02|7|2022

La mediatización pandémica del señor de las camas privadas

17 de julio de 2020

17 de julio de 2020

Socio de Vila en América, usa su pantalla para bajar un discurso procuarentena para evitar el colapso de su negocio madre, las clínicas. Plasma y vacunas.

Siempre le gustaron los medios, pero rechazó el manejo de varios de los que le ofrecieron porque no cumplían con su primera obsesión. “Quiero un canal, en lo posible de aire, un medio que cuando lo necesite para dar un mensaje, ese mensaje llegue”, les dijo hace muchos años a sus amigos más cercanos. Luego de varios descartes, Claudio Belocopitt, el dueño del imperio de la salud privada Swiss Medical, consiguió en 2017 el objetivo cuando se asoció con Daniel Vila en el Grupo América. Le compró las acciones a Francisco De Narváez y entró a un paquete que también incluye al líder de Corporación América, Eduardo Eurnekian. Tres años más tarde, le llegó el momento de usar el caño federal de transmisión de mensajes, justo cuando ese mensaje está directamente relacionado a su negocio, el de resguardar y alertar sobre el posible colapso del sector sanitario privado en la pandemia de COVID.

 

En su misión comunicacional, coincidió casualmente con los intereses del Gobierno. Con su discurso público en el canal obligó, sin decirlo ni pedirlo, a que varios conductores de la señal reformularan el perfil aperturista desbocado y modificaran su visión contraria a la estrategia de confinamiento que planteó el presidente Alberto Fernández. “Yo voy y me expreso, no obligo a nadie y discuto con los que están en desacuerdo. Lo que sí digo es que cuando esto termine hay que hacer un programa de archivo con lo que cada uno de los actores de esta crisis fue diciendo, y ahí vamos a ver qué era verdad”, dijo Belocopitt en diálogo con Letra P. Y explicó cómo es su estrategia: “Salgo dos o tres días seguidos y después me guardo dos semanas. La última vez, analicé que en el fin de semana largo se había empezado a hablar de que la curva y los casos iban bien, pero yo veía otra cosa en los números. O sea, se hablaba de abrir cuando no estaba para hacerlo. Y ahí salí a concientizar”.

 


Junto a Larreta y Vila, su socio en América.
 

 

Contador egresado de la Universidad de Belgrano, Belocopitt es un golden boy de la salud privada, que edificó su fortuna con habilidades de negocios y relacionamiento directo con las manijas del poder económico y político. Con solo 28 años, juntó a un grupo de inversores para empezar a edificar, en 1989, la Maternidad Suizo Argentina. Luego, empezó un proceso de compra de prepagas pequeñas y clínicas varias, entre ellas el Sanatorio Agote, Los Arcos y la Clínica Olivos. De allí en adelante, se metió de lleno en el negocio de las aseguradoras de salud y hasta empezó a producir espectáculos: produjo a Antonio Gasalla; a Marcelo Tinelli en Radio Del Plata y a Daniel Haddad, con quien hoy mantiene un nexo de amistad. También invirtió en cine, en tándem con la productora de Hugo Sigman, en películas como “Relatos Salvajes”. En 2018, quiso quedarse con C5N, pero finalmente desistió.

 

 

 

Hábil para moverse en la política y en el Círculo Rojo, se llevó bien con Néstor Kirchner, más o menos con CFK y se esperanzó con Cambiemos. “Con Macri, mi empresa vale más”, le dijo a Forbes en el inicio de su gobierno. Luego lo criticó y consideró que había que buscar opciones. En la campaña para presidente de la Nación, integró junto a Vila el Grupo Roldán, un conglomerado circunstancial de empresarios que, vía un vínculo con Sergio Massa, articularon inicialmente con Roberto Lavagna. Roldán es la parrilla de Vila en Palermo, en la que empezó y culminó esa fugaz aventura, cuando en la reunión para charlar sus avales, el exministro faltó sin aviso. Luego, armó buenos vínculos con Fernández vía varios funcionarios y su ministro de Salud, Ginés González García, a quien conoce de los años en los que era ministro de Kirchner, mismo tiempo en que empezó a crecer el negocio de la medicina privada. “Fui muy crítico de Ginés cuando arrancó la pandemia, porque se subestimaron los efectos y era necesaria una mesa de articulación -contó a este portal-, pero con el paso de la crisis empezamos a hablar muy seguido y hoy coincidimos en casi todos los temas”. Esa articulación tiene que ver con la relevancia del sector privado en la atención, que hoy se ocupa del 70% de las camas.

 

 

 

Belocopitt se obsesiona con los datos que le arrojan unas pantallas en las que observa los números diarios del sector privado y de su empresa en particular. Tiene ese sistema en su celular y en su computadora de la oficina de un piso alto en el Edificio Blue Sky, de Avenida Libertador. En eso basa su estrategia comunicacional.

 

Según contaron a Letra P fuentes de su entorno, la cantidad de internados leves por COVID en Swiss Medical está creciendo a un ritmo de 5% diario. Hace dos noches, tuvieron problemas para encontrar camas para internar en el AMBA, no solo en sus clínicas, sino en las de sus prestadores. Los datos de terapia muestran que la ocupación en su firma es del 50%, y que sólo el 35% de los pacientes requirieron respirador. Pero, según su visión, el colapso será la falta de camas si la curva sigue ascendente. En este contexto, Belocopitt adquirió un rol de negociador central de la flexibilización de los protocolos de internación, como presidente de la Unión de Entidades de Salud, un conglomerado de las prepagas más poderosas, una especie de superestructura de lobby. Su último objetivo es lograr que los pacientes de COVID con sintomatología leve o con preexistencias medicadas hagan los cuidados en su casa y no en las clínicas. De eso charla seguido con otro de sus ministros afines, el de la Ciudad, Fernán Quiros, el guardián del protocolo en territorio porteño, epicentro de las clínicas de Swiss Medical.

 

 


Con Ginés, de la crítica al acuerdo. 
 

 

“En Ciudad ya se fue ablandando el protocolo, fue un gran error de ellos mandar a internar desde el inicio a todos aquellos que tienen síntomas leves. Eso generó una saturación de camas, insumos y de personal. Hay que atender a los que están complicados o los que pueden estarlo”, explicó. Contó además que “en provincia de Buenos Aires, ese tema se manejó mejor desde el inicio”, y quitó del medio otro de los mitos que, incluso, nacen en los medios. “Capital tiene más infraestructura pública, privada, y más gente por m2, pero no es posible pensar políticas diferenciadas separadas por la General Paz. Hoy la situación no es buena en ninguno de los dos lados, la apertura de la cuarentena no puede ser distinta en Ciudad y Provincia”, dijo.

 

Belocopitt corre con otras ventajas en plena pandemia. Desde hace algún tiempo, su empresa colabora con iniciativas de investigación y docencia del infectólogo Fernando Pollack, entre ellas, las pruebas que se hacen con plasma de recuperados. El médico es el coordinador del testeo de la vacuna de la multinacional Pfizer en la Argentina. Y Swiss Medical ya fue seleccionada para testear en la compañía los efectos de la misma, a priori, en trabajadores de la primera línea de batalla. “Se van a dar en dosis, una entre el 15 y el 25 de agosto y otra en septiembre, con diferencia de 21 días. En noviembre se tendrían los protocolos para ver su utilidad y en diciembre habría alguna disponible en el mercado. Pero no es la única, la de Astrazeneca podría estar en septiembre y la Modena viene bien también”.