28|1|2021

14 de mayo de 2020

Inmortalizada por el cepo al dólar en la gestión K, hoy el Círculo Rojo está a merced de la firma de la jefa de la AFIP. El vínculo inquebrantable con Fernández de una desarrollista desde la cuna.

Tiene a su cargo el pago de la mitad de los sueldos de 2,2 millones de trabajadores de 240 mil empresas. Es la puerta de entrada para que monotributistas y autónomos accedan a los créditos a tasa cero y el organismo que preside fue el encargado de validar a los ocho millones de beneficiarios que deben cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Con moratoria impositiva, facilidades para pagar impuestos y prórroga para los vencimientos de Ganancias, enfrenta la urgencia de aumentar los ingresos en medio de un derrumbe estrepitoso de la recaudación y la necesidad de reinventar a la AFIP para implementar políticas que nunca habían sido de su competencia. 

 

Mercedes Marcó del Pont puede experimentar, en plena emergencia, una revancha tan íntima como sui generis. Sin nada para festejar, con mil frentes abiertos al mismo tiempo, la ex presidenta del Banco Central (BCRA) volvió a ser autoridad en el mundo de las empresas y de su veredicto depende en parte la suerte de los pesos pesados del Círculo Rojo. Vueltas de una economía que tiene entre sus pocas certezas la supervivencia del cepo: los mismos que la bañaron en críticas a partir del control de cambios de fines de 2011 y la vapulearon más allá de su renuncia en noviembre de 2013, hasta el último día del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, ahora se ven obligados a pasar por ventanilla para pedir clemencia o solicitar ayuda.

 

Marcó del Pont anunció en las últimas horas que el Estado ya pagó a través del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) la mitad del sueldo de 1.200.000 asalariados del ámbito privado: falta todavía cubrir los ingresos de la otra mitad, antes de repetir el auxilio con los salarios de mayo, que se cobran en junio. Según dicen en la AFIP, en los próximos días se abonará a otros 600 mil empleados y, a fin de mes, se completarán los pagos. Por supuesto, la asistencia no alcanza a todas las empresas y las grandes -que ven con recelo a las pymes, aunque no lo digan- ahora también reclaman un auxilio superior. Más de 200 mil firmas que se anotaron quedaron al margen del subsidio directo por no cumplir con los requisitos, entre ellos el nivel de facturación, la prohibición de girar dividendos al exterior y comprar contado con liqui.

 

 

 

Mientras desde el sector empresario se quejan por las fallas de implementación o por las medidas que llegan tarde y hay también informales que no acceden al IFE, cerca de Marcó del Pont se sorprenden por la escasa demanda que tuvieron hasta ahora los créditos a tasa cero para monotributistas A y B. Hay 334 mil créditos aprobados o precalificados, de los cuales 120 mil -de un promedio de 114 mil pesos- ya fueron acreditaron. Ante las críticas, la ex titular del BCRA compara la dimensión de la pandemia con la crisis de 2008: mientras ese año, el Ministerio de Trabajo llegó a dar 150 mil Repros, hoy el Estado paga los salarios de más de dos millones de trabajadores.  

 

A nivel del equipo económico, la ascendencia de Marcó del Pont es indudable. La actual vicejefa de gabinete, Cecilia Todesca, trabajó con ella en FIDE y fue su jefa de gabinete en el Banco Central, donde el hoy ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, era su gerente general.

DESARROLLO K. Parte de una familia de comerciantes catalanes que llegó a la Argentina a fines del siglo XVIII, Marcó del Pont nació, se crió y vivió toda la vida en Barrio Norte. Un antepasado suyo, Antonino, figura en los archivos como el primer presidente de Lotería Nacional y directivo del estatal Banco Argentino. Su madre era cuñada del primer Rogelio Frigerio y simpatizaba con el Movimiento de Integración y Desarrollo de Arturo Frondizi. La titular de la AFIP heredó el desarrollismo de su familia y se incorporó con apenas 23 años a la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) que dirigía el economista Héctor Valle: todavía hoy figura en la entidad como su presidenta en uso de licencia.

