MEDIOS

Medios y redes ante la intervención del Ejecutivo en el debate del aborto

La consideración del proyecto como un intento por correr el foco sobre asuntos “más urgentes”. El anuncio en Twitter, la repercusión y las agendas.

Por Denise Altieri y Laura Rosenberg

 

En 2018, tras varias horas de sesión, cuando ya se sabía que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo no reuniría los votos para convertirse en ley, el senador Fernando Solanas expresaba en el recinto el clima que se vivía puertas afuera: “Hoy no es una derrota. Se los digo a las chicas que están afuera. Este es un triunfo monumental, porque hemos logrado instalar[lo] en el debate nacional… ¡ellas han logrado!”.

 

El lugar que ocupan temas controversiales en la agenda política ha sido materia de discusión de manera corriente en los medios. Menor atención ha recibido, en cambio, el nexo entre estos temas con la agenda de derechos humanos, y que dan fundamento a la urgencia de su tratamiento. 

 

En nuestro país, dos hechos inéditos se vivieron, con sus matices, en relación al accionar de un presidente en materia de legalización del aborto: la habilitación del debate en 2018 y la presentación del proyecto con firma del Ejecutivo en 2020.

 

 

 

Tanto en 2018 como en la actualidad, la “instalación” del aborto se leyó en los medios como una iniciativa del Poder Ejecutivo con el objeto de cambiar el foco de atención sobre otros asuntos que se entendían más urgentes o relevantes. En ambos casos, el concepto de “agenda” apareció en forma recurrente en el discurso mediático, para destacar intenciones subyacentes de la dirigencia política que trascendían el objetivo manifiesto de ampliación de derechos.  

 

El 23 de febrero de 2018, Clarín anticipaba los dichos de Macri sobre la IVE en la apertura de las sesiones legislativas: “Aborto: el Gobierno cambia la agenda y dará libertad de acción para votar”, advirtiendo en el desarrollo de la nota que “el tema podría poner patas para arriba la agenda política en la Argentina”. El 17 de noviembre de 2020, el mismo diario calificaba el anuncio presidencial: “Busca cambiar la agenda. Aborto legal: Alberto Fernández manda el proyecto al Congreso, mientras diputados discute el impuesto a la riqueza”

 

Por su parte, el día en que Macri habilitó el debate parlamentario sobre la cuestión, La Nación publicaba una columna de opinión donde definía el asunto alternativamente como “cortina de humo” y “un conejo de la galera” que el Gobierno sacaba para “recuperar el dominio de la agenda pública”. Este año, días antes del anuncio oficial, el medio publicó una nota cuyo título contenía una cita sin autor: “Una agenda propia’, el objetivo del Gobierno con el proyecto de legalización del aborto”.

 

Tanto en 2018 como en la actualidad, la “instalación” del aborto se leyó en los medios como una iniciativa del poder ejecutivo con el objeto de cambiar el foco de atención sobre otros asuntos que se entendían más urgentes o relevantes.

Con los primeros rumores oficiales de la presentación del proyecto emergieron nuevamente las críticas por barajar las últimas cartas del año legislativo en este proyecto de ley: “La Iglesia cuestionó que el Gobierno impulse el aborto en medio de la pandemia y del aumento de la pobreza” (La Nación, 22/10/20). En este sentido, otra de las coincidencias entre los escenarios de 2018 y de 2020 se advierte en la señalización de las disputas por la situación macroeconómica como aquello que el Gobierno busca marginar del centro de escena. A ello se sumó este año el contexto sanitario crítico por la pandemia covid-19, que quitó atención y recursos sobre varios asuntos que figuraban en la agenda del Ejecutivo de comienzos de año. Se estimaba que el aborto no sería la excepción y que 2020 culminaría sin novedades sobre este tema. 

 

La controversia en torno a la ampliación de derechos se expresa en el lugar que estos debates ocupan en las agendas política, mediática y pública. Las palabras de Solanas en el Senado en 2018 apuntaban en esadirección y daban cuenta de las expectativas del movimiento de mujeres sobre el lugar que el tema adquiriría en la campaña presidencial del año entrante.

 

No obstante, a partir de un relevamiento realizado por los Observatorios de Medios de la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires sobre la cobertura informativa de las elecciones de 2019, se pudo constatar que la cuestión tuvo un lugar más bien marginal: debajo del 1% entre las noticias más destacadas sobre las elecciones en las ediciones digitales de Clarín y La Nación en fechas cercanas a los comicios. Por otra parte, recién en el tramo final de la campaña, los candidatos explicitaron su postura de cara a un futuro gobierno respecto a la legalización -no solo la despenalización- del aborto.   

 

La pandemia trastocó varios de los proyectos sobre los que se proponía avanzar el Ejecutivo en un año no electoral y el interrogante sobre el cumplimiento de la promesa de campaña de Alberto Fernández en relación a la IVE fue aumentando a medida que se acercaba la fecha de cierre del año parlamentario. 

 

Twitter fue el canal elegido el 17 de noviembre para anunciar el envío de dos proyectos de ley: el de legalización de la IVE y el “Plan de los Mil Días” para acompañar maternidades vulnerables. Desde la cuenta oficial de Alberto Fernández, el video de siete minutos donde el Presidente presenta ambas iniciativas culminó con el lema que se popularizó en 2018 -“que sea ley”- y volvió a convertirse en tendencia en la red a los pocos minutos de la publicación.

 

 

 

El efecto de propagación del mensaje se amplió a través de cuentas oficiales de alto alcance pertenecientes al gobierno nacional y se viralizó entre actores políticos, mediáticos, militancia y gente de a pie utilizando los hashtag históricos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; #AbortoLegal2020 y #LaMaternidadSeráDeseadaONoSerá.

 

Para dar respuesta a la lógica de polarización que establecen los medios tradicionales, la estrategia de despolarización en redes con este anuncio consistió en hacer hincapié en la recuperación del consenso a través del argumento “Cumplir con el contrato electoral fortalece la democracia” y el impacto en la circulación del anuncio se pudo observar en las cuentas oficiales de Facebook, Instagram y Twitter.

 

 

 

El envío del proyecto de IVE desde el Ejecutivo arrojó luz sobre la relevancia que tiene la cuestión en la agenda pública y permitió cuestionar si efectivamente puede hablarse de un “cambio de agenda” cuando se trata de incorporar nuevamente a la agenda política demandas sociales de larga data.

 

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