La pequeña y mediana empresa vive una situación delicada en plena pandemia y salió fuerte a reclamar flexibilidad del Gobierno para calificar al programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP). La medida, que habilita a acceder vía Estado a la mitad de la masa salarial del personal, ha llegado con fluidez a las grandes compañías, pero deja a miles de pymes en el camino por no cumplir pautas rígidas, como los niveles de facturación.
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Federico Cuomo, dirigente de Riel, atribuyó la cuestión a un problema político. “Se le está informando mal la situación al Presidente. Hay gente del Gobierno que no escuchó al Presidente cuando al inicio de su gobierno dijo que hay que empezar por los últimos para llegar a los primeros. Primero, hay que asistir a las pymes de menos de cinco empleados. Hay funcionarios que han perdido el contacto con la realidad”, afirmó.
Para Cuomo, "informan mal al Presidente".
Pero el tema es federal. Desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), que nuclea a un 87% de pymes y el resto empresas grandes del sector, su presidente, Víctor Sarmiento, entendió que debe computarse la inflación en la facturación para lograr un encaje real, más que analizar el volumen de la empresa.
“Debería computarse la inflación en la variación interanual de la facturación de los empleadores. Si la empresa entra en el monto de facturación con la inflación sumada, debe incluirse, más allá de la cantidad de empleados que tenga, porque puede tener espaldas, pero la crisis también le impactará”, explicó y completó: “Hay que salvar a las industrias y al empleo".
Sarmiento, de los santafesinos de FISFE, pidió ver más allá de la facturación.
En esta línea se expresó Ricardo Diab, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario y vicepresidente de CAME, que pidió que el Gobierno cubra el 100% a través del ATP. “Todas las pymes deberían contemplarse; no hay una sola pyme que conozca con espalda suficiente para aguantar 45 días sin actividad”, dijo. Y agregó que “el tema de la facturación es complejo". "Algunas facturaron y no cobraron, es decir, no tienen el dinero. Otras facturaron quizás más que el año anterior, pero, si se le saca el 50% de inflación, cambia la situación”, completó.
Para Diab, “esto es un salvataje para quienes no tuvieron actividad". "Si la empresa ha tenido trabajo y la espalda suficiente para seguir aportando, igual la prioridad la tienen todas las pymes, sin oponerme a grandes empresas”, cerró.