 

Después de dos años en los que acompaño a Valle como funcionaria de segunda línea durante el gobierno de Carlos Menem, Marcó del Pont profundizó una fuerte militancia antimenemista en materia económica, se enroló en el Plan Fénix y quedó lejos de sus orígenes familiares. Sus responsabilidades más importantes en la función pública las asumió durante el ciclo kirchnerista. Fue diputada nacional por la Ciudad, presidenta del Banco Nación -2008-2010- y finalmente llegó al Central. El periodista Alejandro Rebossio contó en La Nación que fue parte de la misma camada de estudiantes con otro economista famoso con el que coincidencias no le sobran, Carlos Melconian.

 

Marcó del Pont exhibe un holgado mapa de relaciones dentro del gobierno. Su estrecho vínculo con Alberto Fernández no se vio interrumpido ni siquiera durante los años en que el Presidente se enemistó feo con el kirchnerismo. El ex jefe de Gabinete elogió siempre su capacidad y, hasta muy poco antes de ser electo candidato, se cansó de visitarla en las oficinas de FIDE, en Reconquista al 900. Además, la titular de la AFIP recuperó en los últimos meses su trato fluido con Cristina, un lazo que después de haber sido muy intenso había enfriado el desbande que siguió a la derrota electoral de 2015.

 

A nivel del equipo económico, la ascendencia de Marcó del Pont es indudable. La actual vicejefa de gabinete, Cecilia Todesca, trabajó con ella en FIDE y fue su jefa de gabinete en el Central, donde el hoy ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, era su gerente general.

 

 

 

LA CONTRIBUCIÓN PERMANENTE. Al frente de un organismo que tiene actualmente 22 mil empleados, Marcó del Pont desembarcó rodeada de un grupo heterogéneo de soldados que ya libraron varios batallas, producto del reparto de poder dentro del Frente de Todos. Al frente de la DGI está la ex cuñada de Máximo Kirchner, Virginia García; en la Dirección General de Recursos de la Seguridad Social figura Carlos Castagneto; Patricia Vaca Narvaja está en la Subdirección General de Servicios al Contribuyente; y hasta el malogrado procurador Daniel Reposo aterrizó en una Subdirección de Coordinación Operativa debajo de Castagnetto. También se incorporó a la AFIP una cuadrilla de técnicos del Instituto Patria que había trabajo con el camporista Juan Forlón en el Banco Nación. Sin embargo, hay dos personas de máxima confianza que acompañan a Marcó del Pont: la directora General de Aduanas, Silvia Traverso, y el subdirector General de Coordinación Técnica Operativa, Juan Capello. Traverso también viene de FIDE y fue la mano derecha de Marcó del Pont en el Central, desde el cargo de subgerenta de Administración y Servicios Centrales. El abogado Capello, mientras tanto, la acompañó en el Nación y en el Central. 

 

Aunque en este momento la prioridad declarada es ofrecer soluciones, no todo es auxiliar al sector privado. La jefa de la AFIP está convencida de que hay que mejorar la fiscalización a la hora de controlar a los grandes contribuyentes. Desde la conducción del organismo dicen que es necesario recuperar funciones perdidas para atacar la evasión y la fuga de capitales. En especial, apuntan a la sobrefacturación de importaciones y a la subfacturación en el comercio de granos. Hay otros casos donde sólo hace falta actuar sobre datos que están disponibles. Como ejemplo, el periodista Alejandro Bercovich reveló en BAE que la OCDE le habían entregado a Mauricio Macri información sobre 950 cuentas sin declarar de millonarios argentinos en el exterior y que el ex presidente decidió no actuar sobre el caso de evasión. La reforma impositiva que viene prometiendo el Presidente tendrá que ser aprobada por el Congreso pero entre sus autores estará seguro Marcó del Pont. Más allá de la contribución extraordinaria que prevé el impuesto a las grandes riquezas, en el Gobierno lo saben: hace falta un aporte permanente de los sectores privilegiados.

 

Aún con los aprendizajes que obliga a hacer la pérdida del poder, Marcó del Pont sigue diciendo que el principal problema de la economía argentina es la restricción externa y que en la falta de dólares está el origen de todas las crisis. Inmortalizada como la autora del cepo, la titular de la AFIP hace dos salvedades ante su entorno: el cepo es un instrumento de tortura, no así el control de cambios, y hasta el ortodoxo Macri tuvo que apelar a regulaciones del mismo tipo en medio de la corrida. Lo que ayer fue una excepción, hoy es un punto de partida.