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La compañía francocanadiense adujo que retiró su oferta por el escenario económico argentino. La actual operadora se quedaría con el servicio. Las dudas sobre el trabajo de SBASE.

Redacción 03/02/2020 14:24

La licitación por la operación y el mantenimiento de las seis líneas de subte y el premetro continúa generándole dolores de cabeza al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta: la empresa francocanadiense Keolis se bajó de la pelea por el contrato y únicamente quedó a flote la firma Metrovías, que opera el servicio desde 1994.

En un escueto comunicado, Keolis le informó a sus socios en el consorcio, Helport y Transport for London, que abandonaba la licitación en curso, a pesar de haber ganado el primer round con la oferta técnica. Sin embargo, este punto del contrato genera un interrogante sobre el trabajo de Subterráneos de Buenos Aires S.E (SBASE), la empresa estatal que regula el servicio, administra la licitación y habilitó a Keolis a seguir en carrera cuando su presentación contenía inconsistencias.

 

 

También, la compañía quedó afuera de la puja por el contrato porque no renovó la póliza de garantía, que venció el viernes 31 de enero. A su vez, Metrovías impugnó su presentación porque adujo una unión transitoria de empresas que, en los papeles, no era tal: Keolis compartía el paquete accionario con Helport, del Grupo Eurnekián, pero la británica TfL únicamente aportó una "carta de intención" de dos años de vigencia.

Ese pequeño detalle no fue registrado por SBASE, que conduce el licenciado en sistemas Eduardo de Montmollin. En rigor, Keolis constituyó la sociedad con Helport en marzo de 2019, siete meses después de la presentación oficial. La firma francocanadiense contaba con el 67% de la UTE y Helport, con el 33% restante.

Además, sobre Keolis pesa una serie de irregularidades sobre su desempeño en países como Alemania y Estados Unidos, donde recientemente descarrilló un tren operado por esta compañía. También, la firma que se asoció con Corporación América entró en tensión con los metrodelegados y la UTA, los gremios del subterráneo, porque trascendió que su plan para el subte capitalino contemplaba achicar la planta de personal y aumentar la carga laboral de los trabajadores.

HISTORIA REPETIDA. La licitación por el subte porteño se lanzó con tres consorcios en competencia: Metrovías, Keolis y la RATP. Esta última opera el subte de Paris y es un gigante europeo en materia de transporte público urbano, con operaciones en quince países y cuatro continentes. No obstante, a la hora de anotarse para pelear por el contrato, su presentación estuvo cargada de irregularidades que fueron detectadas por la Comisión Evaluadora y marcadas por las otras dos firmas que competían por el contrato.

Tanto Metrovías como Keolis señalaron la "informalidad" de la presentación que hizo RATP ante el gobierno porteño. La empresa que se anotó en la licitación es RATP Dev Argentina S.A. y, según denuncia la competencia, fue registrada tan sólo 20 días antes de presentadas las ofertas, el 14 de agosto de 2018, y con un capital social de 100 mil pesos, cuando el pliego de bases y condiciones exige un respaldo de 15 millones de dólares.

 

 

A su vez, en 2019, quedó salpicada por un escándalo de corrupción en Brasil: la francesa Alstom, que compite junto a RATP para operar en la Capital, fue condenada por el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) del país vecino por "maniobras de cartelización" junto a otras firmas con las que se "repartía" los contratos de obras en trenes y subtes en los estados de San Pablo, Distrito Federal, Minas Gerais y Rio Grande do Sul.

Con estas dos renuncias, Metrovías, que cumplió todos los requisitos del pliego, camina en soledad y la pelota la tiene el Gobierno porteño.

Keolis, la última en bajarse, abandonó la competencia justo cuando finalizó el período de presentación de impugnaciones ante la oferta económica, el último paso formal antes de adjudicar el servicio. 

La administración de Rodríguez Larreta tiene dos caminos: continúa con el análisis de la presentación económica de la firma del Grupo Roggio y se anuncia la adjudicación o vuelve a abrir el proceso de licitación. Teniendo en cuenta la duración del proceso, el camino a seguir sería adjudicar a Metrovías.