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Empresarios se quejaron por su inclusión en una foto con el Presidente y sugirieron que “debió haber un debate”. Cruces con los que apoyaron el gesto.

Por 14/07/2020 16:11

La pulseada por la igualdad de género en el sector privado es una contienda aún desigual puertas adentro de las entidades. La inclusión de Carolina Castro, primera mujer en la mesa chica de la Unión Industrial (UIA), en la foto del acto del 9 de Julio, levantó polvareda, celos e internas no sólo en la central fabril, sino también en el seno del Grupo de los Seis (G6), el que se representó en la postal del día patrio acompañando al presidente Albero Fernández. Se dividieron los ceos, entre los que criticaron “el lugar que se le dio” y los que bancan un cambio de perfil y la ampliación del cupo femenino.

Una semana antes del acto en Olivos, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, llamó al titular de la UIA, Miguel Acevedo, y le pidió que Castro estuviera presente ese día. Fernández venía con fuertes cuestionamientos externos e internos por las últimas invitaciones de solo hombres a reuniones. Castro, en este contexto, no sólo era la única mujer representante en cargo de toma decisiones en todo el G6, sino que además viene desde hace un tiempo trabajando en políticas de género con funcionarias del Gobierno.

Cuando llegaron a Olivos, no sabían qué lugar tendrían, pero el Presidente pidió que Castro estuviera al frente, a su izquierda; a la derecha, el titular de la Sociedad Rural (SRA), Daniel Pelegrina. Más atrás, Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio); Iván Szczech (Cámara de la Construcción); Acevedo (UIA), Eduardo Eurnekian (Cámara de Comercio) y Javier Bolzico (ADEBA). 

 

 

“Acá no se charló nada, tenemos un organigrama directivo”, contó a este portal un dirigente del G6. “Carcamanes va a haber siempre, y no se dan cuenta que los cambios se van a venir encima. Necesitamos más presencia de jóvenes y mujeres en las empresas”, dijo otro alto dirigente, que participó de algún mensaje cruzado por el asunto.

 


El presidente pidió que Castro estuviera en primera fila. 

 

Ninguno de los procesos de inclusión ha sido sencillo. La designación de Castro en la UIA fue producto de largos debates, al igual que el resto de las mujeres que ingresaron en la estructura. Y aún hoy, hay quienes no están del todo convencidos.

“Esto es infantil, no puede haber detractores en materia de inclusión”, comentó un empresario vinculado al sector bancario.

Castro, en su fuero íntimo, conoce estas tensiones y las administra en consecuencia para que el proceso relevante, el de la pelea por la inclusión, no se detenga en temas puntuales. Hace unos días, y sin referirse al tema, le dijo a Letra P que “los cambios en empresas no pueden pasar de cero a cien”.

 


Castro, junto al Presidente y el resto de los convocados.