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El Gobierno prepara el terreno para anunciar aumentos. Los números de una ecuación que no cierra y el análisis de la oportunidad para reducir costo político.

Por 30/10/2020 13:02

En el Ministerio de Transporte, la cartera que comanda el massista Mario Meoni, no quieren tocar el tema y cuando alguien lo menciona salen hablando de otra cosa. Saben que los recursos previstos en el Presupuesto 2021, recientemente aprobado en Diputados tras una maratónica sesión con 139 votos a favor, 15 en contra y 90 abstenciones de Juntos por el Cambio, no serán suficientes para poder transitar todo el año que viene en calma. Se trata de las tarifas del transporte público de la región metropolitana, que se mantienen en el freezer desde marzo de 2019 y que, a juicio de especialistas y referentes de empresas del sector, no podrían permanecer muchos meses más sin una actualización que alivie la pesada carga fiscal que representan los subsidios.

Por lo bajo, algunos funcionarios le aconsejan a Meoni que abra el paraguas y empiece a transmitir que las actuales tarifas de los colectivos y trenes de la región metropolitana que dependen de la Nación tienen que ir camino a un descongelamiento.

Guzmán dio la única sobre el alcance del ajuste que vendría cuando remitió el Presupuesto 2021 al Congreso: una pauta de aumento para todos los servicios públicos del 29%, en la línea con la inflación prevista para el próximo año.

Para eso, plantean que el ministro debería imitar la movida del secretario de Energía, Darío Martínez, quien ya salió a anticipar que entre diciembre y enero el Gobierno procederá a ajustar las tarifas de los servicios de energía eléctrica y gas.

Si bien no pierden de vista el impacto económico que tiene en los bolsillos de los usuarios, los técnicos de Transporte consideran que, si se prepara adecuadamente el terreno, podría atemperarse el costo político que implica la aprobación de una suba tarifaria en micros y ferrocarriles.

En cuanto al alcance que debería tener esa readecuación tarifaria, por ahora la única pista que hay dando vueltas es la planteada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando remitió el Presupuesto 2021 al Congreso: una pauta de aumento para todos los servicios públicos del 29% que siga la línea de la inflación prevista para el próximo año.

A la espera de una indicación que baje de Economía y de la Jefatura de Gabinete para empezar a delinear las nuevas tarifas, en Transporte estiman que la decisión de aumentarlas no debería demorarse más allá de marzo para que afecte lo menos posible las chances del oficialismo en la pelea electoral del próximo año.

El Presupuesto 2021, que ahora debe pasar el filtro del Senado, contempla un paquete total de subsidios corrientes al transporte de 182.173 millones de pesos que equivalen al 0,5% del PBI y representan un aumento real del 1,3% con respecto a lo que se terminaría girando este año.

 

 

Para las líneas de colectivos urbanas, las partidas en juego ascienden a 99.000 millones de pesos. De ese total, 79.000 millones tienen como destino las empresas de la región metropolitana, mientras que los 20.000 millones restantes van para las operadoras de los servicios locales en el interior del país.

En tanto, para los trenes de pasajeros que unen la Capital Federal con el Gran Buenos Aires, los subsidios operativos calculados para el próximo año totalizan 79.782 millones de pesos.

A esos subsidios previstos para los colectivos y ferrocarriles, los diputados le agregaron a último momento una partida extra de 600 millones de pesos para los “micros anaranjados” del transporte público escolar, cuyo reparto quedará a cargo de la cartera de Meoni.

En el capítulo del Presupuesto referido a las “producciones físicas” de cada ministerio, los técnicos de Economía calcularon que, en el caso del área de Transporte, se registrará un incremento del 200% en la cantidad de viajes que se realizan en los días hábiles en el AMBA y en el interior del país.

Según los cálculos oficiales, en la región metropolitana el promedio de 2,8 millones de viajes diarios en colectivos de este año crecerá en 2021 a 8,4 millones de desplazamientos diarios. En el interior, la cantidad de traslados por día hábil pasará de 551.106 a 1.654.972 y en el caso de los trenes, el total anual de los pasajeros que pagan boleto saltará de 122 millones a 366 millones usuarios.

Para la mayoría de las empresas del sector, esas proyecciones de aumento del 200% en la cantidad de pasajeros transportados resultan demasiado optimistas porque solo se podrían concretar en un escenario hipotético donde casi no haya rastros del covid-19 y con casi toda la población vacunada.

Al analizar el estado de los medios de transporte y la evolución que tuvieron los subsidios, un reciente informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), que dirige Marcos Makón, destacó los siguientes puntos clave:

 

-La red de transporte público del AMBA es basicamente la misma que hace años, ya que el Ministerio de Transporte no ha actuado de forma activa frente a los cambios en la estructura urbana.
-Los subsidios al transporte automotor urbano y suburbano se han caracterizado por ser fundamentalmente orientados a la oferta, garantizándoles a las empresas la transferencia de recursos que permiten cubrir su tarifa técnica.
-En los últimos cuatro años, los ingresos por tarifas, que aumentaron hasta 590%, sólo han podido cubrir menos del 40% de los costos de las líneas de colectivos.
-En 2019, la tarifa pagada por los usuarios representó el 36% del costo total de cada viaje, mientras que el 64% restante se cubrió con subsidios.
-Esa relación empeoró significativamente este año por la incidencia de la cuarentena y la limitación de los servicios: el 91% de la recaudación de las empresas de colectivos provino del desembolso de subsidios, mientras que solo el 9% llegó por la venta de boletos.

 

En cuanto a los denominados “indicadores de rendimiento”, el trabajo de la OPC destacó la existencia de un “progresivo deterioro de los niveles de eficiencia”.  Medido por el parque móvil, los subsidios mensuales por cada colectivo en actividad subieron de 190.000 pesos promedio en 2018 a 280.000 pesos en 2019. En tanto, en los últimos meses de aislamiento por la pandemia, ese valor ascendió a un promedio de 490.000 pesos mensuales.

Tomando como parámetro el plantel operativo de cada empresa, el subsidio por empleado saltó de 69.000 pesos mensuales en 2018 a 100.000 pesos en 2019 y a 170.000 pesos en los últimos meses y, calculado por pasajero, el subsidio de 18 pesos de 2018 escaló ahora a un promedio de 60 pesos que debe desembolsar el Estado por cada viaje que realizan los usuarios en los colectivos metropolitanos.