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CFK bendice el Consejo Agroindustrial y, sobre la crisis de las entidades, construye una salida al laberinto histórico del campo. Rural afuera y neopragmatismo.

Por 31/07/2020 10:24

En tiempo récord y luego de gestiones cruzadas, la vicepresidenta Cristina Fernández le dio su bendición al armado de la dirigencia agropecuaria más dispuesta a la negociación. Mientras tomaba té, CFK consideró que “hay que fortalecer al Consejo” por su carácter de representatividad federal. La escucharon atentamente, a lo largo de la hora y media de reunión, José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y coordinador del Consejo Agro Industrial ArgentinoRoberto Domenech, titular de la Cámara de Empresas Avícolas (CEPA), y Gustavo Idigoras, de los Exportadores de Cereales (CIARA-CEC). El agrupamiento, creado para avanzar en un proceso de representación de la industria aplicada al campo, empezó a tejer nexos con un peronismo siempre reacio a sentarse con el sector.

Luego de una recorrida por casi todos los cuadros del Gobierno y a la espera del encuentro con el presidente Alberto Fernández, edificaron un conglomerado de 50 cámaras, la Unión Industrial Argentina (UIA), Federación Agraria (FAA), Coninagro y Confederaciones Rurales (CRA) que empezó a disputarle poder de lobby, relacionamiento y articulación política a la Mesa de Enlace.

 

La Mesa de Enlace, quebrada. SRA se bajó del Consejo Agroindustrial. 

 

La foto es de impacto porque refleja un escenario impensado luego de aquella herida de la 125, un acercamiento de un campo bastante masivo y representativo con la expresidenta que menos toleró a esos sectores.

Pero la imagen lejos está de tener un componente ideológico y se explica en diferentes procesos de maduración de los actores retratados. El Consejo no representa un foco de militancia peronista en las chacras, sino un grupo de empresarios, productores y exportadores volcados a un pragmatismo que parece leer bien los tiempos que corren. Si el Presidente se ha rodeado de ceos negociadores para llegar a ese círculo y obtener beneficios, ese parece ser el camino.

Cuentan los que la frecuentan que CFK está en la misma línea en varios frentes y, en este punto en particular, sorprendió a los presentes habiendo estudiado la propuesta de un plan agroexportador. Les aseguró que fomentará una ley para quitarle impuestos a la mayor exportación de alimentos industrializados. Les habló de que hay que perfeccionar el sistema “en un mundo cada vez más proteccionista” y pareció olvidarse de aquellos conflictos con el campo. “No hubo ni una mención, ni crítica, a nada de lo referido a su relación”, contaron los que escucharon la conversación. Ni siquiera se habló de un punto clave que es la única ausencia de peso en el Consejo, la de la Sociedad Rural, que prefirió no ser arrastrada por lo que, cree, es un juego peligroso con el peronismo. De hecho, la entidad que conduce Daniel Pelegrina es el buque insignia de la resistencia al Consejo. En privado, ya los chicanean: “Si hay conflicto, ¿van a salir a la ruta con nosotros?”. Son lógicas opuestas, parece verse, entre un polo negociador y uno nacido, seteado y crecido en el conflicto. Pero la disputa existe porque la representación de la Mesa de Enlace está, por primera vez desde su creación, seriamente en duda. Al igual que su poder de lobby.

 

 

La bendición de la vice, sin embargo, es casi una decantación natural del enojo de una parte importante de la industria rural con la gestión de Mauricio Macri. Los integrantes del Consejo se cuadraron en 2015 tras la figura del líder de Cambiemos a la espera de beneficios definitivos como la caída de las retenciones. Pero nada de eso ocurrió. En 2018, el exministro Luis Miguel Etchevehere cortó un beneficio directo para la industria: dio de baja los aranceles diferenciales para la exportación de soja y mantuvo los de maíz y trigo. Más relacionado con los productores primarios, Etchevehere jugó una carta política fuerte. Luego, Macri subió las retenciones generales y empezó a crear opositores futuros. La Mesa de Enlace prefirió callar y bancar, aun sintiéndose defraudada, y eso delineó los dos bandos actuales.

Naturalmente, este nuevo orden se vislumbra más dinámico que estático, pero no es un dato menor. El canciller Felipe Solá, que también se vio con el Consejo, les planteó a sus miembros un modelo exportador de país en el que parecen coincidir. Pero el que definirá el pulso del vínculo con el agro será el Gobierno, que también deberá contener a los ultras más ideologizados anti PJ, que tienen fuerte impacto mediático y ya calientan tractores.