilares: 1) Las clases a distancia junto con el Ministerio de Educación 2) La calidad informativa para combatir la infodemia 3) El apoyo a la cultura nacional, programando a nuestros creadores y artistas”.

 


Con una programación que se mantiene generalista, desde marzo domina el sesgo periodístico-educativo en Canal 7. En los cuatro noticieros no hubo incorporaciones de grandes figuras del periodismo mainstream. La apuesta pasa por la inclusión de la planta de trabajadores de la estación y la promoción de jóvenes periodistas como Ariel Senosiain, Ayelen Oliva, Florencia Barragan, David Cufré y Diana Zurco. Este mes se anunció la programación de la primera ficción original del año. Se trata de "Terapia en cuarentena", una coproducción realizada entre la productora NOS y Contenidos Públicos Sociedad del Estado.

 

 

La programación de la AM 870 sigue las mismas líneas que la televisora, con algunos retornos como Mario Wainfeld con "Gente de a pie", pero sin nombres rimbombantes. De hecho, periodistas de la planta estable de la estación protagonizan la primera mañana informativa. 

En tiempos de pandemia, Radio Nacional inició una serie de entrevistas federales a funcionarios del Gobierno nacional en las que llegan preguntas desde las filiales provinciales de la emisora. El propio Alberto Fernández enfrentó este formato, una novedad que explora las potencialidades de la red de radios más grande del país.

 

 

Unos días después, una entrevista con dinámica similar tuvo al Presidente en el programa "Altavoz", en la tarde de la TVP, donde fue interpelado por jóvenes de todo el país. En ambos casos fueron diálogos amenos, sin mayores incomodidades, aunque las consultas llegadas desde las provincias permitieron cierta ampliación de la agenda. La primera entrevista concedida por Fernández durante la pandemia a la TVP también fue sin sobresaltos, aunque con la sorpresa de la conducción de Lufrano, directora de la empresa estatal.

 

 

BAJO RENDIMIENTO. Los resultados en niveles de audiencia de los medios estatales son parciales y deben ser tomados con pinzas. Como ya se dijo, las programaciones de Radio Nacional y la TVP se vieron modificadas por la emergencia educativa. Sin embargo, puede destacarse que las emisoras de radio volvieron a ser auditadas por Ibope.

La última medición durante el macrismo fue en marzo de 2018 y allí Nacional se quedaba con el 1,4% de la audiencia de AM. En junio de 2020, Kantar Ibope Media marcó que la AM 870 se quedó con el 1,7% del share. La primera medición del año en marzo marcó un 0.9% de ese índice, un piso realmente bajo.

Para la TVP los números tampoco son buenos. En julio promedió 0.5 punto de rating, lo que la ubicó en la misma línea de Net Tv, el canal de Perfil, y por detrás de todos los canales de cable C5N, TN, A24 y Canal 26. A los noticieros de la TVP tampoco les va bien: sus picos son de 0.6 puntos de rating y suelen quedar últimos en su franja. Si bien la competencia no es un criterio que rige a las estaciones públicas, estas cifras ofrecen pistas sobre su vínculo con la audiencia.

 

 

En una entrevista con Tiempo Argentino, Meritello, el secretario de Medios y Comunicación Pública, declaró: “Para mí, (el análisis político) pasa por los noticieros. No es de discusión de agenda, es información. Uno de los roles de los medios públicos es informar la gestión del Gobierno, hacer que se vea. Después está el entretenimiento y lo educativo. Para nosotros, es central eso. Hay un mito que dice que la televisión educativa no puede ser entretenida, lo quiero discutir y demostrarlo en pantalla”. 

La inserción de los medios estatales en el ecosistema mediático es compleja. Sin asistir a una línea editorial de militancia “albertista”, la disputa por audiencias afines al Gobierno los pone a competir con C5N y Crónica en televisión y con la AM 750, Radio 10, la 990, El Destape, FutuRock y La Patriada en radio. Muchos de estos medios, en especial los radiofónicos, se erigieron como refugio de las grandes figuras de la comunicación estatal kirchnerista. La tercera vía que parece proponer la nueva gestión no logra convocar, aún, audiencias polarizadas. La nueva señal de noticias del Grupo Octubre, a lanzarse en el mes homónimo, será una medida para saber si es un problema de “espacio en la demanda” o de línea editorial.

El albertismo mediático sigue al político: se construye pero está en estado embrionario. El equilibrio frentista y la sobriedad parecen trasladarse a los medios públicos. La experiencia kirchnerista, el mandato antigrieta, la pandemia y las limitaciones económicas operan como contornos de la nueva etapa. Con funcionarios con diálogo abierto con todo el arco mediático, la necesidad de construir un relato propio desde los medios estatales no aparece como prioridad del Gobierno. Con pie de pluma, la gestión de las emisoras aún no disputa audiencias ni relato.