Los electrones sueltos que pueden embarrar la nueva fórmula jubilatoria
Al oficialismo le queda una larga carrera de obstáculos para transformar en ley el nuevo sistema. A las resistencias del lavagnismo se suman nuevos malheridos.
Con el impulso de la aprobación en el Senado, el oficialismo buscará transformar en ley la nueva formula jubilatoria en Diputados antes de fin de año y planifica una sesión para el próximo 29 de diciembre, cuando la Cámara alta trate el proyecto de legalización del aborto. El lunes comienza su tratamiento en las comisiones de Previsión y Seguridad Social y de Presupuesto y Hacienda. Sin embargo, el camino no aparece fácil por la resistencia que se respira en los bloques que responden al lavagnismo y a fuerzas provinciales. Sin el apoyo de esos conglomerados "del medio", el bloque del Frente de Todos tendrá dificultades para llegar a los 129 votos necesarios.
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La movida generó ruido en el oficialismo, porque sus representantes en la Comisión Bicameral creada para definirla habían defendido los aumentos semestrales. También significó un alivio, ante el debilitamiento de uno de los argumentos más críticos de la oposición, pero hasta ahora no logró el efecto suficiente porque los posibles aliados siguen en pie de guerra y no descartan nada.
Es el caso del interbloque Unidad Federal, que nuclea a los espacios referenciados en el exministro y excandidato presidencial Roberto Lavagna. Es presidido por Eduardo Bucca, del bloque Justicialista, y nuclea a los cuatro de Córdoba Federal, que responden al gobernador cordobés Juan Schiaretti, y a los de Consenso Federal, encabezados por Alejandro Rodríguez. Ante las consultas de Letra P, negaron que articulen una estrategia con JxC para rechazar la fórmula, pero confirmaron que no la acompañarán.
"Esperábamos un piso mínimo de negociación y vemos que no habrá margen para modificar, porque, si lo hacemos, el Senado va a insistir. Por eso, no lo votaremos y ratificaremos nuestra propuesta, que fija una actualización a partir de la evolución de los salarios, la recaudación del ANSES y el Índice de Precios del Consumidor", detallaron en ese conglomerado para insistir con una iniciativa impulsada por la diputada Graciela Camaño que no prosperó en las 17 reuniones de trabajo de la bicameral. Hace tres semanas, también reclamaban que los aumentos fueran cuatrimestrales y no semestrales, pero el punto se diluyó cuando el Senado regresó a la aplicación cada tres meses. Aún así, tampoco darán su apoyo.
Ante la resistencia del lavagnismo, la mayor atención del oficialismo volverá a estar concentrada en los cuatro escaños cordobeses, que ya aportaron sus voluntades para evitar el freno de otras iniciativas, como la reducción de la coparticipación federal para la Ciudad de Buenos Aires.
En otros rincones de esa franja, también hay obstáculos para el Gobierno. En el interbloque Unidad y Equidad para el Desarrollo, que preside el mendocino José Luis Ramón, volvieron a guardar silencio para no ventilar su malestar.
El núcleo más duro son los escaños del Frente de la Concordia Misionero, presidido por Ricardo Wellbach. Su gobernador, Oscar Herrera Ahuad, transita un duro conflicto con la Casa Rosada desde que el presidente Alberto Fernández vetó los artículos del presupuesto que habilitaban la creación de zonas francas en los límites internacionales de la provincia norteña. En la sesión del 10 de diciembre, la senadora misionera Magdalena Solari Quintana y su coterráneo Maurice Closs votaron a favor, pero fue antes del veto presidencial. Solari responde al gobernador y Closs, al Frente de Todos, mientras que el macrista Humberto Schiavoni votó en contra.
También hay dudas sobre los dos integrantes del espacio Acción Federal, el riojano Felipe Álvarez y el santacruceño Antonio Carambia, que fueron parte de Juntos por el Cambio (JxC) hasta la aprobación del presupuesto. Luego, se declararon independientes y también podrían oponerse.
Frente a un escenario que se avecina escarpado, el oficialismo buscará explotar otros acuerdos más allá de "los bloques del medio". En el interbloque de Juntos por el Cambio, que preside Mario Negri, apuestan a una negativa unánime de sus 115 escaños, pero no hay certezas con los diputados jujeños de la UCR, que ya aportaron sus votos para la aprobación del Presupuesto 2021 a pedido del gobernador Gerardo Morales, uno de los tres mandatarios provinciales que tiene el segundo socio de Cambiemos.