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Crisis por coronavirus

Panaderos bonaerenses: caída de 40% en ventas y problemas con molinos

La Federación del sector advierte numerosos cierres y nula rentabilidad para quienes subsisten. Un molino ya exige pago al contado en el acto y se abre un posible frente de tormenta.

Con un complejo escenario de arrastre, la crisis por coronavirus asestó un fuerte golpe para el sostenimiento de las panaderías y ya provocó numerosos cierres. Así lo detalló en diálogo con Letra P el vicepresidente de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (FIPPBA), Emilio Majori, quien dio cuenta de una caída del 40% en las ventas durante el primer mes de cuarentena, descenso que se plegó a una actividad que ya venía en línea descendente.

 

“La cuarentena terminó prácticamente con nuestro sector”, describió el dirigente en un contexto donde se incrementó la compra de harina minorista para la fabricación cacera de pan y en la que, aseguró, se incrementaron los niveles de informalidad en el rubro, algo que ya venía siendo denunciado desde años atrás por la federación. “La informalidad lleva esto casi a la vía de extinción de la industria panaderil en el ámbito formal. Hay varias panaderías en la provincia de Buenos Aires que cerraron sus puertas directamente”.

 

En ese sentido, Majori describió que “en varios distritos, dos o tres panaderías cerraron, fundamentalmente aquellas a cargo de gente grande con problemas de administración, movilidad”. “Se vende un poco de pan y facturas, nada más. Las ventas han bajado un 40% y ya venía en caída. Los locales que siguen abiertos están trabajando sin rentabilidad y trabajando los mismos dueños”, añadió para marcar que en su distrito, La Matanza, se registraron cierres de las panaderías “más precarias”.
 

 


Bajo ese cuadro, el dirigente panaderil remarcó que existen dificultades para acceder a financiamiento por parte de estas pymes: “El crédito es para unos pocos, requieren demasiada documentación, es mucha burocracia”, planteó.

 

Con números en rojo en buena parte de sus representados, el vicepresidente de FIPPBA alertó un foco de conflicto reciente con un molino de peso del mercado interno que esta semana comunicó a sus clientes “que la venta va a ser prácticamente al contado, contra culata de camión, cuando normalmente el panadero para a siete o diez días”.
 

 


Esto se suscita luego de que desde la industria molinera advirtieran que, ante la imposibilidad de hacer transferencias bancarias por parte la mayoría de las panaderías del interior, esto disparó problemas en lo relativo a los pagos, lo que, se adujo, demora la producción y podría generar problemas para el abastecimiento.

 

Por lo pronto, Majori recalcó que esa exigencia de pago al contado en el acto alude a un único molino. Pero en el rubro existe la inquietud de que esa actitud se contagie a otros molinos proveedores.

 

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