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Tras un arranque turbulento, el canciller y el embajador enderezaron la relación y el brasileño le ofreció una audiencia al Presidente en Montevideo el 1 de marzo, en la asunción de Lacalle Pou.
Redacción 12/02/2020 16:50

Tras un arranque tenso y con cruces de alta tensión, lentamente la relación entre Alberto Fernández y Jair Bolsonaro empezó a enderezarse. El resultado de ese camino de acercamiento, negociado por el canciller Felipe Solá y el embajador en Brasilia, Daniel Scioli, se concretará el 1 de marzo en Montevideo, donde el Presidente y su par brasileño tendrán finalmente su foto y su cumbre mano a mano, durante la asunción del presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

Los dos ex gobernadores bonaerenses se cargaron al hombro la tarea de recomponer un vínculo que arrancó torcido, con Bolsonaro pidiendo en la campaña que los argentinos voten a Mauricio Macri porque no quería "nuevas Venezuelas en la región" y Fernández visitando al ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva en la cárcel, cuando todavía se encontraba detenido. De esa guerra se pasó a una tregua, al menos verbal, que concluirá ahora con la paz de Montevideo.

El encuentro fue ofrecido por el propio Bolsonaro a Solá, en el encuentro que mantuvieron este miércoles en el Palacio de Planalto, sede del gobierno de Brasil. El canciller argentino llegó acompañado del embajador Scioli y del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, cuyos alcances parecen tener límites cada vez más borrosos.

 

Bolsonaro y Solá, en el palacio de Planalto.

 

Previo a ser recibido por Bolsonaro, Solá tuvo un encuentro con su par brasileño, Ernesto Araújo, a quien le solicitó el respaldo de Brasil a las negociaciones que el Gobierno lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese cónclave, informó la agencia Télam, el titular del Palacio San Martín aclaró que Argentina no será "una traba" para que el Mercosur pueda realizar nuevas negociaciones comerciales.

“Le pedimos a Brasil que nos apoye en la manera que puedan en el FMI porque (la deuda con el organismo) es el primer paso de una escalera, porque en caso de un buen acuerdo pedimos tiempo para crecer y para pagar. No caeremos en default”, aseguró Solá mirando a su interlocutor brasileño. Así lo afirmó durante una declaración a la prensa ofrecida en el Palacio de Itamaraty -sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil- y antes de reunirse con Bolsonaro.

 

 

“El futuro de Argentina necesita de esta negociación y nos condiciona al momento de pensar en el futuro. Esto ha influido para no tener una ratificación inmediata del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur”, dijo Solá.

A su turno, Solá dijo que Argentina no será “una traba” para la expansión de acuerdos del Mercosur, tal como quiere Brasil, y agregó: "Fortalecer el Mercosur no es ir para atrás o apegarse al pasado. El Mercosur es una marca que debemos llevar adelante”.