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En la reunión con la UTA y los ejecutivos, alertaron posible ajuste de personal e insolvencia al no tener corte de boletos. Santa Fe y Rosario, complicadas.

Por 28/05/2020 17:58

“Los transportistas le corren cada vez más la zanahoria al conejo. Los conejos somos nosotros, los choferes de colectivos”. Así graficó el secretario general de Rosario de la Unión de Tranviarios de Automotores (UTA), Sergio Copello, el empantanado conflicto generado por la falta de pago de la mitad de los sueldos de abril y que derivó en un histórico paro de 18 días en una docena de ciudades grandes del interior del país.

Esta actitud de los empresarios del transporte nucleados en la Federación de Transportadores de Automotor de Pasajeros (Fatap) quedó en evidencia en la reunión virtual que realizó junto al gremio y autoridades de todos los niveles, cuando advirtieron sobre la posibilidad de encaminar masivamente pedidos de Procesos Preventivos de Crisis (PPC), que no son más que una herramienta para llegar a suspensiones y, en última instancia, despedir gente.

Protagonistas de la reunión leyeron esas declaraciones como una presión contra el reclamo del gremio, aunque vale aclarar que recién este jueves, en el día 18 de huelga, la seccional Rosario avanzó con una masiva movilización a la municipalidad local y gobernación. La miniliga de intendentes del interior no pudo, por el momento, hacer pie con el reclamo en la Nación por mayores aportes y destrabar el conflicto.

 

 

Pero hubo más. Los transportistas agitaron el fantasma de la quiebra ante la escasa recaudación producto de la cuarentena, y su comparación con los compromisos a cumplir. “Las empresas dicen que no van a seguir girando descubiertos ni sacando créditos porque se les agranda cada vez más el pasivo. Algunas firmas de distintas ciudades, como en Rosario, avisaron que de continuar así van hacia la quiebra”, sostuvo un dirigente que estuvo presente.

Lo cierto es que las empresas de transportes también son damnificados en la situación, dado que la recaudación por boleto cortado bajó 82% desde que comenzó el aislamiento según datos del Ente de la Movilidad de Rosario. Esto se traduce en un escenario complejo si es que ningún gobierno compensa la pérdida de la tarifa, la cual representa el 55% del sostenimiento del sistema en Rosario. El otro 45% se nutre de subsidios nacionales y aportes provinciales y municipales.

 

 

En esta ciudad, el sistema de transporte tiene tres jugadores: Movi, de capital estatal; Rosario Bus, de peso histórico en la región. y El cacique, oriunda de Mendoza, que desembarcó en la ciudad en el último pliego, hace poco más de un año y medio. Una de las empresas privadas alertó en la reunión del miércoles vía Zoom sobre la situación complicada de sus pasivos y un futuro sombrío.

En la ciudad de Santa Fe, el Grupo Autobuses (Autobuses Santa Fe y Recreo) ya solicitó la semana pasada la reapertura del procedimiento preventivo de crisis que ya había planteado en diciembre. De los 450 empleados, propone dar de baja al 20%, suspender al 40% y continuar operando con normalidad con el 40% restante.